Autor: Claudia Valle
"El segundo piso no se puede meter en la gestión cotidiana"
"El segundo piso no se puede meter en la gestión cotidiana" "Un segundo piso silencioso, quitado de bulla, que no siente una primacía sobre la línea de Gobierno y que se relaciona con el Presidente". Así debe ser el equipo que apoya a un mandatario en opinión de Ernesto Ottone (Valparaíso, 1948). El sociólogo, doctor en Ciencia Política por la Universidad de París III, profesor emérito de la Universidad Diego Portales, entre muchos otros títulos, encabezó el grupo de asesores de Ricardo Lagos.
Bautizado por los periodistas como "segundo piso", por la ubicación de sus oficinas, el modelo debutó el 2000, inspirado en el ala oeste (The West Wing) de la Casa Blanca y de Tony Blair en Reino Unido. "En muchos gobiernos existen los equipos del Presidente que no son solamente instrumentales, son también de pensamiento estratégico, de control de las políticas públicas. Cada Presidente tiene su estilo y el segundo piso tiene que responder a ese estilo. El segundo piso no anda metido en las acciones de Gobierno.
Y Ernesto Ottone: eso es lo que lo puede hacer complementario y transformarlo en una ayuda. -¿ Ese no es el modelo del segundo piso de este Gobierno? -Yo veo las cosas como cualquier ciudadano, oigo conversaciones y hablo con gente que está más cerca de aquello. Sigo creyendo, en primer lugar, que tiene que haber una separación entre lo que es el Gobierno, los ministros, las autoridades, y el rol del segundo piso. Este equipo debe estar dedicado al Presidente. El segundo piso no tiene rostro por decirlo así; el rostro es el Presidente. Y por lo tanto, tú eres exitoso en el segundo piso si el Presidente lo hace bien, si los consejos y los análisis le fueron útiles al Presidente. Y él verá con su equipo de Gobierno cómo los implementa. El segundo piso no se puede meter en la gestión cotidiana, salvo en momentos muy excepcionales en que el Presidente lo pida. No veo que esté funcionando así, por lo que he leído en la prensa, que habla de "instrucciones" del segundo piso. Eso, como decía el filósofo Pascal, es confundir los órdenes de las cosas.
Si tú te metes, al final, el Presidente termina dando explicaciones por sus asesores, que no es la función de un consejero. "Veo un déficit de razonamiento político" -En este diseño pareciera que los ministros están subordinados al segundo piso. -Eso no puede existir, eso es un camello o un caballo mal dibujado, porque limita la acción de los ministros y genera un poder en la sombra. No puedes tener esa relación de subalternos.
Es muy complejo, eso lo que produce son envidias, suspicacias y no puedes gobernar en base a que tu equipo esté lleno de envidia o de malos sentimientos. -El caso más notorio de esa relación de subalterno con el segundo piso parece ser la vocera. -La vocera debe tener talentos. Debe tener una muy buena información, una gran cultura política y una gran capacidad de comunicación. Cultura política que vaya más allá del punteo de lo que tiene que decir, porque los periodistas la van a sacar del punteo y ahí va a tener que actuar ella. ReFOTOGRAFÍA: CLAUDIO CORTÉS V. Autor: Claudia Valle.
El sociólogo y académico dice que los asesores del jefe de Estado tienen que ser discretos: "El segundo piso no debe tener rostro; el rostro es el Presidente". "El segundo piso no se puede meter en la gestión cotidiana" quiere de talentos y si no se tienen, no se tienen nomás. El principal comunicador en un sistema presidencial, lo decía mucho Ricardo Lagos, es el Presidente de la República. Si el Presidente de la República no es capaz de infundir fuerza, protección, todo lo demás ya no parte bien. El Presidente es el primer comunicador y no hay un aparato de comunicaciones que pueda reemplazar aquello. No existe. -¿ Un vocero puede ayudar? -Un vocero puede ser un gran complemento, pero no veo por el momento ni lo uno ni lo otro funcionando. Veo que hay una cierta impericia en la acción. Ojalá eso se mejore, porque también fue así el Gobierno pasado, que tenía una impericia bastante gigantesca y nunca terminó de sobreponerse, pese a que había talento en la vocería y todo lo demás. Se perdonaba porque eran una fuerza nueva y joven. Entonces, la paciencia es menor y la crítica es más acerba. -¿ Crees que se puede mejorar el desempeño comunicacional? -Quién sabe. La capacidad de aprendizaje del ser humano existe, el problema es que los gobiernos no pueden ser la escuela. Cuando llegas al Gobierno, desde el día uno sabes qué hacer y qué no hacer.
