Autor: FRANCISCA ORELLANA
Virus hanta: el checklist para revisar la casa en el viaje de fin de semana
Virus hanta: el checklist para revisar la casa en el viaje de fin de semana os chilenos fueron aislados de D manera preventiva por viajar en el crucero MV Hondius, nave que ha generado expectación mundial por la muerte de tres pasajeros contagiados con virus hanta tras zarpar en Argentina. Es una enfermedad que transmiten principalmente ratones colilargos. Las personas se infectan al momento de respirar en un lugar cerrado donde hay orina, excremento o saliva de roedores portadores, una condición que suele darse en casas de campo o en la playa. Para quienes tienen un viaje programado a zonas rurales, hay una serie de indicaciones para prevenir el contagio.
El tecnólogo médico Erwin Landskron, docente de microbiología y académico de la Escuela de Tecnología Médica de la Universidad Diego Portales, explica que si una casa ha estado cerrada y sin presencia de roedores vivos por más de una semana, es extremadamente improbable que el virus siga activo. "Sin embargo, el riesgo real no es el tiempo que estuvo cerrada una casa, sino si hay roedores activos cuando tú entras. O si la casa se abre y se levanta polvo de heces que tienen menos de 48 a 72 horas", explica. El virus puede sobrevivir entre dos y tres días en superficies o heces. "Si está expuesto a la luz del sol se inactiva en pocos minutos o a las pocas horas. Por lo tanto, no todas las casas de campo corren riesgo, el riesgo depende de la ecología del lugar y la infraestructura de la vivienda", añade Landskron.
Una cabaña con cimientos sólidos, mallas de acero en las ventilaciones y sin agujeros tiene un riesgo casi nulo comparado con el de una vivienda de madera rústica con espacios bajo el piso o en el entretecho. "Si la casa está rodeada de pasto corto y no tiene basura, los ratones no se acercarán. Si hay leña apilada junto a la puerta o maleza alta tocando las ventanas, el riesgo sube drásticamente", describe el especialista. La precaución es fundamental en viviendas que han estado desocupadas recientemente. "Al no haber movimiento humano, los ratones orinan y defecan en closets, camas y cocina. Cuando entra una persona, abre las ventanas o empieza a barrer, se levantan las partículas que aún pueden tener carga viral", detalla. Kit de cuidado.
Antes de abrir la casa, hay que armar un kit de seguridad compuesto por mascarilla, agua, cloro y guantes de goma, explica la enfermera Beatriz Arteaga, directora de la Escuela de Enfermería de la Universidad de las Américas. "Hay que ventilar siempre la casa por media hora o una hora, pero antes de entrar tengo que prepararme. Hay que usar protección, idealmente una mascarilla en la cara para que, en el caso de que haya presencia de heces, se evite la inhalación de aerosoles. Si no cuenta con mascarilla, se puede usar un trozo de tela doble que cubra boca y nariz. También se requieren guantes. Así ya puede abrir las ventanas", indica. Barrer con agua.
El doctor David Torres, académico del Departamento de Salud Pública de la Universidad de los Andes, agrega que luego de airear, hay que hacer un aseo húmedo del lugar. "Se esparce un poco de agua antes de barrer para evitar que las partículas que están cerca del suelo suban, que es la forma por la que esta infección se propaga", explica.
Landskron aconseja preparar una solución de una taza de cloro concentrado por cada nueve tazas de agua. "Se tiene que rociar abundantemente sobre el piso, los muebles y cualquier rastro de suciedad y dejar que actúe al menos cinco a diez minutos antes de tocar nada", precisa. Si llega a encontrar excrementos, no hay que sacarlos con la mano ni en seco con la escoba. "Hay que rociar con la solución de agua y cloro que sirve para eliminar el virus. Se espera una media hora y con la casa ventilada, ya se puede retirar", destaca Arteaga. Landskron aconseja usar un trapo húmedo o mopa y al terminar, enterrar o quemar los trapos usados. Si no, desinfectarlos profundamente con cloro concentrado. Ropa de cama propia. Arteaga explica que siempre que se va a lugares rurales lo más recomendable es llevar la ropa de cama propia para evitar usar ropa sucia o que haya estado expuesta a contagio. Atención con la maleza.
Torres agrega que hay que preocuparse de que la vivienda no tenga maleza, basura o leña acumulada en sus cercanías. "Es más probable que ahí estén los ratones colilargos, ya que ellos se alimentan de pastos y gramíneas. Si hay basura acumulada, también aumenta el riesgo porque van a encontrar buena alimentación.
Lo mismo pasa con la leña que, si bien no es alimentación, es un lugar de abrigo que es bastante cómodo ya que suele estar en espacios cerrados o que tienen un techo para evitar que se humedezca", dice.
Landskron dice que lo ideal es que el pasto esté corto en un radio de por lo menos 30 metros. "El ratón no cruza zonas despejadas por miedo a los depredadores, por eso la maleza alta es su puente directo hacia la casa", describe. Desconfíe de los sentidos.
Los especialistas dicen que el proceso de limpieza no es opcional. "Muchas personas dicen que no huelen a ratón o que no se ven nidos, pero el virus es microscópico y las gotas de orina pueden ser casi invisibles. La ausencia de olor a amoníaco no garantiza la ausencia del virus", dice Landskron.
Acota que revisar la vivienda para detectar si hay agujeros o grietas en la base, paredes y techos puede dar indicios de presencia del roedor. "Si hay aberturas mayores a 0,5 cm, ya entró y probablemente hizo nidos adentro durante el tiempo que la casa estuvo cerrada. Si hay fecas frescas fuera, al abrir la puerta podrías inhalar partículas virales que el aire levanta de inmediato", sentencia. ARCHIVO "El riesgo real no es el tiempo que estuvo cerrada una casa, sino si hay roedores activos cuando tú entras", dice un especialista en microbiología. Autor: FRANCISCA ORELLANA.
Científicos detallan que antes de entrar, hay que contar con un kit básico de mascarilla, agua, cloro y guantes "El riesgo real no es el tiempo que estuvo cerrada una casa, sino si hay roedores activos cuando tú entras", dice un especialista en microbiología. Los pastos deben estar cortos en un radio de al menos 30 metros en torno a la casa.