Autor: Por Gabriela Cicero Fuente: Infobae
Edmund Hillary, el hombre que tras conquistar la cima del Everest entendió que había algo más importante
Edmund Hillary, el hombre que tras conquistar la cima del Everest entendió que había algo más importante E dmund Hillary, el primer hombre en conquistar el Everest, solia decir que lo más importante no fue llegar a la cima, sino lo que llegó después, como una puerta de entrada a su labor como filántropo en la fundación Himalayan Trust, una muestra de gratitud hacia aquellos que lo ayudaron a llegar a lo más alto. Tras el ascenso al Everest en 1953, el ya célebre escalador regresó varias veces a Nepal. En 1960, durante una expedición cientifica, un líder sherpa le contó que sus hijas no tenían escuelas donde educarse. De esas conversaciones nació su fundación. Su infancia y pasado como apicultor Edmund Percival Hillary nació el 20 de julio de 1919, en Auckland.
Su padre Percival Augustus habia servido en el ejército en su juventud en Galipoli bajo el 15. º regimiento (Auckland del Norte) y luego de haber sido dado de baja por cuestiones de salud se casó con su madre, Gertrude Clark, de ascendencia inglesa y un padre relojero. La precisión estaba en sus genes. Corria 1920 cuando su padre recibió un terreno en el Tuakau, en el Sur de Auckland como reconocimiento por ser soldado. Allí fue cionde este retomó su labor de periodista y fundó el periódico semanal Tuakau District News, además de convertirse en apicultor. Edmund era el hijo mediano. Tenía una hermana llamada June, nacida dos años antes que él, y un hermano, Rex Fleming, un año menor.
Su madre quiso asegurarse de que Edmund recibiera una muy buena educación, sin importarle el trayecto que debia recorrer a diario en tren y bicicleta de una hora, cuarenta minutos, de ida y otros tantos de vuelta. Eso implicaba que debia levantarse muy temprano y regresar a las seis de la tarde. Edmund sostuvo esa rutina a lo largo de 3 años y medio, que se traducia también en una ausencia de actividades extraescolares por falta de tiempo y tiempo compartido con sus compañeros. Es muy probable que esa disciplina haya moldeado su carácter. De ser timido y el mas pequerio de la clase pegó un estirón de hasta el 1,90 m. Su gran altura y unas clases de boxeo le dieron la confianza en si que nunca había tenido. Fue a los 16 años cuando se despertó su pasión por la montaña, con actividades de senderismo. Fue durante un viaje escolar al monte Ruapehu en 1935, que fue revelador. Advirtió que se sentia más a gusto en medio de la naturaleza que entre carpetas y libros. Cuando se inscribió en la Universidad de Auckland se anotó en el club de senderismo.
Después de dos años estudiando con fastidio matemática y ciencia, cerró las carpetas y se dedicó a aquello que realmente le gustaba Al dejar de estudiar, comenzó a dedicarse con su padre y hermano Rex a la apicultura. Tenian 1.600 colmenas a su cargo, miles de cajas de miel e innumerables abejas con el aguijón listo para picar. Por eso8 tiempos, su progenitor fundo una revista sobre esta temática, The N. 2. Honeybee. Su madre se hizo conocida por alimentar y vender abejas reina. Luego de sumarse a las filas de Herbert Sutcliffe junto a su familia, quien predicaba su filosofía de Vida radiante, Edmund tomó clases para formarse como maestro y hasta llegó a dar conferencias. En 1939 logró su primera cumbre importante, en el monte Ollivier, cerca del monte Cook, en los Alpes del sur. Este desafio le trajo a sus primeros amigos auténticos Harry Ayres y George Lowe.
Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Edmund habia pensado en alistarse en la Real Fuerza Aérea de Nueva Zelanda, sin embargo, se echó atrás, al sentirse acosado por su "conciencia religiosa". De todas maneras, la de cisión se escapó de sus manos Tenia 24 años cuando fue reclutado de manera forzosa como parte del esfuerzo aliado en el Pacífico, debido a la expansión de Japón. En 1943 fue asignado como navegante en aviones Catalina, que realizaban patrullas maritimas y misiones de reconocimiento en el Pacifico Sur. Su tarea era fundamental para la orientación y seguridad de la tripulación. Durante una misión, el avión en el que viajaba tuvo un accidente, que le dejó una quemadura grave. Autor: Por Gabriela Cicero Fuente: Infobae. Fue uno de los dos primeros escaladores en pisar el techo del mundo, sobrevivió a la guerra y sufrió una tragedia personal en Nepal. A 18 años de su muerte, la huella que dejó va mucho más allá de su proeza. Antes de convertirse en uno de los primeros hombres en alcanzar la cima del Everest junto al sherpa Tenzing Norgay en 1953, Edmund Hillary fue apicultor. Junto a Tenzing Norgay con quien formó una dupla fuerte y rápida. Al llegar al techo del mundo se quitaron las máscaras de oxigeno. Sir Edmund Hillary (izquierda) y el montañista George Lowe en la sede de la Royal Geographical Society en Londres. Hablaban sobre sus funciones en la próxima Expedición Antártica Británica, dirigida por la Dra. Vivian Fuchs.
