Autor: Carla Amtmann Fecci Alcaldesa de Valdivia
Columnas de Opinión: Recortes en Salud
Columnas de Opinión: Recortes en Salud I comienzo eran solo rumores. Y yo tenía la esperanza de A que el Gobierno cumpliera su palabra y no pusiera en riesgo derechos sociales básicos.
Pero luego comenzaron los anuncios: 2.200 millones de pesos menos para el Hospital Regional y, además, la información de una disminución cercana a los 300 millones para este año en los traspasos desde el ministerio a la salud municipal de Valdivia. Se nos intenta convencer de que con menos recursos se puede hacer más y mejor. Como si todo estuviera supuestamente mal gastado. Siempre es posible mejorar la eficiencia del Estado; esa debe ser una tarea permanente. Pero si se logra gastar mejor, entonces esos recursos debieran mantenerse para fortalecer el sistema, no para debilitarlo. Porque la realidad es que hoy la salud pública ya funciona con déficit, con equipos sobrecargados y con enormes listas de espera. Recortar en ese contexto no es eficiencia: es retroceso. En reuniones, tanto el subsecretario como el propio Presidente han afirmado que quieren fortalecer, y jamás afectar, la atención primaria. Para que eso sea cierto hay condiciones mínimas que deben cumplirse. La primera es entregar certezas ahora. Los municipios planificamos con anticipación cada año, contratamos equipos, organizamos prestaciones y distribuimos recursos pensando en las necesidades reales de nuestra comunidad. Recortar en un año ya en curso no solo perjudica a las personas; también genera un problema administrativo complejo para quienes debemos responder todos los días. La segunda condición es evidente: no recortar recursos. Hablemos de eficiencia siempre, pero sin disminuir el financiamiento. Porque mantener la extensión horaria, llevar clínicas móviles a sectores rurales, aumentar horas médicas o reforzar prestaciones como mamografías, laboratorio dental o farmacias comunales requiere más recursos, no menos. Cuando se recorta salud, no se afectan números en una planilla Excel. Se afectan personas. Adultos mayores que esperan una hora médica, familias que necesitan medicamentos, mujeres que requieren exámenes preventivos, niños y niñas que dependen de una atención oportuna. La salud pública no es un gasto cualquiera: es una red de protección que sostiene a miles de familias en Chile. Y aquí hay algo que no podemos perder de vista: muchas veces es el municipio el primer lugar donde golpea una vecina cuando tiene un problema de salud. Somos nosotros quienes damos la cara. Por eso preocupa tanto que se debilite la atención primaria, porque termina aumentando la presión sobre un sistema que ya está exigido al máximo. Retroceder en salud sería un golpe enorme para Chile. Todavía están a tiempo de recapacitar. Autor: Carla Amtmann Fecci Alcaldesa de Valdivia. C Columna