Dilemas desafíos del movimiento estudiantfl
Dilemas desafíos del movimiento estudiantfl 6 LE MONDE diplomatique 1 marzo 2026 Una generación que vive una mezcla de expectativa y frustración Dilemas y desafíos del movimiento estudiantfl por Colomba Tobar Núñez* Muchos jóvenes perciben la política como un espacio distante o ¡ neficaz. Frente a ello, el movimiento estudiantil debe ofrecer una experiencia democrática concreta: espacios de deliberación reales, decisIones colectivas y participación sustantiva. La democracia no puede ser una abstracción; se aprende ejerciéndola. eferirse hoy al porvenir del movimiento movimiento estudiantil exige, antes antes que todo, reconocer el moi moi lento complejo que atravesamos. atravesamos.
No es posible proyectar horizontes sin comprender los precedentes de la actualidad actualidad que sobrellevamos: la violencia al interior interior de los establecimientos, la creciente criminalización de las y los estudiantes, la desconfianza hacia las autoridades y, como consecuencia directa, la desafección política política de buena parte de nuestros pares. Este escenario no puede analizarse de manera aislada; es expresión de una crisis más profunda profunda que atraviesa a la educación pública y a la institucionalidad democrática en su conjunto. Durante años, el movimiento estudianti 1 fue presentado corno un actor disruptivo, capaz de interpelar las bases estructurales del modelo educativo chileno. Sin enibargo, enibargo, en el presente pareciera predominar una narrativa distinta: se nos acusa de conformismo conformismo o de carecer de propuestas.
Esta crítica crítica 1 repetida con ligereza, omite una cuestión cuestión fundamental. ¿Cómo exigir propuestas complejas si a las y los estudiantes no se nos enseñael funcionamientodelsistemade financiamiento, financiamiento, la arquitectura institucional de la educación pública o los mecanismos de torna de decisiones? ¿ Cómo superar la consigna si se nos excluye deliberadamente de la discusión estructural? El desafío, entonces, no es solo responder a esa caricatura, sino transformar sus condiciones condiciones de posibilidad.
Como representantes estudiantiles, tenemos la responsabilidad de guiar el movimiento hacia un horizonte más pro positivo, empaparnos del sistema que muchas veces nos aqueja y comprender comprender que, si tras la demanda no se construye propuesta, el vacío puede serocupado por soluciones regresivas. No basta con denunciar; denunciar; debemos disputar el diseño mismode las políticas públicas. Obsesión por indicadores Esto implica abandonar la reducción del “gigante estudiantil” a demandas fragmentadas fragmentadas o meramente infraestructurales de cada establecimiento. Sin desconocer la urgencia de las condiciones materiales, el horizonte debe ampliarse hacia transforrnaciones transforrnaciones estructurales. Es imprescindible problematizar el sistema de financiamiento, cuestionar la lógica de subvención por asistencia asistencia y discutir los efectos de una arquitectura arquitectura que ha privilegiado la competencia por sobre la colaboración. La visión de mercado mercado -que concibe la educación como un bien transable y a las comunidades escolares como como oferentes y demandantesha pemwado no solo la política pública, sino también la culturaescolar.
Ese paradigma, centrado en la conipetencia, conipetencia, la estmdarización y la rendición de cuentas cuantitativa mediante pruebas y rankings, ha desplazado el sentido formadyo de la educación, La obsesión por los mdi cadoresha tendido a reemplazar el aprendizaje aprendizaje significativo y equitativo por la búsqueda búsqueda de resultados medibles. En ese marco, la educación pública ha debido competir en condiciones desiguales, debilitando su tejido tejido comunitario y su vocación integradora. Reconstruir el sentimiento colectivo del movimiento estudiantil debe ser otro de nuestros enfoques. Tras el ciclo posterior posterior al estallido del 2019, nuestra generación generación experimenta una mezcla de expectativa expectativa y frustración. Muchos jóvenes perciben perciben la política como un espacio distante o ineficaz. Frente a ello, el movimiento estudiantil debe ofrecer una experiencia democrática concreta: espacios de deliberación deliberación reales, decisiones colectivas y participación sustantiva. La democracia no puede ser una abstracción; se aprende ejerciéndola. Otro desafio es disputar el sentido de la educación públicaen un contextodecrisisde legitimidad institucional. El modelo heredado heredado dela dictadura y administrado en democracia democracia instaló la competencia como principio organizador del sistema. Aunque reformas recientes como la creación de los Servicios Locales de Educación han buscado corregir corregir distorsiones, en la promesa de fortalecimiento fortalecimiento estructural aún queda por cumplir. Defender la educación pública noes un gesto nostálgico, sino una apuesta estratégica por la cohesión social y la igualdad repuhl icana. Para el movimiento estudiantil, la tarea no se agota en exigir más recursos.
Se trata trata de impulsar una transformación cultural: promover una educación que forme sujetos críticos, capaces de comprender las estructuras estructuras de desigualdad; que privilegie la colaboración colaboración por sobre la competencia; que fomente fomente el pensamiento complejo por sobre la memorización mecánica; y que practique la participación democrática por sobre la verticalidad autoritaria. Esa disputa es pedagógica pedagógica y política al mismo tiempo. Un nuevo desafio md ica en la articulación intergeneracional y territorial. El Instituto Nacional no puede pensarse corno una isla ni como un símbolo autosuficiente.
El centralismohistórico centralismohistórico dechile también se reproduce reproduce en el movimiento estudiantil Si aspiramos aspiramos a transformaciones profundas, debemos tejer alianzas amplias con liceos técnicos, escuelas rurales, establecimientos de diferentes diferentes regiones, estudiantes universitarios, docentes y trabajadores de la educación. La defensa de la educación pública exige coordinación, coordinación, generosidad y una visión que trascienda trascienda los limites de cada comunidad. Proyectar al porvenir Finalmente, debemos reencantar a una generación generación marcada porcrisis sociales, sanitarias, sanitarias, económicas y climáticas, que han erosionadolas erosionadolas certezas del futuro. La violencia escolary el individualismo no pueden ahordarse ahordarse únicamente desde la sanción; requieren requieren reconstruirvínculosy horizontes compartidos. compartidos. El movimiento estudiantil tiene la tarea de demostrar que la organización colectiva colectiva no es sinónimo de caos, sino de responsabilidad responsabilidad democrática. Desde el Instituto Nacional, con más de dos siglos de historia, sabernos que el simbolismo simbolismo no basta. La tradición sólo adquiere adquiere sentido cuando se proyecta hacia el porvenir. porvenir. El movimiento estudiantil chileno se encuentra ante una encrucijada: replegarse ante el desencanto o asumirla tarea de inaugurar inaugurar un nuevo ciclo, más reflexivo, más crítico y más propositivo. No se trata de repetir consignas del pasado, pasado, sino de comprender que el debate educativo educativo es, en esencia, un debate sobre el tipode sociedad que queremos construir. Si la educación continua regida por la lógica del mercado, reproducirá desigualdades. Si logramos reorientarse hacia el bien común, podrá convertirse en un espacio de encuentro, encuentro, pensamiento crítico y justicia social. Ese es el desafío que enfrentamos. Y es, también, también, la responsabilidad histórica de nuestra generación. Presidenta del centro de Estudiantes del Instituto Nacional 2026.