Autor: Por Rigoberto Jofré
El teatro ayuda, entretiene pero también te hace reflexionar"
El teatro ayuda, entretiene pero también te hace reflexionar" Invitada por la Agrupación Cultural y Social Casa del Arte a desarrollar el proyecto de dramaturgia vocacional Letras Escénicas en el Teatro Austral, la reconocida actriz Rosa Ramírez se dio el tiempo para hablar con El Divisadero acerca de su visión sobre la cultura en los tiempos actuales y sobre la intensa labor de crear contenidos culturales en zonas extremas como nuestra región. ¿Es primera vez que visitas Coyhaique? No, no es primera vez que esté en Coyhaique. Tampoco es primera vez que estoy acá en el Teatro Austral.
Yo estuve aquí hace tres años, que es cuando conocí esta sala invitada por la compañía Teatro Austral y estuve este año durante el mes de mayo, una semana que le sacamos mucho trote, hicimos talleres acá y también en el Centro Cultural, hicimos talleres en Villa Ortega y acá hicimos representaciones teatrales y conversatorios y después surge entonces este proyecto. Es primera vez que estoy trabajando directamente con el equipo, yo siempre era invitada a presentar mis cosas en este espacio.
Ahora es primera vez que estoy trabajando directamente con los actores, actrices, sala, luces y todo lo que ello implica. ¿Qué es Letras Escénicas? ¿ De qué trata este proyecto? Es un proyecto que hace una invitación de Casa del Arte en el Teatro Austral a través de un fondo concursable, donde a veces va bien y a veces no va tan bien.
En este caso resultó, fue beneficiado y eso nos permite y le permite al grupo encargado del proyecto en la cual yo soy invitada, trabajar con narradores de acá de la zona o que están avecindados en la zona. Finalmente quedaron tres personas que son Jorge, Pablo y Almendra. Ellos presentan entonces una narrativa, un cuento. La tarea nuestra, mía y de los actores es que ese trabajo, que es narración, pase a lo que es la dramaturgia, que son parientes pero son distintos.
Entonces una vez que empezamos a Rosa Ramírez, actriz y dramaturga: trabajar inspirados en ese cuento, ese pequeño cuento, empezamos a trabajar acá y esto es lo que reciben los que escribieron esa narración y ellos empiezan a hacer la dramaturgia. Entonces un trabajo súper recíproco y bien circular, es muy interesante. Y finalmente lo que vamos a presentar ahora es la sumatoria de todo eso, de la propuesta de los narradores, de la propuesta de los actores, de mi mirada desde fuera y acá el teatro. Además hay técnicos, no solamente el actor y el público, es un equipo bastante completo, en eso consiste este proyecto. Y esto lo culminamos ahora el viernes con una función a la gente más cercana al equipo.
Y el día sábado también es más formal, la gente que pone los recursos y el público que quiera participar de esta experiencia, que para mi gusto es interesante que suceda aquí y en la Quebrada del ají', en todas partes vamos en esa experiencia. ¿Por qué es importante, primero para ti, este proceso de trabajo que realizaron? ¿ Es algo nuevo para ti? No, no es nuevo. Partamos lo más básico. Yo también soy provinciana, yo soy de Tocopilla y dejé Tocopilla hace muchos años atrás para poder hacer danza, que es lo primero que yo empecé a hacer. Y luego me metí al mundo del teatro. Antiguamente, yo soy una mujer bastante mayor, en provincia era muy difícil encontrarse con teatro vocacional o con arte escénico vocacional, danza y música. Hoy en día es súper lindo, yo viajo mucho.
Es muy bonito hoy día encontrarse en todo Chile, en el pueblo así de pequeñito, con actividades de arte escénica vocacional, que es lo que yo respeto muchísimo, porque yo siento que son los creadores vocacionales que nos impulsan a los que nos hemos dedicado a esto como profesión. Así es que me gusta. Y nuestra primera obra como Gran Circo Teatro, a la cual yo pertenezco desde su fundación, es una obra inspirada en un texto literario. La Negra Ester está basada en las décimas de don Roberto Parra, y la creación teatral es de Andrés Pérez Araya, pero trabajamos con un texto, por eso tengo tan clara la diferencia.
Y después trabajamos con el Popol Vuh y trabajamos con Visitando El Principito y trabajamos con El Cerco de Leningrado Teatro, con las obras de Alfonso Alcalde, que me encanta, que es un autor nacional hermoso. Hemos trabajado harto inspirada en trabajos literarios, que nos permite entonces hacer el trabajo de dramaturgia teatral.
