Editorial: Ruido sin control: una amenaza creciente
Editorial: Ruido sin control: una amenaza creciente La contaminación acústica dejó de ser un problema secundario para convertirse en una de las principales amenazas a la calidad de vida en la conurbación La Serena-Coquimbo. Las cifras dadas a conocer por la Superintendencia del Medio Ambiente son claras: mientras La Serena ha logrado reducir sus denuncias, Coquimbo escala con rapidez hasta ubicarse entre las comunas con más reclamos del país. No se trata solo de números, sino de una señal de alerta que no puede seguir siendo ignorada. El ruido es un contaminante invisible, pero profundamente dañino. Sus efectos -estrés, trastornos del sueño, problemas cardiovascularesestán ampliamente documentados y afectan directamente el bienestar cotidiano de las personas.
Sin embargo, sigue siendo un problema subestimado, muchas veces normalizado bajo la idea de que "es parte de la vida urbana". Si bien los municipios han reforzado patrullajes, fiscalizaciones y canales de denuncia, la magnitud del fenómeno evidencia que las medidas actuales no son suficientes. La dispersión de cifras, además, revela la necesidad de mejorar la coordinación entre instituciones para contar con diagnósticos más precisos y respuestas más eficaces. La nueva normativa representa una oportunidad para avanzar, pero su impacto dependerá de la capacidad de fiscalización y del compromiso de todos los actores. Aquí no solo hay responsabilidad de las autoridades, sino también de la ciudadanía y del mundo privado. El desafío es claro: dejar de ver el ruido como una simple molestia y asumirlo como un problema de salud pública.
Solo así será posible avanzar hacia ciudades más habitables, donde el derecho al descanso y a una convivencia armónica deje de ser una aspiración y se convierta en una realidad.. Si bien los municipios han reforzado patrullajes, fiscalizaciones y canales de denuncia, la magnitud del fenómeno evidencia que las medidas actuales no son suficientes.