Autor: NEIL MEHTA The Wall Street Journal Fotografías de Brenda Bazán para WSJ
Los “Startup Cowboys” están convirtiendo esta ciudad de Texas en el nuevo epicentro tecnológico
Los “Startup Cowboys” están convirtiendo esta ciudad de Texas en el nuevo epicentro tecnológico CONTENIDO LICENCIADO POR THE WALL STREET JOURNAL Una comunidad poco común está tomando forma en un suburbio de Austin: una casa estilo rancho rodeada de parques de casas rodantes, una instalación de robótica y un sitio para la construcción de drones. El lugar, que se conoce como Proto-Town, es un campus de alrededor de 485 hectáreas en Lockhart, Texas, a una corta distancia de la sede central de Tesla de Elon Musk. Es como una comuna empresarial para jóvenes fundadores tecnológicos y otros emprendedores que viven y trabajan ahí. Los fundadores y empleados viven juntos en la casa o en los parques de casas rodantes cercanos que ellos llaman campamentos de hombres. Los trabajadores de las docenas de empresas en el lugar a menudo comen todos juntos. Muchos trabajan en sus emprendimientos de la mañana a la noche. Los fundadores de ProtoTown, Josh Farahzad, de 26 años, y Merle Nye, de 28 años, se conocieron mientras estudiaban en la Universidad de Duke. Trabajaron en una serie de emprendimientos durante años y luego conocieron a John Cyrier, un antiguo político de Texas. Los tres lanzaron Proto-Town en 2024 con un financiamiento de un poco menos de seis cifras. El mes pasado, el proyecto fue valorado en alrededor de US$ 100 millones luego de su primera ronda de recaudación de fondos. El capitalista de riesgo Josh Kushner y el cofundador de Coinbase, Fred Ehrsam, están entre los inversionistas, según los fundadores. Las compañías de software y de inteligencia artificial en ciernes siguen acudiendo en masa a San Francisco. Pero cada vez más compañías de robótica, energía y defensa se están estableciendo bajo el sol abrasador de Texas.
Los lugares como Proto-Town son la señal más reciente de que Austin y sus alrededores se están convirtiendo en una base para estas llamadas compañías de “tecnología de vanguardia”. En sus momentos de inactividad, a la mezcla de texanos, fundadores de empresas e ingenieros que viven en Proto-Town les gusta recorrer las llanuras en motocicletas ligeras, ir a Lockhart para un asado o conducir hasta el centro de Austin para bailar. Las empresas emergentes en el lugar se sienten atraídas por la poca regulación del estado y por el ambiente de Proto-Town y el condado circundante de Caldwell, favorable para construir cualquier cosa. “Están muy dispuestos a cooperar”, manifestó Ethan Blagg, miembro de Proto-Town, al referirse a esta última y al condado. Su emprendimiento Dynamo está tratando de construir enormes drones para transportar cargas útiles de poco más de 4.500 kilos. Incorporarse a Proto-Town es un poco parecido a entrar en una fraternidad. Los fundadores dan la bienvenida a las futuras compañías para que vivan y trabajen en el sitio durante algunos días, y luego deciden si encajan bien. Las empresas más maduras pagan por el arriendo de grandes parcelas de terrenos para probar sus productos, mientras que algunos fundadores en su primera etapa pagan solo comida y alojamiento. Muchos de los residentes de Proto-Town reflejan las actitudes de una generación más nueva de fundadores que creen en un enfoque de construir cueste lo que cueste.
Citan la fortaleza manufacturera de China como inspiración, y comparten la aspiración de construir una “Shenzhen estadounidense”. En el último trimestre del año pasado, Daniel Weddle, de 41 NÁZABADNERB años, dejó su hogar en Bloomington, Indiana, donde dirigía un centro de eventos, para trasladarse a Proto-Town. Ahora vive con su pareja y dos perros en el parque de casas rodantes de ProtoTown. Su compañía, Terran, está probando una máquina para construir casas impresas en 3-D con tierra y arcilla. Cada mañana, arrastra un tanque de agua de cinco galones hasta su casa rodante y almuerza con un grupo de otros fundadores en el lugar. “No tengo que ir a comprar comestibles, no tengo que conducir a ninguna parte, mis perros no necesitan correa”, manifestó.