Pero es hermoso, es necesario y hay que darle cabida. ¿Cómo se logra eso? Nosotros, entre otras cosas, con mi equipo de trabajo, impulsamos el Día Nacional del Teatro, que es el 11 de mayo, día Nacional del Teatro, que lo impulsamos hace 24 años atrás. Siempre en esos 24 años le hemos dado las enormes gracias al teatro vocacional, a ese profesor de castellano, a la orientadora, el caballero que trabaja en las minas. Ellos en sus tiempos libres sintieron la necesidad de juntar un grupo de gente y empezar a hacer teatro. Porque el teatro tiene que ver con una expresión del alma y eso está en todas partes. No necesitas estar en las grandes ciudades, no necesitas pasar por la academia. Yo estudié la academia, pero mi gran escuela, es el teatro callejero. Ni siquiera es la academia, es el teatro callejero. Hacer dramaturgia en los extremos del país tiene algo distinto a lo que pasa en el centro. .. No solamente la dramaturgia. Vivir en nuestro país, que así de largo. Es muy extraño que nuestras autoridades tengan políticas que son absolutamente iguales desde allá hasta acá. Lo que pasa en este extremo no tiene nada que ver con el extremo de allá.
Yo que vengo del norte, nosotros estamos alimentados por todo La reconocida artista nacional, siempre con una visión aguda y crítica, analiza la importancia de formar creadores vocacionales y rescatar la historia, identidad y necesidades de cada zona de nuestro país. También habla de las políticas públicas del gobierno saliente y lo que espera de la administración de Kast en ese sentido. Pero, por sobre todo, realiza una potente reflexión del rol del teatro en los tiempos actuales. "El teatro ayuda, te entretiene, Autor: Por Rigoberto Jofré. La reconocida artista nacional, siempre con una visión aguda y crítica, analiza la importancia de formar creadores vocacionales y rescatar la historia, identidad y necesidades de cada zona de nuestro país. También habla de las políticas públicas del gobierno saliente y lo que espera de la administración de Kast en ese sentido.
Pero, por sobre todo, realiza una potente reflexión del rol del teatro en los tiempos actuales. "El teatro ayuda, te entretiene, El teatro ayuda, entretiene pero también te hace reflexionar" lo que tiene que ver con el altiplano. La gente que está acá tiene que ver con Magallanes, con la Patagonia, y entremedio tenemos todo. Entonces lo bonito que a mí me gusta, que yo rescato harto, son las particularidades de todos estos sectores. Yo vivo en Curacaví, ni siquiera en Santiago. Y en Curacaví, que es otro pueblo que tiene raíces picunches, tenemos cosas que son importantes de comunicarle al resto de la población. Yo soy súper fanática de Punta Arenas. A mí me gusta mucho la Patagonia, mucho. Tengo que hacer una película luego por estos lados y quiero que vayamos bien lejos allá, a Puerto Natales, Porvenir. Me encanta. Yo siento que hay particularidades que debemos considerar más que aplanar y que seamos todos iguales de Arica a Magallanes no nos hace muy bien. Es mejor enriquecernos conociendo las particularidades de todos estos rincones, de los pueblitos más chicos. Hay pueblos que nadie conoce. Alguna vez hicimos una función en Cuncumén. Hay tres Cuncumenes de los que yo conozco en nuestro país. Fuimos al Cuncumén, cuyas poblaciones eran 80 personas, tanto así que no habían alcaldes. La autoría máxima era la presidenta, que era una señora en ese momento, la presidenta de la junta de vecinos. Y ella tenía súper claro cómo organizar a su gente, porque tienen un quehacer común, tienen preocupaciones en común y tienen particularidades en común.
Ese Cuncumén queda muy cerca de la mina Los Pelambres, donde hay mucha contaminación de metales pesados en las aguas, en los ríos, entonces están hasta el día de hoy sumamente afectados y eso no es importante a las políticas públicas generales. Son cosas menores, no importa mucho, da lo mismo si en Petorca tenemos o no tenemos agua. Entonces yo creo que al revés, uno tiene que atender cada rinconcito, cada pueblo. Además hay culturas que el hecho de acercarnos y conocerlas nos enriquece como personas y eso es muy bonito. Para mí esto es un regalo estar acá, porque me permite conocer gente.
Hablando de las políticas públicas, ¿Cómo viste al gobierno de Gabriel Boric en términos del apoyo a la actividad teatral, cultural? ¿ Y cómo proyectas el nuevo proyecto del nuevo presidente electo José Antonio Kast en este sentido? Te lo puedo resumir en que vamos de mal en peor. Por ejemplo, no lo sé, el otro día alguien me hacía un comentario y yo lo encontraba muy acertado. No son palabras mías, pero lo encontré muy acertado.
Alguien me decía, 'Lo que pasa es que pusimos tanta expectativa en este muchacho, en este presidente, que se cumplieron muchas más de las que pensamos, solo que tienen pésimas comunicaciones'. Así que uno se entera de casualidad de las cosas. Por ejemplo, hablando de la cultura, al 2% o al 1% de los recursos para el Ministerio de la Cultura. En este caballero que va ahora, yo particularmente tengo cero expectativas. Entonces el caballero con que me haga un cruce peatonal decente, yo voy a quedar '¡ Ah!, lo hizo'. Pero la verdad es que hablando de políticas culturales, estamos súper al debe, desde siempre.
