Autor: RACHEL WOLFE THE WALL STREET JOURNAL
La Generación Z, excluida de la compra de una casa, invierte su dinero en el mercado
La Generación Z, excluida de la compra de una casa, invierte su dinero en el mercado CONTENIDO LICENCIADO POR THE WALL STREET JOURNAL Una generación de jóvenes que ha quedado fuera de la posibilidad de tener casa propia ha encontrado otra forma de generar riqueza: invertir dinero en el mercado de valores.
La proporción de personas de entre 25 y 39 años que realizan transferencias anuales a cuentas de inversión se triplicó con creces entre 2013 y 2023, hasta un 14,4%, superando los aumentos de aquellos de 40 años y más, según datos de JPMorgan Chase Institute. La proporción de jóvenes de 26 años que transfirieron fondos a cuentas de inversión desde que cumplieron 22 años se disparó desde un 8% en 2015 hasta un 40% en mayo de 2025.
Las cifras no incluyen a las personas que invierten en l o s p l a n e s d e p e n s i o n e s (401(k)). “Hemos visto un crecimiento realmente firme, sorprendentemente sólido en la inversión minorista en los últimos años entre las personas que de lo contrario podrían ser compradores de su primera casa”, señaló George Eckerd, director de investigación de patrimonio y mercados del instituto.
El rango etario incluye a jóvenes millennials y hay una superposición en las cifras entre i n v e r s i o n i s t a s y dueños de una propiedad, pero Eckerd estaba sorprendido con el aumento en los inversionistas jóvenes y de bajos ingresos, al mismo tiempo que ha decaído la actividad de compra de una vivienda. Eso, precisó, ha inclinado la balanza de acumulación de riqueza hacia los mercados financieros para la gente joven. El reciente desempeñó del mercado de valores que rompió récords, agregó, además del acceso más fácil a la tecnología comercial, probablemente también están estimulando el alza entre los inversionistas jóvenes.
Después de que la cantidad de dinero que Laura Wight pensaba que necesitaba para el pie de un condominio en Chicago siguió subiendo, puso en cambio alrededor de US$ 10 mil que había reservado para una casa en fondos indexados.
“Lo que obtiene por su dinero en estos momentos y cuánto de esto simplemente se va en intereses es difícil saberlo”, manifestó Wight, quien tiene 33 años y trabaja en márketing para una empresa de alimentos congelados.
Al observar el aumento de sus retornos en un 66% en los casi seis años desde que empezó a contribuir a su cartera de Charles Schwab, ha cambiado lo que pensaba sobre si dar prioridad a la compra de una casa en el futuro.
Como también saber que podría liquidar rápidamente parte de ese dinero en una emergencia, en especial después de que tuvo que gastar US$ 2.100 en una cirugía dental de urgencia y otra atención veterinaria para su perro de años hace unos meses. (Al final, pudo pagar esto utilizando el dinero en su cuenta de ahorro de alto rendimiento). “ S i m p l e m e n t e s e g u i r p u e d o arrendando y tener m á s f l e x i b i l i d a d con mi dinero”, dij o W i g h t. A h o r a cree que podría estar complacida con no tener que comprar una casa.
Ser propietario de una casa ha sido durante mucho tiempo la estrategia principal de muchos estadounidenses para generar riqueza a largo plazo, tanto porque los valores de las viviendas generalmente aumentan con el tiempo como porque pagar una hipoteca es una forma de obligar a las personas a ahorrar. Pero no todos están convencidos de que esto sea el futuro. “Creo que mi dinero está más seguro en el mercado de valores que en una casa”, manifestó Helen Bovington, de 23 años, quien arrienda un departamento en Manhattan. Aunque sabe que el mercado puede ser volátil, cree en su crecimiento a largo plazo. El Promedio Industrial Dow Jones alcanzó los 50 mil puntos por primera vez a principios de este mes. Bovington no está convencida sobre el futuro de los bienes raíces.
Al haber crecido en Helena, Montana, con la constante amenaza estacional de que los incendios forestales destruyeran la cabaña rural lacustre de su familia a unas horas de distancia, Bovington señala que sus temores relacionados con el cambio climático significan que el único bien raíz que cree que sería una inversión a toda prueba es un terreno. Ha logrado reunir alrededor de US$ 30 mil después de unos seis años de inversión en un fondo que excluye a las empresas de combustibles fósiles. “Tengo una cierta dosis de seguridad de que ya me he preocupado de mí en esa forma”, expresa Bovington.
Si nunca invirtiera ni un centavo más, agregó, esos US$ 30 mil se convertirían en más de US$ 1 millón para cuando tenga 60 años, suponiendo una tasa de rentabilidad constante del 10%. Los cálculos sobre ser propietario versus arrendar durante 30 años e invertir la diferencia surte efecto a favor de Bovington, según mostró un análisis de Moodys Analytics para The Wall Street Journal, con algunas advertencias. Moodys tomó a dos personas hipotéticas, cada una con un ingreso anual de US$ 150 mil, para ver si el propietario de una casa o un inversionista salían adelante después de 30 años.
