Columnas de Opinión: El eco de Yungay en Caracas
Columnas de Opinión: El eco de Yungay en Caracas Gonzalo Serrano del Pozo Doctor en Historia Profesor del TEC Monterrey Investigador Adjunto de la Universidad Adolfo Ibáñez espués de una semana de la detención de Nicolás Maduro y su esposa, y a dos días de un nuevo aniversario del triunfo de Yungay, vale la pena repasar aquella vez que Chile, al D igual que Estados Unidos, asumió un rol hegemónico en el hemisferio sur.
La historia comenzó cuando el boliviano Andrés de Santa Cruz apoyó una de las causas de los caudillos en Perú para volver a unir ambos países y recuperar para Bolivia el acceso al puerto de Arica. Entonces cobró fuerza la figura de Diego Portales, que consideraba que la unión de ambos países era una amenaza para la hegemonía que ejercía Valparaíso en el Pacífico. Por eso, decía en una de sus cartas, la Confederación Perú-Boliviana debía desaparecer para siempre de América. Al igual que sucede con Venezuela, un rol fundamental lo jugaron los peruanos que habían salido de su país rumbo a Chile.
A través de periódicos creados para la ocasión y colaboraciones en El Araucano, apoyaron la tesis de Portales y agregaron otras, como que lo que buscaba Santa Cruz -hijo de una incaera la restauración del imperio incaico y que tenía como objetivos, además, anexar a Ecuador y a Chile. Fue en este contexto que el gobierno de José Joaquín Prieto decidió declarar la guerra a la Confederación. A la fuerza que viajó al norte se la bautizó como Ejército Restaurador y se habló de una "Segunda Independencia del Perú", que tenía como objetivo sacar al usurpador.
A diferencia de Portales, que acabó siendo asesinado por un grupo de oficiales que se opusieron a marchar a Perú, Santa Cruz buscó por todos los medios llegar a una solución diplomática; sin embargo, siempre chocó con el objetivo de Chile. No había posibilidad de negociación mientras existiera la Confederación.
Aunque gran parte de los historiadores de fines del siglo XIX e inicios del XX celebraron la clarividencia de Portales al identificar en la Confederación un peligro para Chile, otros, como Benjamín Vicuña Mackenna, entendieron que la razón de fondo era económica. No sólo se amenazaba la posición de Valparaíso, sino que además estaba en riesgo el comercio del trigo con Perú, cuyos principales propietarios formaban parte del gobierno, incluyendo al mismo Prieto. En esta oportunidad, Donald Trump no ha tenido dificultades en reconocer que su intención es tomar el control del petróleo venezolano. Con este fin, ha descabezado al gobierno capturando a Maduro, pero ha conservado parte de la estructura, consciente de que el país puede hundirse en una guerra civil. El general Manuel Bulnes, luego de la segunda expedición, intentó algo parecido y negoció con Luis Orbegoso, presidente de Perú.
Aunque Orbegoso estaba de acuerdo con la ayuda para expulsar a Santa Cruz, se opuso al pago de la deuda que estaba pendiente desde la independencia, a la que se sumaba, además, el financiamiento de esta campaña. Sin margen de negociación, el otro caudiIlo, el peruano Agustín Gamarra, aceptó las condiciones de Bulnes y participó activamente en la expedición hasta el triunfo del 20 de enero en Yungay. Para Gamarra fue una victoria pírrica. Si bien se logró el fin de la Confederación y la expulsión del mariscal boliviano, recibió un Estado quebrado que no tenía cómo saldar sus deudas con Chile. Esto explica la permanencia del Ejército chileno en Perú hasta nueve meses después de obtenida la victoria de Yungay. A pesar de la presión de Bulnes, las tropas regresaron a Chile solo con parte del dinero. Por su parte, Gamarra se volvió a ver envuelto en una crisis que lo llevó a declarar la guerra a Bolivia, donde encontró la muerte en 1841. Santa Cruz, mientras tanto, nunca pudo regresar a Bolivia y los libros de historia recuerdan su gobierno como el más próspero que se haya tenido. El único ganador en esta historia fue el gobierno de Chile, que consolidó su posición en términos hemisféricos e internos, sucediéndose una serie de presidentes conservadores. La historia de Venezuela tras la intervención de Trump, en tanto, está recién comenzando a escribirse. El único ganador en esta historia fue el gobierno de Chile, que consolidó su posición en términos hemisféricos e internos, sucediéndose una serie de presidentes conservadores.
La historia de Venezuela tras la intervención de Trump, en tanto, está recién comenzando a escribirse".. El único ganador en esta historia fue el gobierno de Chile, que consolidó su posición en términos hemisféricos e internos, sucediéndose una serie de presidentes conservadores. La historia de Venezuela tras la intervención de Trump, en tanto, está recién comenzando a escribirse".