Editorial: Seguir esperando ...
Editorial: Seguir esperando. .. La drástica reducción del 63% en el presupuesto destinado a subsidios habitacionales DS-49 en la Región de Coquimbo no es solamente una cifra fría en un documento fiscal. Detrás de esos números existen miles de familias que llevan años esperando una oportunidad para acceder a una vivienda digna.
Pasar de más de 1,2 millones de UF en 2025 a poco más de 468 mil UF este año representa un golpe directo a uno de los sectores más vulnerables de la población, precisamente aquellos que más necesitan el respaldo del Estado. La transparencia mostrada por el seremi de Vivienda, Pablo Cuadra, es valorable, porque pone sobre la mesa una realidad que muchas veces se intenta maquillar. Sin embargo, más allá de las responsabilidades políticas y de las críticas cruzadas al manejo económico del país, lo urgente hoy es evitar que esta crisis termine convirtiéndose en frustración social. Los comités de vivienda no pueden seguir acumulando años de espera mientras las soluciones se postergan indefinidamente. Resulta preocupante escuchar que algunos proyectos deberán ser trasladados recién para 2027. Para muchas familias, eso significa seguir pagando arriendos imposibles, vivir allegados o permanecer en condiciones precarias por más tiempo del soportable. El déficit habitacional ya era una emergencia antes de este recorte y ahora amenaza con profundizar aún más las desigualdades territoriales y sociales en la región. Aun así, en medio de este complejo escenario, el desafío también obliga a repensar la gestión pública. Optimizar recursos, agilizar procesos y priorizar proyectos avanzados puede ser una salida temporal, pero claramente no será suficiente si no existe una voluntad nacional de fortalecer nuevamente el presupuesto habitacional. Porque cuando se reduce la inversión en vivienda, no solo se aplazan casas: también se aplazan sueños, estabilidad y la posibilidad de que miles de familias puedan vivir con dignidad..