Autor: ROSA MARTÍNEZ
¿Cómo motivar el aprendizaje en niños hiperconectados?
¿ Cómo motivar el aprendizaje en niños hiperconectados? E n los últimos años, docentes y especialistas han advertido un cambio en la manera en que niños y jóvenes se relacionan con la información: gran parte del aprendizaje informal ocurre en pantallas, con contenido audiovisual y plataformas interactivas. Por ende, el sistema escolar enfrenta el desafío de adaptarse y utilizar dicha lógica como un puente hacia aprendizajes significativos.
Pablo Matamoros, académico de la Universidad Central, señala que lo que vemos hoy en el aula no es simplemente que los niños “no pongan atención”, sino que llegan entrenados por un ecosistema digital diseñado con las técnicas más sofisticadas de la industria para capturar atención de forma fragmentada, reactiva y estimulante. Entonces, cuando un estudiante enfrenta una tarea que requiere concentración sostenida, no es que no pueda; es que está deshabituado.
“El problema es que la escuela, que sigue operando con un modelo comunicacional del siglo XX un emisor lineal frente a un receptor pasivo y eso no compite con un ecosistema diseñado para retener la atención a cualquier costo”, apunta.
Danilo Naranjo, presidente y fundador de Fundación 9 House, concuerda y señala que las brechas tecnológicas más duras en los colegios, sobre todo los municipales, no guardan relación con las ganas de innovar, sino con tres aspectos: conectividad (estable, con buen ancho de banda y cobertura en el recinto), acceso y mantención de dispositivos (tenerlos, que funcionen, se actualicen y tengan soporte) y capacidades docentes para integrar lo digital con el propósito pedagógico.
“Cuando alguna de esas patas falla, el impacto en el aprendizaje es inmediato: se pierde tiempo por fricciones técnicas; se torna imposible sostener rutinas digitales; se profundiza la desigualdad entre estudiantes que sí tienen conectividad en casa versus quienes no, y termina predominando el uso superficial de la tecnología”, sostiene.
APRENDER CON HERRAMIENTAS DEL SIGLO XXI Diversas iniciativas han comenzado a centrarse en la modernización de espacios educativos con el objetivo de que la tecnología se convierta en una herramienta que democratice el aprendizaje, especialmente en zonas remotas o en territorios donde muchos de los estudiantes provienen de familias por debajo del umbral de la pobreza. Es el caso de la Escuela Básica Municipal Cuyuncaví, en Curacaví, que este año recibirá la llegada de sus estudiantes con su biblioteca remodelada gracias al programa Xiaomi Renovation. “Para reducir brechas no basta con entregar conectividad. También se requiere acceso democrático a tecnología de calidad, integración entre dispositivos y capacitación en su uso pedagógico. En Chile, la diferencia no está solo en quién tiene acceso a internet, sino en quién puede utilizar herramientas avanzadas para crear y no solo consumir contenido. Dispositivos accesibles con características premium permiten nivelar oportunidades, mientras que un ecosistema interoperable facilita la continuidad del aprendizaje entre el hogar y el colegio.
La alfabetización digital para docentes y familias es igualmente determinante, ya que cuando el uso es significativo, la tecnología se convierte en un puente y no en una barrera”, afirma Kenji Tsukame, vocero de Xiaomi Chile.
La iniciativa combinó la renovación del espacio físico con la incorporación de equipamiento tecnológico como tablets, pizarras de dibujo, conectividad a través de un sistema Mesh, lámparas de escritorio, cámaras y proyectores inteligentes, por mencionar algunos de los elementos que permitirán que este año la biblioteca se transforme en un espacio que fortalezca el proceso educativo.
“La idea es potenciar la lectura con audiolibros, investigación HSALPSNU EWOLFROL Y AT guiada en internet, proyectos escolares, aprendizaje colaborativo y talleres de escritura, abriendo nuevas posibilidades para nuestros estudiantes”, afirma Pamela Leiton, profesora que, junto al Centro de Padres, lideró la formulación del proyecto ante la empresa de tecnología. Pablo Matamoros señala que el aprendizaje basado en proyectos funciona bien porque replica una lógica que los estudiantes ya entienden: tienen un objetivo, iteran, reciben retroalimentación y producen algo visible. Ahí la tablet es un medio, no un fin.
“La tecnología debería usarse en tres niveles: como acceso, para abrir al estudiante a fuentes y perspectivas que antes eran inaccesibles; como herramienta de producción, para que cree contenido y no solo consuma; y como objeto de análisis crítico, para que entienda cómo funciona un algoritmo, cómo decide TikTok qué le muestra, cómo genera texto una inteligencia artificial y por qué puede estar equivocada. Dicha alfabetización mediática y algorítmica hoy no es un lujo, es una competencia de supervivencia democrática”, sostiene el académico.
EL ROL DEL EDUCADOR Según Matamoros, en este contexto, el docente se convierte en un “diseñador de experiencias” y su trabajo es crear las condiciones para que la atención profunda ocurra, incluso cuando todo el entorno mediático opera en contra. “Para eso necesita entender el ecosistema digital de sus estudiantes, no para imitarlo sino para dialogar con este. Necesita ser más curador que emisor: alguien que selecciona, contextualiza y da orden a lo que el flujo de información desordena. Y necesita esto es fundamental tener él mismo una relación sofisticada con la tecnología. Hoy eso sigue siendo la excepción, y ahí hay una deuda enorme de política pública y formación docente”, afirma.
Danilo Naranjo reitera la importancia del rol de los educadores y brinda algunas sugerencias: partir por objetivos de aprendizaje medibles, diseñar pilotos cortos con acompañamiento en el aula, asegurar la conectividad y el soporte antes de escalar, formar líderes internos (docentes mentores) y definir políticas de uso responsable (incluyendo atención, datos y seguridad). “Cuando se hace así, la tecnología se convierte en una capacidad instalada que hace que la innovación no sea solo un evento, sino un sistema que eleva oportunidades”, destaca.
Kenji Tsukame lo resume en una frase: “cuando el entorno está conectado y pensado estratégicamente, la tecnología puede ampliar oportunidades, mejorar la experiencia de aprendizaje y preparar a las nuevas generaciones para un mundo cada vez más interconectado”. Autor: ROSA MARTÍNEZ. La pregunta de cara al inicio del año escolar no es si la tecnología debe estar presente en el proceso educativo, sino cómo integrarla para potenciar habilidades y reducir brechas. Regreso a las aulas: La tecnología puede convertirse en una herramienta clave para reforzar contenidos y fomentar el pensamiento crítico de cara al inicio del nuevo año lectivo.