Autor: BÁRBARA VIAL A.
¿ QUIÉN ES Benjamín Salas?
Aunque su nombre ha aparecido vinculado a la salida de Mañalich, es prácticamente un desconocido para la mayoría.
Sin embargo, a sus solo 28 años, el abogado se ha convertido en un asesor muy cercano al Presidente. ¿Por qué Piñera confía tanto en él? ¿ Por qué esa cercanía se volvió incómoda para algunos? Esta es la historia. | El 9 septiembre de 2010 un estudiante de primer año de derecho de la UC escribió en Twitter: “Señor Presidente, por favor, devuélvame a mi madre lo antes posible”. Ella, Pauline Kantor, era la secretaria ejecutiva de la Comisión Bicentenario del gobierno de Piñera y por esos días había tenido que viajar a la Región de Tarapacá, cuestión que su hijo supo por la prensa.
Horas más tarde, el propio mandatario le respondió por la misma vía: “Tienes una madre maravillosa que te quiere mucho y siempre está cerca de ti, incluso cuando trabaja más de la cuenta”. Siete años después, ese mismo joven, Benjamín Salas Kantor, ahora de 28 años, tiene oficina a pasos de la del Presidente y se ha transformado en uno de sus más estrechos colaboradores, y actualmente está presente en la mayoría de sus reuniones.
El abogado partió como asesor internacional del mandatario bajo la tutela de Cristián Larroulet y después del 18 de octubre se convirtió en el segundo de a bordo de la jefa de gabinete de Piñera, Magdalena Díaz. Desde que partió el coronavirus, el asesor osamente a las reuniones del comité de emergencia que se realiza a diario a las ocho de la mañana. Hace dos semanas estuvo en el foco de la noticia, luego de la renuncia del ministro de Salud, Jaime Mañalich. Unas semanas antes, Salas había sido mandatado para estudiar la metodología del Ministerio de Salud en el conteo de fallecidos por covid-19. Su trabajo, dicen en La Moneda, puso en jaque la forma que Mañalich estaba liderando la crisis.
Desde el 25 de mayo, el abogado comenzó a visitar el ministerio, donde pasaba hasta tres horas levantando información que se tradujo en un informe que convenció al Presidente de que había que salir a detallar el nuevo conteo de muertos, agregando, de un día para otro, a 653 personas fallecidas en la lista de las víctimas. Testigos del trabajo de Salas señalan que se sumergió en estudiar las meSalas tendría un código de honor con el Presidente: tiene la confianza para expresar sus opiniones, pero estas se dicen en privado. Ya es habitual que, al final del día, cuando el Presidente está por irse a su casa, Salas lo visite en su oficina y conversen cerca de 10 minutos sobre distintos temas. EL JOVEN Y PODEROSO COLABORADOR DE PIÑERA: Todologías que estaban utilizando en Europa, Asia y Estados Unidos, además de la forma que aconsejaba la OMS.
Reconocido por sus pares como obsesivo y estudioso, Salas habría argumentado que Chile ya contaba con el soporte técnico —que antes no lo tenía—para hacer un conteo al estilo delos países desarrollados y que, si el Departamento de Estadísticas e Información de la Salud estaba llevando ese conteo, lo corecto era adoptar esa metodología y comu carla a la ciudadanía. Una ofensiva que molestó al titular de la cartera de entonces, Jaime Mañalich, y a su círculo cercano. “Qué hace un abogado revisando números”, decían en el Minsal. Un gallito que terminó inclinándose a favor del joven de 28 años: se cambió la metodología y Mañalich salió del gabinete. La complicidad con Piñera Era 31 de diciembre de 2017, Piñera ya había resultado electo, y Benjamín Salas llegó a la casa del mandatario. A Piñera lo había visto dos veces en su vida, pues su madre -quien fue ministra del Deporte hasta noviembre= es cercana a la familia Piñera-Morel, pero nunca habían interactuado. Sí había participado de un par de reuniones dela fundac za Chile para la campaña rel política exterior.
Hace dos años trabajaba en la Cancillería -durante el gobierno de Bachelet-, primero dentro del equipo de la agenci de la Corte Internacional de Justicia, en la demanda de Bolivia contra Chile, y luego en la Dirección Nacional de Fronteras y Límites. La reunión duró una hora y media, en la que el Presidente terminó tomando nota y analizando el archivador de la política exterior del gobierno de Michelle Bachelet.
Fue así como aquel joven que fue parte del movimiento universitario NAU, fund: do por el diputado Giorgio Jackson, promotor del aborto libre, del Apruebo en una nueva Con: ¡ ción y férreo defensor de los derechos de las minorías sexuales, decidió desechar su estudio en Cambridge para entrar a trabajar al Gobierno.
