Autor: A. Académico, Facultad de Ingeniería, Negocios y Ciencias Agroambientales, UVM
COLUMNAS DE OPINIÓN: La guerra y sus efectos en la macroeconomía
COLUMNAS DE OPINIÓN: La guerra y sus efectos en la macroeconomía Columna Académico, Facultad de Ingeniería, Negocios y Ciencias Agroambientales, UVM Alejandro Corvalán Quiroz Alejandro Corvalán Quiroz La guerra y sus efectos en la macroeconomía está viviendo desde hace tres semanas un mayor aumentodel precio del petróleo, originado por tensiones geopolíticas, lo cual ha llevado al cierre del estrecho de Ormuz, donde transita un 20% del petróleo y gas natural del total mundial.
No hay que olvidar que la economía mundial ya mostró señales de desaceleración desde hace unaño, por el reordenamiento arancelario impulsado por el presidente de EE.UU. y elincremento consecuencial de la incertidumbre global, lo cual ha derivado en una pérdida de dinamismo de la economía norteamericana y una recuperación aún muy frágil de Europa, Japón y China. En este contexto, cuando el precio de los combustibles sube, los precios relativos y los ingresosreales semodifican negativamente y su primerimpactoesinflacionario, pues los costos suben y los precios los siguen. Un segundo efecto es que el poder adquisitivo de loshogares y de las empresas se debilita y la demanda se enfría.
Los desafios para la nueva administración que asumióel 11 de marzo pasado no son pocos y el país requiere que tenga éxito, pero ello requiere "mantener políticas económicas estables, previsibles y orientadas al largo plazo, que corrigen errores, pero que no se rehacen todo en cada ciclo". En este ámbito, me atrevo a enunciar tres desafíos muy crucialesenel corto y mediano plazo.
El primero es recuperar nuestra capacidad de crecimiento, cuyo promedio anual de nuestra economía entre los años 2022-2025 fue de un 2,0%, el segundo más bajo desde la recuperación de la A 1igual que otros períodos anteriores, la economía global A 1igual que otros períodos anteriores, la economía global A 1igual que otros períodos anteriores, la economía global democracia en 1990.
El segundo es estabilizar y recuperar el dinamismo del mercado laboral, donde llevamos 37 meses con tasas de desempleo igualeso superiores al 8,0% y en el caso del desempleo femenino, niveles por sobre el 9,0%, y aún nos resta recuperar 160 mil empleos desde la etapa prepandemia. Y, finalmente, un tercer desafío no menor es el incumplimiento de laregla fiscal, que ya lleva en los últimos tres años déficits equivalen1es al 2,7%, 3,3% y 3,6%, respectivamente, del PIB.
No obstante, es relevante entender que este shock externo encuentra a nuestro país con una menor holgura fiscal, menor crecimiento tendencial, una alta tasa de desempleo y una acumulación de demandas sociales insatisfechas en seguridad, salud, vivienda y educación. Sin embargo, un reciente informe del Consejo Fiscal Autónomo(CFA), publicado el 4 de marzo pasado, me impactó por el ri gor delos datos y un diagnóstico muy directo y veraz en sus conclusiones.
En este contexto, elCFA enfatiza la necesidad de adoptarmedidas adicionales y de carácter estructural que permitan corregir el desequilibrio fiscal y fortalecer el cumplimiento de la regla fiscal, reiterando el principio de comprometer gastos sólo contra financiamiento permanente y la necesidad de unacuerdo amplio entre el Ejecutivo y el Congreso.
En consecuencia, uno de los desafíos más centrales para la nueva administración, pero también para la política será cómo. estabilizar lasbases institucionales para que nuestro país recupere su potencial de crecimiento. re su potencial de crecimiento. Sin Asignar.