Autor: Lucas Ulloa Intveen
Casi 5.000 animales en 13 años: Sag confirma que perros asilvestrados son el principal depredador del ganado magallánico
# (Punta Arenas) suma 8 casos con 96 animales afectados. Desde el punto de vista de la especie afectada, el 91% de los ataques por perros tuvo como víctimas a ovinos.
Los bovinos representan el segundo grupo más afectado, con 110 cabezas en 12 episodios d Tierra del Fuego concentra el 82% de ataques a cabezas de producción Las escenas que de ja el paso de una jauría de perros son crudas y sanguinarias. Registro de perros a la siga de ovejas en la pampa de Tierra del Fuego.
Casi 5.000 animales en 13 años: Sag confirma que perros asilvestrados son el principal depredador del ganado magallánico En los campos al sur de la isla de Tierra del Fuego, la temporada de parición de ovejas puede convertirse en una sangrienta pesadilla. Perseguidas por jaurías de perros asilvestrados, las ovejas tienden a abandonar a sus corderos recién nacidos. Los corderos caen al suelo, muriendo de frío, hambre y muchas veces presa de los perros. No hay suficientes pastores para cubrir extensiones de miles de hectáreas.
Y los perros, cuando se les espanta, simplemente dan la vuelta y vuelven. "Hacen el circuito completo, dan la vuelta y vuelven", describe Juan García, administrador de la estancia Teraike, en Tierra del Fuego, con más de dos décadas de experiencia ganadera en la región de Magallanes. "Es un problema constante: pérdida de animales, problemas en las pariciones, pérdida de corderos, ovejas mordidas. Y no tan sólo con la fauna productiva, sino también con la fauna del lugar, como guanacos". Las cifras del Servicio Agricola y Ganadero (Sag) Magallanes confirman la magnitud del problema. Desde 2012 hasta 2025, el organismo registro 170 denuncias de ataques de carnívoros a ganado en la región de Magallanes. En el 72% de esos casos, el responsable identificado fueron perros. En términos de animales afectados, la proporción es aún más contundente: el 82% de las 4.950 cabezas registradas como víctimas de ataques en ese período corresponde a daflo causado por perros. No por pumas, zorros u otros depredadores nativos.
No obstante, tanto los productores como las autoridades advierten que esas cifras representan sólo una fracción del daño real, ya que muchos ataques nunca se denuncian y el impacto en las pariciones-corderos abandonados, no contados como victimas directases difícil de cuantificar en los registros oficiales. 13 años de ataques documentados El registro del Sag, que abarca desde 2012 hasta los primeros meses de 2025, permite trazar una radiografía detallada del problema.
El año 2015 fue el peor del período: 984 animales afectados por perros en un solo año, incluyendo el ataque individual más grave de toda la serie, ocurrido en febrero de ese año en la estancia Timaukel, donde una jauría mató 650 ovinos en un solo evento. El servicio calificó el hecho como "depredador definitivo". Elaño 2017 también fue especialmente crítico, con 819 animales afectados.
En octubre de ese año, dos eventos sucesivos en Timaukel registraron la muerte de 450 y 244 ovinos respectivamente, aunque una nota al margen en el propio registro del Sag indica que ambas cifras deben ser revisadas. Tierra del Fuego concentra el grueso del problema.
De los 122 casos de ataques por perros documentados en todo el período, 73 corresponden a la oficina del Sag de Tierra del Fuego, con 3.284 animales afectados (el 82% del total regional). La oficina de Última Esperanza (Puerto Natales) registra 30 casos con 324 animales, mientras que Magallanes Pérdidas y ove jas mordidas Juan Garcia administra desde 2023 la estancia Teraike, en el sur de la isla de Tierra del Fuego, una zona que describe como uno de los sectores más críticos de la región en materia de perros asilvestrados. Los animales, explica, forman parte de un circuito que cruza desde el Parque Nacional Karukinka, Tierra del Fuego argentina y las zonas de Pampa Guanaco y Cameron, bordeando la Bahía Inútil.
En términos concretos, García estima que en el sector sur del campo, con aproximadamente 6.000 ovejas, la tasa de marca-es decir, el porcentaje de corderos que logra sobrevivirno supera el 50%, cuando debería superar el 80%. "De esas 6.000 ovejas, deberíamos sacar más o menos 5.000 corderos. No sacamos más allá de 2.500. La pérdida en ese sector puede ser más de 2.000 o 3.000 corderos fácil", explica García.