El rey Carlos III de Gran Bretaña recibe a Peter Hillary, hijo de Sir Edmund Hillary, tambien alpinista durante una audiencia en el Palacio de Buckingham para conmemorar el 70 aniversario de la ascensión al Monte Everest, en Londres, Gran Bretaña, el 14 de junio de 2023. Edmund Hillary junto a Tenzing Norgay, el sherpa que lo acompañó hasta la cima, una figura decisiva para la hazaña de 1953.
Edmund Hillary, el hombre que tras conquistar la cima del Everest entendió que había algo más importante Después del paréntesis de la guerra, Edmund Hillary dejó de a poco ser un humilde apicultor para transformarse en un legendario escalador. Tenía 31 años cuando ascendió por primera vez los Alpes de Suiza y Austria. En 1951, junto a otros tres montañistas nosozelandeses comenzaron a planear un ascenso al Himalaya, en las montañas de Garhwall de la India. Alli realizaron la primera escalada de seis cimas de más de 6 mil metros, todavia virgenes. De ahi en más, comenzó el propio ascenso de Hillary como escalador. Desde Inglaterra, Eric Shipton, lo invitó a una expedición de reconocimiento del Everest, la montaña más alta del mundo, en la cordillera del Himalaya, en la frontera entre Nepal y el Tibet. Su altura oficial es de 8.848,86 metros sobre el nivel del mar. El neozelandés aceptó el reto de inmediato. Por la invasión China al Tibet no tenian acceso por la vertiente norte, el único conocido hasta este momento.
De manera que la expedición se aventuró por una ruta por la vertiente sur de la montaña, que más tarde fue utilizada para los primeros ascensos Los británicos y su expedición, obsesionados con llegar altecho del mundo, continuaron entrenando. Intentaron llegar a la cima del Cho Oyu, del Himalaya, a 8.201 metros, pero no lo lograron. Shipton ya sabia quiénes formarian parte de la expedición al Everest. Los neozelandeses Hillary y Lowe, expertos en hielo, serian de la partida. La expedición de 1953, que catapultó a Hillary y al sherpa Tenzing Norgay a la inmortalidad, contó en realidad con un escueto equipo occidental de 13 miembros, de los cuales solo diez eran alpinistas. A ello se sumó el trabajo esencial de los sherpas, figura en la que Tenzing se elevabe por encima delresto gracias a su fortaleza y experiencia. Hillary lo describió ast: "Tenzing era muy buen escalador.
Habia intentadoya en siete ocasiones el Everest". El explorador rememoró en una de sus últimas entrevistas con la publicación Desnivel cómo la decisión que los condujo juntos a la cumbre respondió tanto a la lógica de equipo como a las preferencias de John Hunt, jefe de la expedición, que evitó unir a los clos neozelandeses con mayor experiencia en hielo -Hillary y Georges Lowe en la misma cordada y aprovechar asi el talento de ambos para tallar peldaños de hielo.
Al mismo tiempo destacó el buen equipo que formó con Tenzing, que se tradujo en ascensos y descensos muy rápidos por la montaña, una eficacia que llevó a que fueran elegidos para el asalto final a la cima, dada la evidencia de que formaban el "equipo más fuerte y rápido". La jornada del 29 de mayo estuvo lejos de ser una marcha triunfal. Cargaban cansancio acumulado, frio intenso y un equipamiento que hoy pareceria primitivo. A pocos metros de la cima se toparon con una barrera de roca y hielo casi vertical que parecia cerrarles el paso. Aquel obstáculo -el legendario Escalón Hillary-concentró el momento más crítico de toda la ascensión. "Sabiamos que este escalón estaba alli, porque se podia ver desde lejos. También sabíamos que podia representar un problema. Cuando alcanzamos la base del Escalón aquello parecia muy vertical, y nos encontrábamos un poco cansados en aquel momento. Pero teníamos que superarlo para llegar a la cima", relató a la publicación. La barrera de roca y hielo con su verticalidad les exigió poner a prueba todo su temple y conocimiento técnico. Hillary decidió aprovechar una cornisa de hielo y una fisura que permitieron sortear el escalón, "Decidi intentarlo por ella, con los crampones sobre el hielo y las manos en la roca. Lo fui superando asi, un poco asustado, pues de romperse la cornisa caeria por la vertiente del Kangchung. Al superar el Escalón fue cuando, por primera vez, estuve totalmente seguro de que alcanzariamos la cima", relato. Hillary subrayó que el equipamiento de la época, compuesto apenas por crampones de diez puntas sin puntas delanteras y piolets poco evolucionados, obligaba a tallar peldaños durante casi toda la ascensión. Esa labor, señaló, ralentizaba y dificultaba la progresión de un modo impensable con los equipos actuales, que permiten desplazarse sobre hielo vertical. El uso de oxigeno artificial representó otra incógnita importante. El propio Hillary resaltó que era una "barrera psicológica", pues ningún médico aseguraba la supervivencia más allá de cierto punto, aun utilizando oxigeno.