Para mí el Ministerio de la Cultura no está cumpliendo exactamente lo que debiera ser, pero tiene que ver con que en nuestro país -no sé qué pasa con los otros países-, pero en nuestro país, no sé por qué razón, yo no logro entenderlo, no se considera el quehacer artístico creativo como algo importante en las dinámicas de nuestro país.
Un país que tiene jóvenes, que tiene niños que pueden hacer actividades deportivas y actividades culturales creativas, va a ser un país mucho menos dañado mentalmente, con menos ansiedades, con menos necesidades consumistas, y por lo tanto nuestro país va a ser más sano. Y eso aún no se logra. Todavía los que hacemos teatro, sobre todo los que hacemos teatro popular, que no somos los que andamos poniendo la cara en la farándula, nos cuesta mucho, nos cuesta harto. Entonces yo he llegado a la conclusión que tiene que ver con las políticas públicas culturales, ahí hay que pegar una buena revisada. Yo creo que con el gobierno del cual estamos terminando, algo se investigó, algo se buscó, no avanzamos mucho y siento que lo que viene ahora es bastante más peludo. Es lo que yo siento. Esto viene desde siempre decías. .. Te hablé recién que mi gran escuela es el teatro callejero. Nosotros empezamos a hacer teatro callejero en el año 80, en plena dictadura, y estuvimos presos y todo lo demás por hacer teatro callejero.
Yo creo que unos 15 años atrás volvimos a hacer teatro callejero, porque queríamos salir nuevamente a la calle y resulta que para salir a la calle, hasta el día de hoy, hay que tener un permiso. Eso habla pésimo de nuestras autoridades. El teatro callejero es irrumpir un espacio público, no ir a sacar un permiso. El otro es teatro al aire libre, que son parientes, pero no es lo mismo. Teatro al aire libre, están los pacos, te ponen esas cosas papales, el baño, no sé qué. Teatro callejero, tú vas e irrumpes, no pides permiso. Por lo tanto son obras de muy corta duración, 20 minutos como máximo. Y lo que estás contando tiene que ser muy preciso, muy concreto. Y siempre es teatro político, siempre. No es solo entretención. Hoy día cada vez hay menos teatro callejero.
Hay mucho teatro al aire libre, que es bueno, pero yo por lo menos, el mínimo que le exijo a mis autoridades es que se informen un poquito, porque yo por algo no me he tirado ni a candidata, ni a concejal, ni alcaldesa, ni nada, porque me falta información. Entonces sería una patudez hacerlo.
Pero hay otros que sí tienen esa personalidad para hacer las cosas con menos información. ¿Y cómo se avanza en esto? A veces hay que solamente tener buena voluntad y estar con los ojos bien abiertos, escuchando lo que pasa con la gente, cuáles son sus necesidades. Tenemos una tendencia en este país que siempre estamos copiando lo que pasa afuera. Somos muy colonizados. A mí me impresiona. El trabajo que tengo que hacer ahora en Punta Arenas sobre una abuela Selknam. Y yo le decía al director que yo no quiero hacer a la abuela Selknam, yo quiero sentirme la abuela Selknam. Y me empiezo 0 a encontrar con el texto y me empiezo a dar cuenta y digo: 'igual uno está colonizada'. Yo cuando hago la crítica también la hago a partir de mí también. Entonces es harta tarea que tenemos. Y esa tarea uno tiene que compartirla, porque no es solamente un problema personal, es un sistema. Y hay cosas hermosas en mi país que hay que cuidarlas para que continúen el trabajo colectivo. Esa frase que salió como un tiempo atrás que decía soy solo el pueblo salva al pueblo, siempre ha sido así, siempre la gente de los sectores populares siempre ayuda. Se le quema la casa a la señora al frente y no van a pedir la exigencia a ningún lado, van y le paran la casa con unos palos. Siempre ha sido así. Somos solidarios. Entonces esas cosas sí se cuidan. Somos buenos para el chiste, que a mí a veces me molesta, porque también es una manera de sacarte problemitas encima, de hacerlo chistoso. Yo creo que somos súper arraigados, nos gusta nuestro país, lo queremos y eso es bonito, eso hay que cuidarlo. Hay otras cosas que hay que cambiar. El teatro ayuda, el teatro te entretiene, pero también te hace reflexionar sobre determinados temas. Cuando nosotros estamos haciendo estas tres historias que se cuentan acá, las tres tienen algo que nos pueden hacer pensar. Y las tres son buenos trabajos, la gente se va a entretener. No queremos que la gente salga aburrida.
Entonces el teatro es una tremenda responsabilidad, tenemos que entretener, hacer reflexionar, estimular que la gente que viene hoy día por primera vez a ver esta obra, la que sea, vuelva mil veces más a ver todo el teatro que hay en el mundo. Eso queremos enamorar al público del teatro. Esa es la pega, por lo menos la que yo siempre me doy a mí misma. Pasarlo bien nosotros y el público. Autor: Por Rigoberto Jofré.