Editorial: Altos precios versus costos asfixiantes
Editorial: Altos precios versus costos asfixiantes a ganadería chilena atraviesa hoy un escenario de profundas contradicciones. Por un lado, el mercado global y local ha empujado los precios a niveles históricamente altos, con incrementos que L en algunas categorías superan el 40% respecto al año anterior.
Sin embargo, esta bonanza en las pizarras de las ferias no se traduce necesariamente en una consolidación del sector, ya que la masa ganadera nacional sigue sin mostrar un repunte significativo, estancada en una baja sostenida de volumen que se arrastra por décadas.
Los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) son reveladores: la variación anual del ganado rematado en las regiones de Los Lagos y Aysén, que concentran más de un tercio del mercado nacional, es apenas de 2%. Esta cifra contrasta frente a la realidad de la Región de Los Ríos, que con una participación menor logra un crecimiento del 13,3%. Esta disparidad evidencia que el incentivo de los precios actuales, si bien ha despertado un interés renovado por la crianza y las cruzas de carne en lecherías, aún no logra revertir el déficit estructural de oferta de animales para faena. El eslabón más favorecido en este ciclo parece ser el criador de terneros, cuyo producto ha alcanzado una valoración inédita. No obstante, el optimismo se diluye al observar la cadena completa. La reposición para engorda se ha vuelto extremadamente costosa, y para el productor final, los ingresos se ven erosionados por un alza desmedida en los insumos básicos.
El incremento en el precio de los combustibles y los fertilizantes, sumado a una industria proveedora que ajusta sus márgenes con mayor rapidez que el productor primario, deja a este último en una posición de vulnerabilidad competitiva. A este panorama económico se suma una amenaza climática y biológica inminente para el invierno de 2026. Los reportes desde la Región de Aysén advierten sobre un déficit forrajero que afecta a la práctica totalidad de los productores, agravado por la plaga de la cuncunilla negra y una primavera climáticamente desfavorable.
Los resultados en la crianza tardan ciclos de hasta cinco años en materializarse, un tiempo que el productor dificilmente puede costear si no existen medidas técnicas y de fomento que equilibren los costos.. El aumento en el valor del ganado en pie, aunque positivo, convive con una estructura de costos que amenaza la rentabilidad. E Editorial