“Es una vida muy sencilla”. Los orígenes de Proto-Town se remontan a 2022, cuando Lockhart era uno de los lugares con más posibilidades para albergar una instalación de semiconductores de US$ 100 mil millones para el fabricante de chips Micron. Pero, en cambio, Micron optó por construir en Clay, Nueva York. Lockhart, con una población de alrededor de 20 mil habitantes, aún estaba recuperándose de esa pérdida cuando llegaron los fundadores de Proto-Town. “Vamos a construir una ciudad”, pensó en ese momento Farahzad, según recuerda. Sin embargo, primero que todo, tenía que convencer a los poNÁZABADNERB líticos locales de su visión. Hoppy Haden, el juez del condado, contó que al principio quedó perplejo ante la propuesta de una nueva ciudad. “Pensé que estaban un poco locos”, dijo. “Se ven un poco mayores que mis nietos”. Los fundadores se ganaron la confianza de Haden y otros políticos. Los socios arrendaron la primera de sus tres parcelas de terreno árido por alrededor de US$ 25 mil al mes, que contaba con una casa de rancho en ruinas. Estaba infestada de tantos escorpiones que cualquiera que entrara al baño de noche tenía que llevar una linterna. L a s m e n t e s maestras de Proto-Town idearon una estrategia de reclutamiento poco convencional. Compraron un bus escolar desmantelado, lo pintaron rojo brillante y lo equiparon con maquetas de la ciudad propuesta, y Farahzad y Nye lo condujeron por todo el país. Durante los próximos dos años, los emprendimientos empezaron a poblar Proto-Town. Las industrias de tecnología de vanguardia, como las de manufactura y defensa, están en auge en Austin, lo que da a los proyectos como Proto-Town el impulso tan necesario. Eso incluye una nueva instalación de semiconductores de miles de millones de dólares de Samsung, que se ubica a unos 48 kilómetros al noreste de Austin, y la compañía aeroespacial Firefly. En marzo, la compañía de tecnología nuclear Oklo anunció que crearía un reactor de prueba en Proto-Town.
El propósito de la compañía es aumentar la producción de isótopos, los que se utilizan en la terapia contra el cáncer y en aplicaciones de manufactura, pero que en gran medida se importan de fuera de EE.UU.
El jefe ejecutivo de Bedrock Robotics, Boris Sofman, visitó el lugar el año pasado en su búsqueda de un terreno para probar l a m a q u i n a r i a d e construcción autónoma de la compañía, que incluye excavadoras para hacer zanjas sin control humano. La sede de Bedrock se encontraba en los alrededores de San Francisco con unos pocos sitios de prueba pequeños, pero el equipo necesitaba más espacio. Ahora, hasta 20 empleados de Bedrock trabajan en ProtoTown, donde la compañía posee alrededor de 16 hectáreas. Otros ingenieros residentes en San Francisco se conectan en forma remota a las máquinas en Texas para realizar las pruebas. A Bedrock le atrajo Austin debido al talento cercano de SpaceX y Tesla, y ha llegado a ser un subcontratista para otros emprendimientos en la ciudad. “Hay un gran ecosistema aquí”, dijo Sofman. “Lograr ese nivel de flexibilidad es realmente difícil”. Artículo traducido del inglés por “El Mercurio”. NÁZABADNERB ATRACCIÓN Las compañías de software y de inteligencia artificial en ciernes siguen acudiendo en masa a San Francisco. Autor: NEIL MEHTA The Wall Street Journal Fotografías de Brenda Bazán para WSJ. El lugar conocido como Proto-Town está atrayendo a empresas de robótica y energía cuyos miembros trabajan y viven en parques de casas rodantes en un enorme campus. El proyecto fue valorado en alrededor de US$ 100 millones: ATRACCIÓN Las compañías de software y de inteligencia artificial en ciernes siguen acudiendo en masa a San Francisco. Daniel Weddle, cofundador de Terran, se mudó de Indiana a Proto-Town, donde su empresa está construyendo casas de adobe. Un astronauta y un edificio inf l a b l e s e n P r o t o Town. Proto-Town ofrece diversos tipos de vivienda.