Para realizar el cálculo, la firma supuso que el propietario había adquirido una casa de US$ 500 mil, con un pie de un 20% y una tasa hipotecaria de un 6,25%. Los gastos adicionales, como el seguro, las contribuciones y el mantenimiento, llevaron su g a s t o t o t a l m e n s u a l a US $ 3.546. El inversionista, por otro lado, estaría gastando US$ 2.500 mensuales en arriendo de una JSWARAPENUAEIRROC casa comparable, y podría esperar un aumento de un 3% cada año.
Estaría invirtiendo la diferencia entre el costo de arrendar y el costo de ser propietario cada mes, suponiendo una tasa de rentabilidad del 10%. Después de 30 años de pagos mensuales, el arrendatario sería más rico, por US$ 1.194.126. Su patrimonio neto final: US$ 2.815.825. El del propietario: US$ 1.621.699 después de saldar su hipoteca, suponiendo que no venda, lo que responde por una tasa de valorización anual del 4% de su casa. Las tasas reales de rentabilidad tanto para una casa como para una cartera bursátil son sumamente variables.
Pero la hipótesis más grande y problemática de este análisis es que supone un nivel de disciplina por parte del grupo de los inversionistas que muchos encontrarían difícil de seguir, especialmente en un principio, indica Cristian deRitis, economista jefe adjunto de Moodys Analytics. “Es mucho más fácil hacer una pausa en los ahorros bursátiles mensuales que dejar de pagar una hipoteca”, señaló deRitis. En Brooklyn, Alex Wedel, de 32 años, trata de poner al menos algunos cientos de dólares en su cuenta de inversión de Fidelity y su Roth IRA cada mes. Pero la cantidad varía en base a qué trabajos realice como estratega de contenido independiente. Como también el momento oportuno. “De repente me acuerdo y digo, ¡Ah! debería poner US$ 500 o US$ 1 mil si lo tengo en mi cuenta”, contó Wedel. Encontró la confianza para abrir la cuenta hace un año y medio después de oír sobre lo bien que estaba rindiendo el mercado, y sentir que se lo estaba perdiendo. “Ojalá hubiera empezado antes”, manifestó Wedel. Partió con cerca de US$ 2 mil distribuidos entre un grupo de ETF de bajo costo, y ha ido aumentando desde ahí. Siempre había pensado que su seguridad financiera a largo plazo provendría de ser propietario de una casa como sus padres lo habían hecho. Pero los US$ 2.225 que paga de arriendo por su departamento de una habitación no cubrirían los gastos mensuales de un departamento en Brooklyn que en realidad desearía comprar. “Se siente realmente imposible”, expresó, y agregó que invertir parece una forma más realista de aumentar su patrimonio. La proporción de gente joven en el mercado inmobiliario ha caído verticalmente desde principios de siglo. Los estadounidenses de entre 18 y 39 años constituían el 51% de los compradores de una propiedad en 1999, pero solo un 44% en 2025, según un análisis de Redfin de los datos del censo.
La tasa de propietarios de una casa en ese rango etario cayó más alrededor de 2012 cuando los precios de las viviendas empezaron a subir, “y ser propietario empezó a ser cada vez menos asequible cada año”, afirmó Daryl Fairweather, economista de Redfin.
La tasa de propietarios de viviendas en general para aquellos de la Generación Z de entre 19 y 28 años subió un punto porcentual entre 2024 y 2025, hasta un 27,1%, según Redfin, probablemente debido al auge en la disponibilidad de condominios.
Zosia Cooper, de 40 años, ha estado investigando la razón por la que la Gen Z está invirtiendo a índices más altos que sus predecesores para su tesis de doctorado en la Universidad de California, en San Diego.
Lo que Cooper ha escuchado de las docenas de miembros de esta generación con quienes ha hablado, según contó, es que están inseguros sobre su futuro económico, especialmente su capacidad para tener una carrera sin complicaciones. Invertir, para ellos, es una forma de recuperar cierta certeza, con la magia del interés compuesto. Sin embargo, muchos jóvenes, incluso aquellos con carteras de acciones, afirman que quieren tener una casa. “Las personas están haciendo lo que pueden con el menú que les han dado”, señala Eckerd de JPMorgan.
Artículo traducido del inglés por “El Mercurio”. DUEÑOS La tasa de propietarios de viviendas en general para aquellos de la Generación Z, de entre 19 y 28 años, subió un punto porcentual entre 2024 y 2025. Autor: RACHEL WOLFE THE WALL STREET JOURNAL. La proporción de gente joven que transfiere fondos a cuentas de inversión ha aumentado abruptamente durante una década.
Otro de los factores sería su fácil acceso a la tecnología financiera: DUEÑOS La tasa de propietarios de viviendas en general para aquellos de la Generación Z, de entre 19 y 28 años, subió un punto porcentual entre 2024 y 2025. Helen Bovington viaja a su trabajo en Manhattan.