Autor: CLAUDIA CAMPAÑA. Académica UC
LA SIMBOLOGÍA DEL HUEVO y algunas obras icono
Regalar para Pascua huevos pintados o envueltos en papeles de color se ha + masificado; por ende, es bueno recordar el origen y simbologías de esta costumbre. Or su forma y contenido, los huevos son símbolo del germen de la creación en la mayoría de las culturas. Paradojalmente, su estructura tan delicada guarda un contenido invaluable; una vida tan frágil como la cáscara que la envuelve y la protege en su gestación.
En resumen: los antiguos egipcios creían que Ra, dios del Sol, había nacido a partir de un huevo y los griegos relataban que Perséfone, la diosa de la Noche, había dado a luz el huevo del mundo, sinónimo del misterio de la vida (huevo órfico) y de fertilidad.
Varias mitologías (hindú, china, japonesa y finlandesa, entre otras) mencionan también un huevo cósmico que se asocia a la creación, la renovación y el renacimiento; uno que se parte en dos para generar cielo y tierra; día y noche, asociándose en algunas culturas la yema al sol y la clara ala luna.
La costumbre de decorar huevos para Pascua nació en el hemisferio norte durante la Edad Media y tiene directa relación con la Cuaresma (recuerdo de los 40 días que Cristo ayunó en el desierto). Siglos atrás se observaba en esa fecha una dieta frugal donde incluso los huevos estaban excluidos porque se consideraban equivalentes a la carne. Aquellos que las gallinas colocaban durante este período litúrgico se cocían para preservarlos, tiñiéndolos para no confundirlos, posteriormente, con los frescos.
Finalizada la penitencia el Domingo de Resurrección se podía comer abundantemente, huevos duros incluidos, que llegaban a la mesa coloreados, Con el tiempo se comenzaron a decorar con elaborados diseños para evocar mejor la alegría y el retorno de la primavera, contexto en el cual el huevo es, literalmente, símbolo de resurrección.
Todavía en Europa hay casas cuyas puertas se adornan con coronas con huevos, colgándose de los árboles cascaras pintadas que emulan frutas —un claro geslo de anticipación de las buenas cosechas que han de venir—. Por su parte, los huevos rellenos de dulces o chocolate son anuncio de gozo y prosperidad. ¿Qué tiene que ver lo anterior con el conejo? Pues que este es un símbolo precristiano de renovación de la vida, asociado también a la fecundidad. Es decir, huevo y conejo, simbólicamente, se potencian. Arte/huevos/símbolos Por siglos, el huevo fue uno de los materiales esenciales para elaborar pinturas.
La mayoría de los retablos medievales y las pinturas del Renacimiento están hechas contemple, que es literalmente “pintura al huevo” o tierra de color a la cual se le agrega yema y agua en igual cantidad. ¡ Los talleres de los artistas estaban atestados de huevos!, por lo cual no es de extrañar que sus representaciones abunden enla historia de la visualidad. Un notable ejemplo: el “Retablo de Brera” (147274) de Piero della Francesca (1415-92) tiene como protagonista un exquisito escenario Acaso la obsesión de Dalí por los huevos fuese producto de su admiración por El Bosco. Los talleres de los artistas estaban atestados de huevos, debido a su uso para la pintura. NAMINAAN NE DACOHN Arquitectónico con un arco de triunfo que contiene una venera con un hilo del cual pende un huevo de avestruz.
Suspendido en el aire cual cuerpo celeste luminoso y ubicado exactamente sobre la cabeza de la Virgen, señala que María ha gestado la vida de Jesús en su interior (en su útero), simbolizando con ello un nacimiento virginal Junto a santos y ángeles, y arrodillado a los pies de la Virgen y el Niño, figura el Duque de Urbino, quien encargó la obra. Por su parte, Hieronymus Bosch (El Bosco) usó muchas veces la imagen del huevo como símbolo.
Así, en la esquina inferior izquierda del panel central de “El jardín de las delicias” se puede apreciar un herhuevo de Pascua, y en el mismo panel se observa de un lago una enorme cáscara blanca donde se cobijan cientos de figuras desnudas que parecen querer “volver al origen”. Más aún, uno de sus dibujos muestra un “Concierto enel huevo”, un delirio visual que inspiró varias obras Enlas cuales se detalla con colora un grupo de diez figuras cantando y guiadas por un fraile y un libro de partituras dentro de una cáscara gigante, por dos de cuyas grietas aparecen respectivamente un mono con una flauta y un hombre/gato con un laúd. De esta forma, El Bosco representó mediante el huevo tanto la vida como la fragilidad física y mental del ser humano. Acaso la obsesión de Salvador Dalí (1904-89) por los huevos fuese producto de su admiración por El Bosco.
De 1932 es su enigmático óleo “Huevos al plato sin plato”, con tres huevos fritos —dos en bandeja y uno que cuelga de un hilo— recortados contra un paisaje crepuscular que rememora Port Lligat, A Dalíle gustaba tanto esa dualidad duro/blanda de los huevos como su enorme potencial simbólico, e insistió una y otra vez en ellos.
En la “Metamorfosis de Narciso” (1937) pintó una enorme mano derecha que con tres dedos sostiene un huevo fiSurado de donde sale una flor; una referencia a su mano/herramienta creadora, una imagen que manifiesta su narcicismo.
En 1943, durante la Segunda Guerra Mundial, el artista realizó “Niño geopolítico mirando el nacimiento de un hombre nuevo”, una figura masculina atrapada en un huevo/útero que quiere abandonar el viejo mundo y nacer a una nueva realidad.
En tanto, su escultura “Venus espacial” (1984) enseña un torso femenino cortado en dos sobre el cual se apoya un huevo dorado; un guiño a su naturaleza ambiciosa y una referencia alas fábulas de La Fontaine (1668) y Samaniego (1781), que aluden a “la gallina de los huevos de oro”. Poraños, sido “la gallina” del mercado del arte, pues todo lo que pintaba se vendía a precio de oro. El pintor afirmaba haber nacido dentro de un huevo, y mediante una “idea fotográfica” (fotomontaje, 1941) Phillipe Halsman se encargó de inmortalizar esa imagen.