Al llegar a la cumbre, ambos retiraron las máscaras durante veinte minutos, sin sentir efectos adversos graves, lo que llevó a Hillary a considerar posterior mente posible escalar la montaña sin ayuda de oxigeno, siempre que los alpinistas estuvieran bien aclimatados. Pero ese debate vendría después. En ese instante, lo único real era el silencio absoluto y la certeza de haber llegado. La puerta de entrada a la filantropia La fama fue inmediata. Sin embargo, Hillary no volvió a intentar el Everest.
En cambio, volvió a Nepal El impacto del ascenso al Everest se tradujo en una vida dedicada no solo a nuevas expediciones, sino a la ayuda humanitaria y educativa en la región del Himalaya y, más ade lante, en la Antártida. A comienzos de los años sesenta, un pedido sencillo -los hijos de los sherpas no tenian escuela marcó un nuevo rumbo. En 1960 fundó el Himalayan Trust y comenzó a canalizar el prestigio y los recursos obtenidos tras la expedición hacia la construcción de escuelas, hospitales, clinicas y puentes en la región del Khumbu. En 1961 recaudó fondos para construir la primera escuela Desde entorices, la red de asistencia creció bajo su impulso, llegando a beneficiar a numerosas comunidades. Ese vinculo con Nepal estuvo atravesado por una tragedia perso nal. En 1975, su esposa Louise y su hija menor, Belinda, murieron en un accidente aéreo cerca de Katmandú cuando viajaban para reencontrarse con él. El golpe fue devastador. Hillary atravesó un largo duelo, pero lejos de romper su relación con el Himalaya, la pérdida profundizó su compromiso con las comunidades locales, como si la ayuda concreta fuera también una forma de resistencia interna. Tras varios afios de duelo por la pérdida de Louise y Belinda, Hillary volvió a encontrar compañia en June Mulgrew, viuda de su amigo cercano Peter Mulgrew. La relación entre ambos se consolidó con el tiempo y se casaron en 1989. June acompañó a Hillary en sus actividades públicas y filantrópicas durante casi dos décadas, compartiendo su compromiso con Nepal y el legado de la Himalayan Trust.
La cumbre del Everest no solo marcó la historia del montañismo, sino que abrió para su protagonista, Edmund Hillary, un nuevo camino en su vida, que le daba sentido a todo. "Lo más trascendente de mi vida tengo que reconocer que fue el ayudar a la gente de la montaña a que tengan escuelas, centros de salud. .. " Aquella conquista, rodeada de un aura de mito y épica, im pulsó la construcción de 25 escuelas y hospitales en la región sherpa. Sus últimos dias Edmund Hillary pasó sus últimos meses lejos de los focos. El 22 de abril de 2007, durante un viaje a Katmandú, sufrió una caída que obligó a su internación y marcó el inicio de un deterioro de su salud. De regreso en Nueva Zelanda, su estado se agravó y el 11 de enero de 2008 murió por un fallo cardiaco en el Auckland City Hospital. La noticia provocó una conmoción en su pais. Las banderas fueron izadas a media asta en todos los edificios públicos y también en la base Scott, en la Antártida, un gesto que reflejó la dimensión de su figura.
La entonces Primera Ministra Helen Clark resumió el sentimiento colectivo al afirmar que la muerte de Hillary era una "profunda pérdida para Nueva Zelanda" Diez dias más tarde, el 21 de enero, su féretro fue trasladado a la catedral de la Santisima Trinidad, en Auckland, donde miles de personas se acercaron para despedirlo en la capilla ardiente. Al día siguiente se realizó un funeral de Estado y luego su cuerpo fue incinerado. Tal como había pedido, el 29 de febrero de 2008 la mayor parte de sus cenizas fue esparcida en el golfo de Hauraki, frente a las coatas de su pais. Otra porción debia ser llevada a un monasterio nepali cercano al Everest, aunque el proyecto de dispersarlas en la cima de la montaña fue finalmente cancelado en 2010. Autor: Por Gabriela Cicero Fuente: Infobae.