Editorial: El nuevo rol del PdG
Editorial: El nuevo rol del PdG C asi al mismo tiempo que ingresaba a tramitación el proyecto de ley miscelánea o de «reconstrucción nacional», el Gobierno formalizó un acuerdo con el comité parlamentario del Partido de la Gente (PdG). El pacto, que suma a los 13 representantes de dicha bancada, le permite garantizar la aprobación de la idea de legislar el paquete de reformas con cerca de 90 votos, considerando a los legisladores de los partidos oficialistas.
A cambio, el Ejecutivo se ha comprometido con otro grupo de medidas, denominadas de «alivio» a la clase media, que incluye iniciativas en torno al precio de los medicamentos y los pañales, además de la mantención de la rebaja al 12,5% del impuesto para las pymes. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ha advertido sí que el contorno de dichas medidas no está definido por completo. El acuerdo con el PdG se trata de un evidente triunfo para el Gobierno.
No sólo porque le ofrece un margen de votos más holgado para avanzar en la tramitación de la ley miscelánea, que sido definida por el ministro secretario general de la Presidencia, José García Ruminot, como "clave" en el éxito de la administración.
También porque lo vuelve menos dependiente del "pirquineo" de apoyos -más allá de que algunos independientes de centroizquierda, como Jaime Mulet y René Alinco, han anunciado su respaldo a la iniciativa en esta etapay habilita un diálogo más fluido para otras negociaciones. Es también, desde luego, un éxito para el PdG, que mejora tanto su posición institucional como su capacidad de negociación. Esto último, en especial, ante la negativa de las bancadas de la DC y del PPD, con las cuales el gobierno intentó sin éxito negociar un respaldo institucional para su proyecto.
Aunque su posición no responda exactamente a la categoría de «bisagra» -el PdG ha sido insistente en declarar la geometría variable de su ubicación en el espectro políticosu rol a la hora de contar los votos adquiere una nueva dimensión.
Los términos del acuerdo, además, refuerzan los lineamientos doctrinarios del partido, ordenados en torno a conceptos como "la gente", la clase media emergente, las pymes o la autonomía de las personas. "El PDG gana porque se muestra políticamente significativo, tanto para la izquierda, para la derecha, como para sí mismos. Además, si logra un proyecto paralelo que tome en cuenta sus condiciones, también probará el éxito de su estrategia", ha señala en este diario el investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP) Aldo Mascareño. Ciertamente el acuerdo también implica riesgos para ambas partes.
Para el Ejecutivo podría volverse un apoyo costoso en la medida que el PdG no logre mantener la disciplina de su bancada o sume nuevas exigencias en etapas más avanzadas de la tramitación. "Las derechas hacen bien en buscar votos ahí donde estén disponibles (. .. ) pero no deberían amarrar su futuro al partido de Parisi", advierte Claudio Alvarado, director del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES). Y el PdG, que ha construido su capital político con una narrativa en defensa de la clase media, deberá cuidarse de amarrar su futuro al éxito de este proyecto en particular, y del Gobierno en general.
De la habilidad del partido para administrar el éxito táctico que ha conseguido dependerá que pueda transformarlo, en el mediano plazo, también en un activo estratégico. "De la habilidad del partido para administrar este éxito táctico dependerá que pueda transformarlo también en un activo estratégico".. "De la habilidad del partido para administrar este éxito táctico dependerá que pueda transformarlo también en un activo estratégico".