Después, afinas, pero tienes que saber lo que no corresponde, tienes que saber que una cifra mal dada, un error en el uso de los instrumentos públicos puede generar un gran daño. -¿ Cuánto puede mantenerse la narrativa del "gobierno de emergencia"? -Dura poco porque las emergencias duran lo que duran. No puedes tener a los bomberos cuatro años en un incendio. No puedes seguir hablando de emergencia hasta el final. Es la calidad del Gobierno lo que interesa, el conjunto de las cosas. Yo veo un déficit de razonamiento político.
Si no hay la capacidad de ver el cómo tú vas a llevar a cabo esas cosas, si no estás dispuesto a escuchar la opinión de quien tiene una opinión diferente, ya sea técnica o política, no podrás avanzar. Chile avanzó cuando dialogó y no había alguien que pensara que tenía la verdad absoluta en sus manos.
Cuando surgió eso de la verdad absoluta, naturalmente Chile se polarizó. -Se generaron muchas expectativas respecto de lo que sería este Gobierno desde su instalación por el despliegue que realizó después de la segunda vuelta. -Claro, y eso solamente agrava la situación, porque hay una promesa muy grande, un poco mesiánica, de que aquí se va a cambiar al país. "Nosotros somos capaces, y por lo tanto, vamos a tener al país creciendo al 4%, vamos a convertir la piedra en oro". Y eso no es así en la vida real. Los procesos son lentos. Cuando ha habido una situación de degradación de la seguridad ciudadana lo que ayuda es que la gente confíe en que estás en eso. Pero esa confianza hay que ganársela. En su opinión, el Gobierno debe estar consciente de que "no puedes aplicar una doctrina dura y decir 'yo hago esto porque es lo más conveniente para Chile.
Aquí está la verdad'. No, si vivimos en una democracia, tú tienes que tratar de convencer a la población, al sistema político, a la oposición, etcétera, de cómo tú construyes una salida". -Pero hay algunos que plantean que no es necesario porque Kast ganó con una gran mayoría. -En democracia cuando tú ganas, no lo ganas todo. Y cuando pierdes, no pierdes para siempre. -Eso no se considera en los análisis. -La gente va a cambiar de opinión. Mira lo de Orbán en Hungría, donde este tipo dijo que se había acabado la democracia liberal y finalmente fue derrotado.
Por lo tanto, si quieres mejorar la situación fiscal, no lo puedes hacer diciendo "me eligieron a mí, yo lo hago como quiero". Tienes que lograr una mayoría, un acuerdo que vaya más allá de tus votantes. Hay que tener mucha humildad. "Yo voy a terminar con la delincuencia criminal, con el narco y con todo esto y voy a echar a miles de personas". La vida no es así. Tienes que ver cómo lo haces. Claro, puedes hacer una zanja en el desierto; al principio es impresionante, luego pasa a ser banal y después puede ser ridícula. Es un sistema mucho más complejo.
Chile tiene necesidad de los acuerdos, no es un lujo. "Lo que está ausente es la mirada de largo plazo" -¿ Cuánto sirven estos mensajes de "nosotros somos responsables, sinceros y transparentes"? -Esos son hechos y no palabras. Eso tú lo vas mostrando, la gente se va dando cuenta.
