Autor: Mauro Basaure Académico de Sociología UNAB y Núcleo Milenio Crispol
Columnas de Opinión: Las ciencias en emergencia
Columnas de Opinión: Las ciencias en emergencia n la nueva derecha internacional, E las ciencias suelen aparecer como enemigo cultural. En los Estados Unidos de Trump han sufrido retiro de datos, palabras prohibidas y universidades amenazadas. En la Hungría de Orbán y el Brasil de Bolsonaro fueron atacadas bajo una lógica de batalla cultural. La "vía chilena" es distinta. Su retórica populista es más eficaz: contribuyentes y trabajadores versus élites académicas financiadas con la escasa plata de todos, que producen libros empastados que no generan empleo. A esa emergencia fiscal se suma una tecnoeconómica. Ocurre cuando Ximena Lincolao traduce a Kast al lenguaje de la aceleración: ciencia básica, sí, pero conectada a innovación, startups, IA, data centers, inversión y empleo. Entre ambos aparece la operación completa: las ciencias no son expulsadas; son ordenadas bajo un nuevo tribunal. La emergencia fiscal pregunta cuánto cuesta investigar; la tecnológica, cuán rápido ese saber se convierte en innovación y crecimiento. La primera estrecha el presupuesto. La segunda estrecha el tiempo legítimo del conocimiento. Entre ambas, las ciencias quedan obligadas a justificarse como saberes eficientes, rápidos y transferibles. No es un ataque simple a "la ciencia", en singular, como suele sugerir la vulgata sobre las nuevas derechas. Aquí se ofrece justificación económica. Algunas ciencias comparecen mejor: las que prometen traducción veloz en patentes, escalamiento, productividad, empleo o ventaja tecnológica. Frente a esta aceleración, toda investigación que toma tiempo -y las ciencias sociales y las humanidades en particularqueda del lado de lo inútil. No porque sea menos rigurosa, sino porque su valor público no siempre adopta la forma de producto inmediato y traducible en retorno financiero. El lenguaje parece neutro. No lo es. "Empleos", "ecosistema", "impacto", "foco", "aceleración", "transferencia" o "prioridad" son palabras de gobierno que distribuyen prestigio, presupuesto y futuro. Deciden qué saberes aparecen como inversión nacional y cuáles como libros preciosos. No es tan distinto de cuando la religión decidía qué era arte y qué no. El problema no está en evaluar. Toda institución pública debe rendir cuentas. El problema es decidir qué cuenta como parte de la cuenta. Una democracia necesita tecnologías y empleos, pero también instituciones capaces de producir una realidad común: distinguir evidencia de opinión, memoria de olvido, interés privado de bien público. Sin aquello, todo puede ser cierto y todo falso. Las ciencias están en emergencia no solo porque puedan ser recortadas. Están en emergencia porque la emergencia se vuelve su forma de gobierno. La "vía chilena" no necesita quemar libros. Le basta con hacerlos comparecer ante una pregunta simple: por qué no parecen empresas o, mejor, startups. "El problema no está en evaluar. El problema es decidir qué cuenta como parte de la cuenta". Autor: Mauro Basaure Académico de Sociología UNAB y Núcleo Milenio Crispol. "El problema no está en evaluar. El problema es decidir qué cuenta como parte de la cuenta".