Desmitifican las creencias sobre el herpes zoster y alertan sobre sus riesgos en adultos mayores
Desmitifican las creencias sobre el herpes zoster y alertan sobre sus riesgos en adultos mayores Un dolor punzante, ardor insoportable y una erupción que parece abrazar la piel como un fuego inextinguible: así se manifiesta el herpes zóster, una enfermedad cuya incidencia aumenta de la mano con la edad.
Para los vecinos de Coyhaique y toda la región de Aysén, es fundamental estar alerta, ya que esta condición es provocada por la reactivación del virus varicela-zóster, el mismo responsable de causar la varicela en la infancia, conocida popularmente como "peste cristal". La desinformación respecto a esta patología muchas veces impide que las personas en riesgo acudan a tiempo a un especialista, lo que puede derivar en cuadros crónicos y potencialmente debilitantes.
Uno de los principales errores en torno a la patología es creer que "el herpes zóster se contagia fácilmente". Los especialistas catalogan esta afirmación como un mito, ya que a diferencia de otros virus, esta enfermedad no se transmite por contacto casual, sino que ocurre porque el virus que causó la "peste cristal" se mantuvo latente en el organismo y vuelve a activarse.
Sin embargo, se debe tener precaución: si una persona que nunca ha tenido varicela entra en contacto directo con el líquido de las ampollas abiertas de un paciente con herpes zóster, puede contraer el virus y desarrollar varicela.
Tampoco es verdad que "las erupciones de herpes zóster sólo aparecen en el torso". Aunque lo habitual es que se presenten como una franja de ampollas dolorosas en el lado izquierdo o derecho del torso, también pueden aparecer en un lado de la cara.
En cuanto a los factores que desencadenan la enfermedad, es una realidad clínica que "La edad es un factor de riesgo para desarrollar herpes zóster". Esto ocurre porque existe una disminución natural de la inmunidad celular producto del envejecimiento, o bien a causa de enfermedades y tratamientos que inducen inmunosupresión.
Del mismo modo, es una gran verdad que "enfermedades crónicas comunes pueden aumentar el riesgo de sufrir herpes zóster". Condiciones prevalentes en la población, tales como la diabetes, afecciones cardiovasculares, enfermedad renal y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), sumadas a los antecedentes familiares, aumentan la propensión a padecerla.
A esto se añade que "el estrés aumenta el riesgo de padecer herpes zóster", debido a que cuadros prolongados de estrés psicológico y depresión afectan la capacidad del sistema inmunológico para mantener a raya el virus latente.
Finalmente, los expertos advierten de forma enfática que "el herpes zóster puede causar dolor crónico y afectar órganos vitales". La complicación más temida es la neuralgia posherpética, un dolor severo que persiste por meses o incluso más de un año después de la desaparición de las lesiones cutáneas. Además, el virus puede comprometer los ojos causando ocasionalmente pérdida de visión, o elevar el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares como infartos y accidentes cerebrovasculares.
Todo esto confirma que "el herpes zóster puede afectar el sueño y el bienestar emocional". Hasta en un 30% de los casos, el dolor prolongado en los nervios impacta de forma dramática la calidad de vida de los pacientes, mermando su descanso, su estado de ánimo y su capacidad física para realizar las actividades de la vida cotidiana.. La dolorosa enfermedad, causada por el mismo virus de la varicela o "peste cristal", registra un aumento de incidencia con la edad. Especialistas aclaran las dudas más frecuentes para evitar complicaciones graves y promover la consulta médica oportuna en la comunidad.