Autor: Karen Oyarzo Bergmann trabajadora Social
Cartas: Recorte en salud
Cartas: Recorte en salud · Por medio de la presente carta quisiera manifestar mi profunda preocupación por la reciente discusión en torno a la reducción del presupuesto destinado a salud en Chile, impulsada por el actual Gobierno. Esta decisión no sólo tensiona un sistema que ya está al limite, sino que además entrega una señal que preocupa respecto de las prioridades del país en materia de derechos sociales.
La realidad de hoy es un contexto donde las listas de espera siguen creciendo, donde los equipos de salud están superados y persisten brechas territoriales significativas, y disminuir los recursos destinados a este sector resulta, a lo menos, contradictorio. La salud no puede entenderse como un gasto prescindible, sino como una inversión esencial para el bienestar y desarrollo de la sociedad. El sistema público de salud es el principal y muchas veces el único soporte para millones de chilenos, especialmente para quienes pertenecen a los sectores más vulnerables. Adultos mayores, personas con enfermedades crónicas y familias que dependen exclusivamente de la red pública serán los más afectados. Debemos mantener un Estado que garantice condiciones mínimas de dignidad y acceso equitativo a derechos fundamentales. Reducir el presupuesto en salud no sólo debilita la capacidad de respuesta del sistema, sino que también profundiza desigualdades ya existentes. Los datos y la experiencia cotidiana evidencian que el problema no es el exceso de recursos, sino su insuficiencia. Fortalecer la atención primaria, invertir en prevención y mejorar la gestión son desafíos urgentes que requieren más apoyo, y no menos. Por eso avanzar en esa dirección implica voluntad política y una comprensión clara de que la salud debe ser una prioridad país. Las decisiones presupuestarias no son neutras, porque reflejan una visión de la sociedad. Hoy, lamentablemente, pareciera que la salud ha dejado de ocupar el lugar central que merece.
Frente a ello, resulta necesario abrir un debate amplio, transparente y participativo, que considere la voz de las comunidades, de los trabajadores de la salud y de quienes viven día a día las limitaciones del sistema. Autor: Karen Oyarzo Bergmann trabajadora Social.