Autor: WILHEM KRAUSE
¿Se anima a casarse un martes? Puede ahorrarse al menos un par de millones
¿ Se anima a casarse un martes? Puede ahorrarse al menos un par de millones asarse un sábado ya no es la C regla.
En los últimos años, más parejas se han abierto a celebrar su matrimonio en días poco tradicionales, como martes o jueves, impulsadas por la posibilidad de acceder a lugares y servicios con menos presión de agenda y a costos más bajos. La idea de una boda más íntima, sin competir por fechas ni ajustarse al calendario de otros ha ido ganando terreno, especialmente entre quienes priorizan la experiencia por sobre la convención.
Cristina Naranjo, socia de Ko Eventos, no duda cuando se le pregunta cómo convencería a alguien que aún no está seguro de casarse un martes o un jueves. "Vas a tener exactamente la misma fiesta, en el mismo lugar, con el mismo menú, pero pagando mucho menos.
Y como es más íntimo, la gente que va es la que realmente proveedores y puedes armar algo precioso sin tener que competir por el sábado perfecto". Cuenta que cada vez es más común que las parejas se animen a casarse fuera del sábado tradicional. "Estamos con 40% de descuento si se casan entre lunes y jueves, y durante los meses de mayo a agosto incluso se extiende a viernes y sábado", dice.
El valor estándar por persona para un matrimonio de 50 invitados es de $120.000, pero con esta promoción baja a $71.990. "Incluye todo: cóctel, comida, fiesta y también la ceremonia civil, si quieren hacerla acá mismo.
No cambia nada, salvo el día". Ese ahorro ha empujado a más novios a considerar fechas que antes ni miraban. "Después de la pandemia mucha gente empezó a enfocarse en lo esencial, en compartir con los más cercanos. Ya no les importa tanto si es jueves o sábado, lo importante es celebrar", explica.
Además, señala que hacer una boda en la semana facilita encontrar disponibilidad de proveedores y conseguir mejores precios. "Un día martes, por ejemplo, tienes más opciones para elegir Sylvana Encina es fonoaudióloga y se casó un martes, un 11 de noviembre. No lo hizo por buscar descuentos ni porque hubiera promociones especiales. De hecho, pagó lo mismo que si hubiese sido sábado, pero ella quería que la fecha coincidiera con su aniversario. "No pensábamos hacer un gran evento. Iba a ser algo sencillo en el sur, pero al final decidimos hacerlo encima, con poco tiempo, y no encontramos fecha. Le propuse al banquetero casarnos ese martes y me dijo que no había problema, que ese día nadie lo tenía reservado", cuenta. El matrimonio fue en un campo en Linares, con invitados que viajaron desde distintas partes del país para acompañarlos en medio de semana. Si bien no hubo un beneficio económico concreto para Sylvana la experiencia fue especial por otra razón: la prueba de afecto que implicó para los invitados. "Éramos como 120 y fallaron solo seis. Sentimos que los que estaban ahí de verdad querían estar. Para muchos fue un esfuerzo enorme, tuvieron que pedir permiso en el trabajo, organizar traslados, venir de ciudades distintas. Eso nos hizo sentir muy queridos", dice. Aun así, reconoce que casarse en un día hábil puede traer complicaciones logísticas. "Una señora no tenía listo el ramo porque penso que el matrimonio era el fin de semana. El generador también se confundió con la fecha. Como era martes, nadie se imaginaba que era para ese día". Hoy, con más experiencia y otra mirada, sí cree que habría negociado mejor. "En ese tiempo tenía como 25 o 30 años. Ahora tengo 40, y claro que lo haría distinto. Pero igual, si tuviera que volver a casarme en un día de semana, lo haría de nuevo. No tengo problemas con eso.
Lo volvería a elegir". Cristián Rebolledo, de Banquetería Cristián Rebolledo, que realiza matrimonios cada semana en sus centros de eventos Playa Castilla Lounge, en El Tabo, y Hacienda Loreto, en Calera de Tango, dice que casarse en día hábil sí puede generar un ahorro importante, pero no en todos los casos. "Depende. Si lo hacen en hoteles o restaurantes que ya tienen centro de eventos, esos lugares ya tienen los gastos fijos pagados: luz, personal, mantención. Entonces a veces te regalan la decoración o el arriendo del salón y solo te cobran el menú y el trago. Yo mismo he hecho eventos así, donde se les pasa el lugar sin costo y solo pagan consumo", comenta. La diferencia, explica, está en el modelo. "Una banquetería tradicional tiene que contratar garzones, arrendar vajilla, camiones, todo eso. Entonces eso no baja tanto aunque sea martes, pero si el lugar ya funciona igual entre semana, como un restaurante, sí puedes ahorrar. Pienso que fácil unos dos millones solo por no arrendar el centro de eventos. Sumando otras cosas, te puedes ahorrar hasta tres millones. Un matrimonio que costaría diez, puede quedar en seis.
Y si es más chico, en vez de cinco millones, gastas tres". Se dice que no llegan los invitados en día de semana. "Es un mito que había anteriormente, porque hoy día, con el adelanto del teletrabajo y programando una boda con anticipación, obviamente los invitados pueden conseguir permiso y van a estar. Estamos hablando de que una boda, si tiene que ser día de semana, va a ser jueves, porque si no, hasta para los mismos invitados es fome, como estar bailando los días de miércoles. El temor siempre va a existir, pero hay una brecha de confirmación hoy día, con anticipación". CEDIDA quieres que esté.
Además, todo se al fotógrafo, al mago y al animador, vuelve más fácil: hay más fechas que los fines de semana siempre esdisponibles, menos estrés con los tán ocupados". "Un matrimonio que costaría diez, puede quedar en seis" Cristián Rebolledo, banquetero Autor: WILHEM KRAUSE.
Casarse un día de semana está dejando de ser una rareza y ganando legitimidad como opción real para parejas que buscan algo distinto al sábado tradicional. "La gente que va es la que realmente quieres que esté", asegura organizadora de eventos quieres que esté.
Además, todo se al fotógrafo, al mago y al animador, vuelve más fácil: hay más fechas que los fines de semana siempre esdisponibles, menos estrés con los tán ocupados". "Un matrimonio que costaría diez, puede quedar en seis" Cristián Rebolledo, banquetero Todo se vuelve más fácil: hay más fechas disponibles, menos estrés con los proveedores y puedes armar algo precioso.