Autor: PABLO CORREA ECONOMISTA
Columnas de Opinión: La IA es cobre
Columnas de Opinión: La IA es cobre En los últimos días el precio del cobre rompió todos los récords al superar los US$ 14.000 la tonelada y el mercado, como siempre, corrió a explicarlo con frases de manual: China, dólar débil, transición energética, inflación verde. El punto central es otro, y es mucho más permanente: la inteligencia artificial dejó de ser una “tecnología” y pasó a ser infraestructura, como la electricidad o el agua. Y la infraestructura se construye con fierros, cables y energía, no con “prompts”. Por lo mismo, no tiene sentido mirar al cobre como parte del mismo “trade” que el oro o la plata. No tiene nada que ver. Nadie está comprando cobre buscando un activo de reserva distinto que el dólar; lo están comprando porque hay que cablear físicamente la IA. Los reportes de inversión de las grandes tecnológicas lo dicen entre líneas. No están gastando solo en innovar, sino en levantar máquinas industriales gigantes: centros de datos que consumen electricidad como una ciudad mediana, con kilómetros de cableado interno, subestaciones propias y sistemas de respaldo y refrigeración. Cada data center se parece cada vez menos a Silicon Valley y cada vez más a una planta industrial del siglo XXI: sin humo, pero con mucho cobre. Por lo mismo, la comparación correcta no es con el boom puntocom de los 90, sino con la electrificación de principios del siglo XX. Por algo las grandes mineras norteamericanas vinieron a explotar El Teniente o Chuquicamata. La diferencia ahora es el ritmo: la IA está concentrando en cinco años lo que antes tomaba veinte. Esto es lo verdaderamente disruptivo: la IA no compite por “un poco” de cobre, lo saca de otros usos transición energética, redes eléctricas, autos eléctricos que ya estaban empujando la demanda. Los centros de datos son compradores inelásticos, dispuestos a pagar lo que sea porque no pueden parar ni esperar. Si no hay cobre, no hay IA. No hay plan B. El último elemento es geopolítico: China entendió esto antes y mejor que nadie. No está obsesionada con liderar modelos, sino con dominar la infraestructura, es decir, asegurarse los insumos físicos.
Mientras tanto, en Occidente seguimos discutiendo múltiplos, narrativas y regulación, como si el problema fuera conceptual y no material. ¿Y en Chile? Al parecer, el país llega a un nuevo ciclo político sin una estrategia explícita para su principal activo productivo.
La señal más elocuente es simbólica: se decidió que el cobre no amerita siquiera un ministerio dedicado, justo cuando el mundo lo trata como insumo estratégico. ¿Está el cobre caro? Sí. ¿Es una burbuja transitoria? No. Es un cambio de nivel, un ajuste violento a una realidad que el mercado subestimó: la economía digital es brutalmente física. PLAZA de IDEAS Autor: PABLO CORREA ECONOMISTA. PLAZA de IDEAS