Hay quienes sostienen que los perfiles como Salas suelen aparecer en el entorno de ñera: jóvenes y personas “conocidas”. AlguNos aseguran que al Presidente le cuesta trabajar con sus pares etarios, por eso no es raro ver que en su círculo más estrecho está su jefa de gabinete, Magdalena Díaz, hija de su amigo Pedro Pablo Díaz, y estuvo en el gobierno Andrés Chadwick Costa, hijo de su primo hermano y exministro del Interior, Andrés Chadwick. También forma parte de su sta]? María José Torrealba, hija del alcalde de Vitacura, Raúl Torrealba. La confianza entre Piñera y Salas, dicen, se fue forjando en las giras internacionales. Los días eran intensos y Salas estaba permanentemente al lado de Piñera. Incluso, más de alguna vez, se reunían pasada la medianoche en la pieza del mandatario, donde estaba también Cecilia Morel. Incluso hubo ocasiones en que, a medianoche, salió en pantuflas a encontrar al Presidente para tener el visto bueno en alguna negociación. El joven además tendría un código de honor con el Presidente: tiene la confianza para expresar sus opiniones, pero estas se dicen en privado. Ya es habitual que, al final del día, cuando el Presidente está por irse a su casa, Salas lo visite en su oficina y conversen cerca de 10 minutos sobre distintos temas.
“Es una de las pocas personas que saBen leer al Presidente”, comenta un miembro del equipo presidencial, y su mentalidad metódica, como lo describen sus cercanos, estaría en línea con lo que le gusta a Piñera.
“El Presidente piensa en bullet points”, les ha dicho Salas a los miembros de los equipos ministeriales cuando hacen minutas para Piñera. "Es muy bueno para el delivery, para hacer que las cosas pasen”, ceun miembro del gabinete. Incluso, el abogado redacta las minutas en el idioma de la reunión que sostenga Piñera. “Salas es una de las personas que el Presidente escucha”, Dice una alta fuente de La Moneda. De buen carácter y hábil en la computación, el Presidente valora además que Sal es “todoterreno”, lo que significa que es capaz de hacer todo lo que se le mandate. Hecho de que no tenga militancia política le acomoda al Presidente, porque siente que no tiene agenda propia.
Sin embargo, su esúlo informal, en que habitualmente se le ve en La Moneda en jeans, cortaviento azul marca Patagonia y zapatillas negras Vans, molestaría a aquellos que les gustan las formalidades, sobre todo, dicen en Palacio, a embajadores que lo visitan Su personalidad también genera algunas rivalidades. Sus críticos lo describen como alguien ambicioso y en exceso seguro de sí mismo. Sus cercanos lo definen como “intenso” y mateo.
Un amigo de la infancia recuerda que cuando estaba en el colegio, Santiago College, Salas postuló para protagonizar la película “Machuca”. Quedó entre los finalistas, pero en la última etapa su compañero de curso, Matías Quer, fue el elegido. Fue tal la decepción de Salas, que incluso desechó un papel secundario, Luego, en la universidad, Salas fue finalista en la Philip C. Jessup International Moot Court, una competencia estadounidense de derecho internacional, que reúne a 645 universidades. Allí, además, fue elegido como el segundo mejor orador. Se pasó dos veranos completos preparándose. “Y es esa personalidad la quele gusta al Presidente”, dice un miembro del Gobierno. Además, tiene algunas cábalas.
Durante ese campeonato, no dejaba que nadie del equipo de debate se bañara en la piscina, pues, a eso los haría perder, y los días que duró la competencia usó la misma ropa interior (que cada noche tenía que lavar) y los mismos calcetines. Estos últimos los sigue usando exclusivamente para momentos importantes: su primer día de trabajo en La Moen las cumbres del G20 y G7, para la promulgación de la Ley de Identidad de Género, entre otros. En los últimos meses, su cercanía con Piñera se ha afianzado aún más, porque se ha lo involucrando en la redacción de los discursos. Si bien es el propio mandatario el que redacta sus intervenciones, Salas ha empezado a formar parte del selecto grupo que el Presidente solicita para que le revisen y opinen sus palabras. Ahí, Salas ha intentado dejar su impronta. Ha intervenido para que el Presidente no hable de gobierno militar, sino que de dictadura (el Presi dente habla de régimen militar ahora), ni que utilice la palabra inequidad. “En Chile hay desigualdad”, le han escuchado decir sus cercanos.
Á su vez, ha intentado que el mandatario ocupe un lenguaje más cercano y jovial, y que en más de una vez le ha advertido que la complejidad con que e: plica hace que no se entienda el mensaje. “El niño maravilla” Cercano a personeros como los subsecretarios de RR.EE.
