Autor: Marcelo González Cabezas
TPP11: Discusión de pros y contras ad portas de votación en el Senado
Congreso. La Cámara Alta decide hoy respecto del acuerdo que ha generado múltiples divisiones. Hoy, en definitiva, el Senado votará si aprueba o rechaza el Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico, más conocido como TPP11, que tanto revuelo y discusión ha causado.
El TPP11 podría integrar económicamente a Chilecon diez países del Asia Pacífico (Australia, Brunei, Canadá, Malasia, México, Japón, Nueva Zelandia, Perú, Singapur y Vietnam) por medio de otro de los numerosos acuerdos comerciales firmados por nuestro Estado, que a través de los diputados ya le dio el pase en 2019. El TPP11, en principio, contó con la presencia de Estados Unidos, pero ese país se retiró durante el Gobierno de Donald Trump.
Es el tercer tratado más grande del mundo El intenso comercio internacional de Chile se intensificaría; con costos altos, dicen las voces críticas. / Aron “Es una guía de las reglas del comercio en el siglo XXI” El decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad San Sebastián, Alejandro Weber, dice que “aprobar el TPP1 tendrá una serie de consecuencias que beneficiarán directamente al bolsillo de los chilenos, pues tendremos acceso primordial al mercado del Asia Pacífico. También significará el ingreso de tres mil cien de nuestros productos a grandes mercados, como los de Japón, Malasia, Canadá y México, conimportantes beneficios arancelarios para sectores clave: agrícola, forestal y pesquero.
Presenta reglas claras y modernas, lo quees vital ante la recesión y pronósticos de queuna caída de la inversión cercana al 4%, con la consecuente destrucción de empleos ”. El doctor en Economía de la Universidad de California y académico del Instituto de Economía de la Universidad Católica, Ezequiel García, sostiene que “uno de los objetivos de este tratado es precedente y una guía para la construcción de las reglas del comercio en el siglo XXI, por lo que creo que sería muy bueno para Chile dar la señal de que esuno de los países que lidera al respecto”. El abogado Jaime Gallegos, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, señala que “si bien ya tenemos tratados de libre comercio con algunos de los países del TPP11, este acuerdo apunta a la profundización del acceso a esos estados, con los que hay cerradas algunas áreas que se abrirían.
Además, si Chile se suma a él (es elúnico país de los 11 que falta) daríauna señala losinversionistas extranjeros de que no habrá un cambio radical del régimen que se ha promovido desde el retorno de la democracia Weber enfatiza en algo que ha causado discusiones: que se vería amenazada nuestra soberanía debido al mecanismo de solución de controversias a través de tribunales ad hoc (no permanentes)”. “Por definición, un acuerdo comercial es la forma através de la cual los estados firmantes asumen compromisos para otorgar concesiones especiales respecto de sus propias normas jurídicas.
Y en los mecanismos de solución de controversias del TPP11no hay novedades en la materia, pues no difieren delos ya consagrados en la Comisión de la ONU para el Derecho Mercantil Internacional, en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias oen otros arbitrajes internacionales que Chile ha suscrito”. “Mantiene estática la matriz productiva de Chile” Andrea Sato, investigadora de la Fundación Sol, resume la postura crítica de ese organismo ante el TPP11. “No solo tenemos observaciones hacia el TPP11, sino que también a todos los tratados de libre comercio y de inversión bilaterales firmados por Chile desde los noventa. Es que esos acuerdos mantienen estática la matriz productiva de Chile, vinculada a las actividades primarias extractivistas.
Y ello implica que hay bajo valor agregado en nuestros productos, lo que genera empleos precarios y bajos sueldos”. Por su parte, el profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de Cambridge y también docente de la Universidad de Santiago, José Gabriel Palma, indica que “la parte comercial del TPP11 corresponde asolo cinco desus 30 capítulos.
Este acuerdo es como tener leyes de amarre”, pues al aceptar cortes ad acata lo que las multinacionales quieren para su beneficio; en los nuevos tratados comerciales, los litigios de dirimen en cortes nacionales”. Palma tambien hace refelas ahora conocidas “side letters” (cartas laterales) con las que se promete asegurar una mejor resolución de posibles conflictos, y que el Gobierno estaría asegurando para una aprobación que parece resuelta en el Senado. “La estrategia del Gobierno de firmar “side letters* sin duda que es mejor que hacer nada, pero es bien poco efectiva, porque los países que las rubricarán los relevantes en estas materias”, afirma.
Sato complementa respecto de “si las rebajas arancelarias marginales que promete el TPP11 convienen alanalizar sus elementos cuestionables, como el modelo de resolución de conflictos y los arbitrajes internacionales que favorecen a las corporaciones, pues ellas establecen las reglas Y la profesora y directora del Instituto de Estudios Internacionales dela Universidad de Chile, Dorotea López, no ataca al fondo del acuerdo, sino que sostiene que “las críticas y bondades del acuerdo han sido exageradas, causando desinformación. El TPP11 se convirtió en una bendera de lucha política más que de transformación económica, lo que le ha asignado más competencias que las que tiene.
Sería mejortomarnos plazos razonables para digerir los capítulos que generan más controversia, pues realizar operaciones mecánicas esinnecesario”. -detrás del CETA de Canadá y la Unión Europea, y el USMCA de Estados Unidos, México y Canadá-, y fija rebajas arancelarias, considerando materias laborales, de género y medioambientales. Muchos lo ven como una gran chance para que productos chilenos entren sin impuestos a mercados con 500 millones de personas y que representan casi el 15% del PIB mundial. Pero también hay quienes lo rechazan, alertando que Chile perdería soberanía y que favorecería la perpetuación de nuestra matriz económica extractiva. Voces encontradas que les presentamos en la víspera de una decisión vital en el Congreso. Vigente. Ya opera y solo falta nuestro país en el tratado, el tercero más grande del mundo y del que EEUU. Se retiró con Trump.