Autor: Daniel Zapata Zapata
Cartas: "La casa siempre gana"
Cartas: "La casa siempre gana" ! DINOS LO QUE PIENSAS Como uno de los muchos fieles devotos de los casinos, esos templos modernos del "azar", quisiera compartir algunas reflexiones sobre su ejemplar funcionamiento, siempre tan favorable, qué casualidad, para la casa.
Soy una persona mayor y, a estas alturas, las diversiones "seguras" escasean; me queda mi trabajo como empresario farmacéutico y, por supuesto, el noble pasatiempo de perder dinero frente a una máquina que sonríe poco y cobra siempre. Hace unos quince años descubrí esta fina y costosa entretención llamada "casino", donde uno entra caminando y el dinero sale corriendo.
Mi pareja, con quien comparto más de treinta años, me autoriza a frecuentar este vicio mientras no se hunda la economía familiar; ella sostiene que jugar en las máquinas me cronica@lidersanantonio.cl mantiene activo, y debe tener razón, porque pocas cosas aceleran tanto el pulso como ver cómo desaparece el saldo en segundos.
Hace algunos días supe de una persona que habría ganado 3.800 millones de pesos, pero el casino se habría negado a pagar alegando un "fallo computacional". Ahí sí que el sistema falló, porque cuando los errores son a favor de la casa nunca se llaman "fallos", sino "reglas del juego"; sólo se vuelven "errores" cuando, por descuido, parecen beneficiar al cliente. Como bien dice el título, "la casa siempre gana"; a lo más se distrae, pero nunca pierde. Yo seguiré asistiendo, con la resignación del jugador veterano, aunque quizás después de esta carta me hagan el favor de prohibirme la entrada y así me ayuden, gratis, a dejar el vicio. Quisiera advertir especialmente a los jóvenes: si quieren emociones fuertes, lean sus estados de cuenta bancarios; es más barato que ir al casino y el susto es igual. No se acerquen al juego si no desean comprometer aún más una estabilidad financiera ya golpeada por tantos otros abusos en nuestro país.
Finalmente, invito a los municipios y a la Superintendencia de Casinos a investigar con la misma prolijidad con que se cuentan nuestras pérdidas la manera en que se entregan (o no) los premios a sus llamados "clientes cautivos". Tal vez descubran que, en este juego, el único azar es que aún haya gente que crea que puede ganarle a la casa. Atentamente, Autor: Daniel Zapata Zapata.