Hay una frase del viejo Marx, que se equivocó en muchas cosas, pero no en todo, que dice que tú no puedes juzgar a una persona por lo que ella dice que es, tú tienes que juzgarla por lo que es. Eso también aplica al país. -¿ Qué efecto tiene en el relato del Gobierno el almuerzo de Kast con sus compañeros de universidad en La Moneda? -Un error no forzado. Terminas hablando toda la semana de eso y muestras una falta de sensibilidad política, de no entender cómo están las cosas, el estado de ánimo del país. No es un pecado en sí mismo, es que los estándares de crítica de la población son muy amplios, por todo lo que ha sucedido y por todo lo que está sucediendo. Hay desconfianza hacia el sistema político y entonces tienes que adecuar tu conducta a eso. Y es muy complicado que estés discutiendo esas cosas cuando tenemos un país que necesita salir del estancamiento. Tampoco es que fuéramos un país que se caía a pedazos, eso es pura propaganda. Pero es un país que no iba bien y que necesitaba tener un remezón en estos temas. -¿ Se requería un proyecto de "reconstrucción nacional"? -Es mejor que las palabras sean prudentes antes que exageradas. Mejor un discurso sobrio, realista, que diga estamos trabajando, haciendo lo posible y queremos discutir nuestras ideas. Eso ayuda a que Chile avance.
El Gobierno tiene una responsabilidad muy fuerte; cuando tú aspiras a gobernar, te echas un país sobre los hombros. -Una de las críticas al Gobierno es que le falta un relato, mostrar un destino. -Eso viene ya de hace algún tiempo en Chile.
Lo que está ausente es la mirada de largo plazo: ¿ a dónde voy?, ¿cómo me imagino el país en algunos años? Eso es más que la "emergencia". -Es una mirada de país. -Es una mirada de país y no está. En el Gobierno anterior tampoco estuvo, porque había una mirada refundacional que Chile no quería. Después te quedas sin ideas y terminas administrando solamente. -¿ Boric será recordado como un administrador? -El primer año será recordado como un joven refundacional que fracasa. Luego, él respetó la opinión de la gente y armó lo que pudo trayendo gente que sabía gobernar y que no era de su grupo histórico. Queda como un Gobierno que no gobernó de acuerdo a la idea que tenía, si es que tenía una idea. Ahora, la idea del orden fiscal no es un sueño, es lo indispensable para que se pueda soñar.
Es lo mínimo, o sea, un Gobierno que funciona con un despelote económico termina como Argentina. -La oposición no está haciendo esa mirada. -Eso es lo complicado, porque cuando tú tienes un Gobierno que comienza equivocándose mucho, y no emociona, no llama a algo, la tentación facilista es muy grande. ¿ Cuál es la tentación de la oposición? "Démosle duro por los errores que cometen". Y con eso no avanzas nada, no generas una idea de país.
Entonces, tienes un gobierno que se equivoca y una oposición que vive de las equivocaciones del Gobierno. -¿ Y qué se puede hacer? Tampoco se puede esperar que la oposición ignore los errores del Gobierno. -No, pero puede poner el centro en otra parte.
Una oposición que piensa Chile de manera constructiva y que por lo tanto le ponga controles al Gobierno por sus errores del gobierno. -¿ Crees en la unidad amplia de la oposición? -Creo que hay dos visiones: hay un sector más radical -en el que también hay matices fuertes-, donde un ala podría madurar hacia una izquierda democrática.
Por otra parte, hay una izquierda democrática que después de haber hecho gobiernos muy importantes para Chile, se volvió subalterna de la izquierda radical. -¿ Es lo que le pasó al PS y el PPD? -Es lo que le pasó al PS y al PPD, incluso -en partea la DC. Y el resultado fue este. Entonces, que se haga valer esa posición, que se reconstruya, pero no para hacer las cosas que se hicieron en el pasado, sino para enfrentar al mundo de hoy. A lo mejor significa pasar un tiempo por el desierto, en el cual tienes que ganarte la confianza de la gente. El principal comunicador en un sistema presidencial, lo decía mucho Ricardo Lagos, es el Presidente.
Si él no es capaz de infundir fuerza, todo lo demás ya no parte bien". (Lo que se necesita) es un segundo piso silencioso, quitado de bulla, que no siente una primacía sobre la línea de Gobierno". Autor: Claudia Valle. El principal comunicador en un sistema presidencial, lo decía mucho Ricardo Lagos, es el Presidente.
Si él no es capaz de infundir fuerza, todo lo demás ya no parte bien". (Lo que se necesita) es un segundo piso silencioso, quitado de bulla, que no siente una primacía sobre la línea de Gobierno".