Autor: Eduardo Bravo Pezoa (*)
Daniel Barros Grez, apuntes sobre “el Leonardo criollo”
Daniel Barros Grez se tituló de agrimensor en la Universidad de Chile en 1850. Dos fuentes distintas señalan que el gobierno de Ecuador lo contrató en 1885 para proveer de agua a Guayaquil. En 1837, con siete años, presenció el fusilamiento de su padre en la plaza de Curicó. PP.
NT ARNO OT LR h Le Las actas de la Municipalidad de Talca, conservadas en el Centro de Documentación Patrimonial de la Universidad de Talca revelan el mecanismo interno de modernización en que se encontraba la ciudad. A numeración de Talca se concretó a comienzos de la década de 1870, más tarde la imitarían otras ciudades, como Viña del Mar. Hasta 1869, de norte a sur, se extendían las calles San Ignacio, San Francisco, Cienfuegos y Cruz; Independencia, Unión, Liceo, Carmen y San Luis. De Oriente a Poniente, escribe Opazo Maturana, estaban Barraza, Baeza, Molina y Gamero o Comercio. Al sur le seguían Juan de Dios (2 Sur), Merced (3 Sur), O Higgins (4 Sur) y Carrera (5 Sur). La designación se mantuvo así hasta que apareció un personaje que provocó el cambio.
Pese a que la discusión siguió por años, la década de 1870 es la culminación de un proceso ciudadano: la “ordenanza para la numeración de casas i denominación de las calles de la ciudad de Talca” fue aprobada por Decreto Supremo el 21 de junio de 1872. Las actas de la Municipalidad de Talca, conservadas en el Centro de Documentación Patrimonial de la Universidad de Talca, permiten revelar los mecanismo internos de modernización en que se encontraba la ciudad. El alumbrado a parafina, que la ordenanza municipal no permitía encender en las noches de luna llena, se cambió por gas hidrógeno. En 1909 llegaría la luz eléctrica a iluminar como nunca antes los rostros de los talquinos.
El diario La Mañana, en su editorial del 7 de abril de ese año, registra el acontecimiento fulgurante de los dinamos movidos por la fuerza del estero Piduco: “Ya es una hermosa realidad el alumbrado eléctrico en Talca.
La demostración en la calle del Comercio con la exposición permanente de sus instalaciones y material, entre las que citaremos la pastelería del señor García, la Villa de Madrid y la sombrerería Giraud (... )”. En 1909, a pesar de la ordenanza vigente, sobrevive la calle Comercio y no 1 Sur; los cambios son lentos.
Actas municipales La sesión del 13 de noviembre de 1870 acuerda “prolongar el paseo de la Alameda y sus calles laterales hasta el río Claro con el mismo ancho y dirección, aprovechando los terrenos cedidos por el párroco Miguel Rafael Prado”; en paralelo el municipio nivela las acequias para evitar la acumulación de aguas insalubres. Para regular la modernización urbana es creada la Dirección de Obras Públicas. Además, la ciudad se abre a la llegada del tren en 1875.
El regidor Daniel Barros Grez es el personaje a quien los historiadores Opazo y Daitsman atribuyen la idea acelerar esta modernización: “es quien impone su criterio, quiso hacer de la ciudad de Talca la única de Sudamérica que tuviera este sistema propio de los Estados Unidos”, (Opazo, 1942). El plano de Talca de 1872, que se le había encargado a él, pero que termina proyectando el ingeniero Crisóstomo Erazo, aparece por primera vez la nomenclatura de sures y nortes que perdura hasta la actualidad.
