Editorial: La "santiaguinización" de la Armada de Chile
Editorial: La "santiaguinización" de la Armada de Chile a Municipalidad de Zapallar ha decidido no conmemorar el 21 de mayo. Sin desfile, sin acto cívico, sin Glorias Navales. El argumento es la austeridad. El problema es que los números no la respaldan y numerosos de nuestros lectores, tales como el agudo Manuel Lara Sanguino, han puesto énfasis en ello. Según un informe de la Contraloría General de la República, la comuna habría destinado cerca de $198 millones a celebraciones durante 2024 y 2025, ubicándose entre las de mayor gasto per capita. Ante esa realidad, suspender precisamente el acto cívico más significativo del calendario nacional no parece austeridad: parece una jerarquía de prioridades dificil de explicar. El 21 de mayo no es un gasto suntuario. Es una instancia formativa, una ocasión en que estudiantes, familias y comunidad se congregan en torno a valores que no tienen precio de mercado: el deber, el sacrificio, el sentido de pertenencia. La figura de Arturo Prat Chacón no es ornamental ni prescindible. Suprimirla del calendario local, invocando razones presupuestarias, transmite una señal al menos equivocada. Empero, no toda la responsabilidad puede recaer en el alcalde Gustavo Alessandri. Hay un proceso más amplio que conviene nombrar.
Bajo la administración del ex Comandante en Jefe, Juan Andrés de la Maza, la Armada vivió un giro que muchos en Valparaíso han llamado, sin eufemismos, "santiaguinización": una reorientación de sus cuadros hacia la sintonía capitalina y el poder, en desmedro del vínculo histórico con el puerto y la región, fenómeno que tampoco ha podido ser revertido por el actual CJ Fernando Cabrera. Lo que antes era una institución con raíces profundas en Valparaíso-su ciudad fundacional, su razón de ser geográficafue perdiendo gradualmente ese arraigo. Los porteños lo notaron. La región también. Es cosa de ver cómo se privilegia a los invitados santiaguinos y se desprecia a los locales para las ceremonias y eventos patrios en los que síabundan asesores y burócratas. En ese contexto, la decisión de Zapallar no es un hecho aislado: es el síntoma visible de una fractura que viene de más atrás. Cuando la propia institución que custodia la memoria de Prat se aleja de los territorios donde esa memoria tiene más sentido, no debe sorprender que las autoridades locales pierdan también el referente. No es un asunto menor que esta decisión provenga además de quien preside la Asociación Chilena de Municipalidades, representando a 300 comunas. Con todo, recortar donde el impacto simbólico es mayor, y preservar gastos prescindibles, es una señal que Zapallar -y Valparaíso-merecen que se reconsidere. Ello, pese a que la Armada esté con la mente en calle Zenteno.. El alcalde de Zapallar cancela el 21 de mayo por "austeridad". Todos se indignan. Pero hace rato que la institución está muy lejos de Valparaíso. Editorial