Autor: Francisco Javier Stegmeier Schmidlin, obispo de la Diócesis de Villarrica
Columnas de Opinión: Familia y educación
Columnas de Opinión: Familia y educación a paz social de un país depende de dos realidades fundamentales: la familia y la educación. Ellos están vinculados intrinsecamente a la naturaleza de la persona y a su desarrollo humano y social. La crisis de Chile es, en definitiva, una crisis antropológica manifestada y potenciada por la crisis de la familia y la educación. Las urgencias no deben dejar de lado resolver los temas de fondo.
El actual estado de la Patria requiere tomar medidas inmediatas y efectivas para el control del crimen organizado, los atentados incendiarios, las tomas, la delincuencia. .. Sin embargo, mientras los chilenos no nos pongamos de acuerdo en sanar la sociedad desde sus mismas raíces, aflorará una y otra vez, de uno u otro modo, los síntomas de la enfermedad. La verdad de que el matrimonio y la familia son la base de la sociedad no es un invento de alguien, sino expresión del mismo ser de las cosas. Así como las raíces dan soporte, alimento y estabilidad a un frondoso árbol, así también la familia a la sociedad. La familia es la célula original de la vida social. Estamos constatando hoy el daño social causado por decenas de años dedicados a debilitar al matrimonio y a la familia. Una de las tantas consecuencias es la grave disminución de la natalidad. La familia, comenzando por los padres, es la primera responsable de la educación de sus hijos. Es, sobre todo, la educación de la fe y de las virtudes, a fin de llegar a ser una persona capaz de vivir una auténtica libertad, fundada en la verdad, el bien y la justicia. En general, hoy las familias no están cumpliendo con este derecho y deber, constituyéndose en una de las causas más decisivas de la crisis de la educación escolar. Además, la enseñanza formal en los colegios se ve en gran medida imposibilitada de formar a niños y jóvenes, debido a la promoción de parte del Estado de una concepción antropológica falsa. Se educa como si la persona no fuese una unidad en cuerpo y alma espiritual, con una trascendencia a la eternidad y con una dimensión social inherente. La familia y la escuela ya no hacen descubrir el sentido de la vida, la dignidad inalienable y la responsabilidad hacia los demás. El fruto es la incapacidad de ser feliz por el don de sí por amor transmitiendo vida y esperanza. Prevalece el individualismo, el afán egoísta de querer satisfacer lo más rápido posible los propios deseos, el hedonismo. .. Se tienen mascotas, para no asumir el "sacrificio" de tener hijos.
Las actuales urgencias no deben distraernos de la ineludible responsabilidad de unir todas las voluntades en un proyecto social común en el que la persona humana, especialmente la vulnerable, esté en el centro y todo lo demás esté a su servicio. Hay que partir recuperando a la familia y sanando las bases antropológicas de la educación. La verdad de que el matrimonio y la familia son la base de la sociedad no es un invento de alguien, sino expresión del mismo ser de las cosas. Autor: Francisco Javier Stegmeier Schmidlin, obispo de la Diócesis de Villarrica. C Columna La verdad de que el matrimonio y la familia son la base de la sociedad no es un invento de alguien, sino expresión del mismo ser de las cosas.