La idea de Barros Grez es seguir al futuro, sucesivamente y sin interrupción, en orden numérico de progreso (Daitsman, 1999). Hombre múltiple “El Leonardo Criollo”, así calificó la revista Ercilla en 1955 a Barros Grez en el contexto de la exposición “Curiosos aspectos de su múltiple existencia” en el Museo del Teatro Experimental de Santiago. En el recinto se realizaba la “Semana Barros Grez” dedicada a la presentación de sus obras teatrales. El regidor además de dramaturgo fue “arqueólogo, músico, ingeniero, matemático, topógrafo, novelista, fabulista, comediógrafo [e] inventor de instrumentos musicales”, esta variedad de habilidades le hacen valer la comparación con el genial italiano. Barros Grez nació en Vichuquén en 1834 y murió en 1904. Vivió rápido en su afán por adquirir todos los conocimientos posibles. Su obra “Como en Santiago” se reimprimió incluso hasta el año 1971. El legado del inventor resuena un siglo después del cambio de las calles talquinas. Daniel Barros Grez se tituló de agrimensor en la Universidad de Chile en 1850. Según Daitsman, dos fuentes distintas señalan que el gobierno de Ecuador lo contrató en 1885 para proveer de agua a Guayaquil. En 1837 presenció el fusilamiento de su padre en la plaza de Curicó. Manuel Barros había conspirado contra Portales y éste buscó el castigo más ejemplar posible, el asesinato público. El hecho conmocionó al país y en opinión de algunos historiadores allanó el camino a la polarización política que terminó con la muerte del implacable ministro. Misterios sin resolver Según el historiador Andy Daitsman no es posible saber cuándo llega Barros Grez a Talca. El primer rastro de su presencia data de 1864 cuando escribe una carta a Benjamín Vicuña Mackenna, entonces diputado por Talca, sobre la terrible ejecución de su padre. Es ciertamente en 1869 cuando irrumpe en el escenario político local. El 9 de enero asume como regidor, cuando el intendente era Pedro José Barros.
Desde ese momento, según Daitsman, Barros Grez se vuelve omnipresente en las iniciativas cívicas urbanas, siendo la más importante su famosa intervención de abril de 1869: “relativa a la delineación de las calles de la nueva población del oriente, campo de Marte y matadero público”. Impactados con esa fuerza volcánica, la comisión de regidores se dedicó a estudiar el asunto. De acá surge la ordenanza que se discutirá ampliamente y que será aprobada por unanimidad en la sesión extraordinaria del 31 de julio de 1869.
La idea de Barros es seguir un esquema racional, científico, moderno e impersonal: “prosiguiendo sucesivamente sin interrupción, el orden numérico”. Talca se convierte en la primera ciudad de la República en desechar el antiguo sistema de recordar con los nombres de sus calles a sus héroes nacionales e instituciones republicanas y religiosas para adoptar esta práctica tan típica en Estados Unidos. Barros impuso su idea derrotando a los detractores, incluso varios de ellos tenían aún sus propios apellidos en cada esquina. Leer las fuentes primarias de la historia, en este caso las actas municipales, permite comprender la evolución de la ciudad.
La serie de actas dispoinibles para la comunidad (desde 1872 hasta 1918) muestran el esfuerzo del ensayo y el error: desde la nivelación de las acequias para evitar inundaciones, hasta la proyección y nombre de calles.
El aberrante desastre actual y su deformación: “8 y media Poniente C”; o reemplazar el nombre El Boldo por 9 y media Norte C”, será discusión para el siglo 21.49 ) Los historiadores Daistman y Opazo coinciden: "quiso hacer de la ciudad de Talca la única de Sudamérica en adoptar el sistema propio de Estados Unidos”. Su figura brilla a través de los siglos: ingeniero e inventor de instrumentos musicales, escritor y dramaturgo. Barros Grez es considerado, además, uno de los fundadores del teatro chileno
Resumen
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Las actas de la Municipalidad de Talca, conservadas en el Centro de Documentación Patrimonial de la
Universidad de Talca revelan el mecanismo interno de modernización en que se encontraba la ciudad., Las actas de la Municipalidad de Talca, conservadas en el Centro de Documentación Patrimonial de la
Universidad de Talca, permiten revelar los mecanismo internos de modernización en que se encontraba la ciudad., El regidor Daniel Barros Grez es el personaje a quien los historiadores Opazo y Daitsman atribuyen la idea acelerar esta modernización: “es quien impone su criterio, quiso hacer de la ciudad de Talca la única de Sudamérica que tuviera este sistema propio de los Estados Unidos”, (Opazo, 1942).
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