Carolina Valdivia y Rodrigo Yáñez, y a la directora de Fronteras y Límites, Ximena Fuentes, el estilo Salas como asesor internacional del Presidente impactó temprano a los cerrados círculos diplomáticos que funcionan en el Edificio Carrera. En Cancillería se reconoce que la relación entre los asesores presidenciales en materia de política exterior y las autoridades del ministerio siempre ha sido compleja. Pero no tanto como ahora. Cuentan diversas fuentes que, desde el principio, Salas fue el verdadero poder del ministerio. Era él, dicen, quien se comunicaba semana a semana con el excanciller Roberto Ampuero -a quien lam: ba “Roberto”, lo que provocaba sorpresay daba las instrucciones del mandatario. Sin embargo, lo que más molestia provocaba era que, casi a diario, pedía informes, estados de avance, y daba órdenes a los distintos encargados de departamento del ministerio. Algo que, usualmente, es de exclusivo resorte del Canciller. Así, entre los diplomáticos, sobre todo los de más edad, la molestía fue creciendo. Incluso, le pusieron un apodo, que muchas veces usaban con ironía: “el niño maravilla”, En la medida en que el plan internacional de Piñera tomaba forma, el perfil de Salas fue creciendo. Por ejemplo, en ocasiones Pinera viajó con Salas, pero sin Ampuero. O que el Presidente asistiera a reuniones clave con importantes personeros internacionales, solo con la compañía de su asesor, como fue el caso, por ejemplo, en las reuniones del G 20. Eso sí, varios comentan, que el estilo de Ampuero permitió que Salas tuviera un rol protagónico. Su alto perfil -pese a que nunca ha dado entrevistaslo puso también en el foco de sus enemigos. Muchos lo acusaron de haber empujado operaciones consideradas polémicas, comola visita presidencial a Cúcuta y el apoyo. De Chile a Juan Guaidó, así como del rechazo del Pacto de Escazú.
Asimismo, su nombramiento como negociador en las reuniones de la APEC fue criticado por muchos sectores políticos -que reclamaron “nepotismo” -. El pr sidente de RN, Mario Desbordes, dijo por esos días: “No sé si a los 27 años uno está prepar: do para organizar algo de ese tamaño”. La influencia ganada por Salas bajó considerablemente con la salida de Ampuero y la llegada de Teodoro Ribera. El nuevo ministro. Inmediatamente le señaló al Presidente que el que mandaba en Cancillería era él. Algo que, alavez, dejó claro en su primera reunión con el asesor. No obstante, sigue conectado al tema; por ejemplo, estuvo presente en la revisión del controversial informe del ministerio que propone cerrar cinco embajadas. Su rol después del 18 de octubre La agenda de Salas se fue diversificando, especialmente después del 18 de octubre. Fue uno delos pocos asesores que estuvieron presentes cuando el Presidente decidió llamar a un “Acuerdo por la paz y la nueva Constitución”, el 12 de noviembre.
Quienes compartieron con él esos días aseguran que Salas no estaba de acuerdo con decretar el estado de catástrofe, ni menos cuando el Presidente mencionó la palabra guerra... Personeros de La Moneda dicen que su forma de ser coincide con la del grupo delas “palomas” como ha sido apodado más “blanda” del gobierno versus la dura representada por los “halcones”. Cuando comenzó el estallido social el abogado recopiló para Piñera discursos del Presidente de Francia, Emmanuel Macron, cuanto tuvo que enfrentar las protestas de los chalecos amarillos, y del ex primer ministro del Reino Unido, David Cameron, ante las manifestaciones de 2011. Además, conversó con los asesores internacionales de Merkel y Macron para tener opiniones de cómo enfrentar la crisis.
Además, fue mandatado para estudiar las implicancias legales en que podría verse involucrado el Presidente Piñera en materia de derechos humanos y fue parte de las reuúniones que sostuvo el mandatario con José Miguel Vivanco de Human Rights Watch y del encuentro del ministro de Justicia, Her Larraín, con la misión técnica de la ina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. A fines del año pasado, Salas participó. También de la elaboración de los protocolos para el uso de la fuerza de las Fuerzas Armadas.
El joven desconcertaba a los altos mandos cuando llegaba a las reuniones del Ministerio de Defensa con su estilo informal, ajeno al trato vertical y con una serie de documentos de los estándares internacionales en materia de derechos huma nos. Testigos de esas reuniones aseguran que insistió en varias ocasiones en que había que elevar los estándares. En materia de derechos humanos también trabajó con personajes que no son afines al Gobierno, como la defensora de la niñez Patricia Muñoz. Con todo, cercanos a Salas aseguran que, al término de este gobierno, piensa retomar sus planes de estudiar un máster en derecho internacional. Para los 19 meses que aún le restan al Gobierno, se presume que Salas seguirá al lado del Presidente, ganando algunas batallas y perdiendo otras. Entre estas últimas, le ha sugerido a Piñera que no termine sus discursos con la frase “Que Dios los bendiga”. “A. nadie le importa Dios, Presidente”, le ha dicho Salas. A lo que el mandatario le responde: “A usted es la única persona que no le importa Dios".