A un precio mercado de $70.000 por cordero, esa pérdida equivale a más de $130 millones anuales solo en el predio que administra. "Eso es solo para nosotros", puntualiza. "Hay otros productores que también tienen sus problemas". El daño, detalla García, no se limita a los animales muertos en el campo, que muchas veces ni siquiera se encuentran dado el tamaño de los predios. El problema persiste incluso en el frigorífico: cuando los animales llegan a faena, un 30% o 40% presenta mordidas, muchas de las cuales no eran visibles bajo la lana. "Una pieza mordida se decomisa. Si es un pedazo chico, el veterinario puede sacar sólo ese trozo. Si es mucho, se decomisa la pierna completa, un costillar, una paleta. Salen a pérdida". La problemática, advierte, tampoco se restringe al ganado. "Veo guanacos mordidos, fiandues. Es un daño también sobre la fauna nativa del lugar", señala. Y apunta a un vacío que considera fundamental: "No hay ningún organismo del Estado que nos dé una solución al tema de los perros asilvestrados.
Todos se escudan en los municipios para el tema de los perros vagos, pero finalmente nadie toma el control de la situación". "Falta estrategia" Juan Tafra, presidente de la Asociación de Ganaderos de Tierra del Fuego, reconoce que el problema viene de larga data, pero subraya que se ha agudizado en los últimos afios sin que se haya avanzado en una política efectiva. "Es una problemática de larga data, pero se ha ido acrecentando en los últimos años, donde no hay una política ni una estrategia diseñada. El tema de los perros no tiene una categorización de especie invasora, sino que caen dentro de la misma Ley Cholito. Entonces tiene trabas desde el control. El diagnóstico ya está hecho.
Y hay un tema de consciencia social con todo lo que es la tenencia irresponsable de los perros en los centros poblados, que después a la larga terminan abandonados y transformándose en posibles asilvestrados", señaló en conversación con este medio. Laobservación de Tafra sobre la "consciencia social" apunta a uno de los nodos centrales del problema: los perros asilvestrados no nacen solos. Su presencia en el campo, en especial en la isla fueguina, tiene origen en el abandono de animales domésticos, tanto en los centros urbanos como en los propios predios ganaderos.
El seremi de Agricultura, Juan Ignacio Cavada, reconoce la complejidad del fenómeno y distingue entre dos situaciones que, a su juicio, con frecuencia se confunden en el debate público. "Por un lado, los ataques en entornos periurbanos y rurales cercanos a poblados, donde intervienen perros con duefio o en situación de calle.
Por otro, y este es el caso más complejo, el de los perros bravios o salvajes, conocidos como 'asilvestrados', especialmente en el sur de Tierra del Fuego: poblaciones que llevan generaciones reproduciéndose de forma completamente autónoma en estado silvestre, sin ningún vínculo con el ser humano, que actúan como depredadores establecidos en el territorio". El seremi reconoce que el impacto sobre el sector ganadero es "real y significativo" y compromete trabajo coordinado entre el Sag, el Ministerio del Medio Ambiente, los municipios y las organizaciones sectoriales. "Nos comprometemos a informar a la comunidad sobre los avances de ese proceso", señaló. Limbo normativo Elmarco normativo vigente es uno de los principales obstáculos para actuar.
La Ley Nº 21.020, conocida como Ley de Tenencia Responsable de Mascotas o "Ley Cholito", regula la tenencia de animales de compañía y entrega atribuciones a los municipios para rescatar perros sin identificación en espacios públicos. Sin embargo, su aplicación se pensó principalmente para el entorno urbano. La situación se complica aún más por un decreto específico.
Desde la publicación del Decreto Nº 6 del Ministerio de Agricultura el 25 de marzo de 2015, las jaurías de perros salvajes o bravios fueron eliminadas del artículo Nº 6 del Reglamento de la Ley de Caza, que clasificaba a estas especies como "dañinas o perjudiciales". Eso significa que, desde ese año, el Sag no tiene atribuciones legales sobre estos animales. En la práctica, el resultado es un vacío institucional completo en el ámbito rural.
Los municipios difícilmente pueden operar en predios alejados de decenas o cientos de kilómetros de los centros urbanos, el Sag perdió sus herramientas legales en 2015 y no existe un organismo con competencia expresa sobre los perros bravios en el campo. El espe jo argentino El problema no tiene fronteras. En el lado argentino de la isla, el fenómeno se desarrolló con décadas de antelación y ofrece una advertencia sobre la magnitud que puede alcanzar si no se actúa.
Según datos de un reciente análisis publicado por el medio argentino Más Producción, en la provincia de Tierra del Fuego se registraron al menos 25.500 perros sin supervisión en sus tres ciudades principales -Ushuaia, Río Grande y Tolhuin-, con densidades de hasta 29,5 animales por kilómetro cuadrado. El biólogo del Conicet Adrian Schiavini estimó entre 600 y 1.000 perros estrictamente asilvestrados en la isla argentina.
El impacto sobre la ganadería ovina fue dramático: en 1990, los perros asilvestrados afectaban el 2,5% de la superficie productiva de la isla; para 2014 esa cifra ya alcanzaba al 70% García, que conoce la situación desde ambos lados de la frontera, lo señala sin ambigüedades: "El problema viene muy fuerte del lado argentino. Los perros pasan por todos lados. El alambre fronterizo no los detiene. Se crian y se recrian y se vuelven a criar aqui. Entonces es un lío". Tierra del Fuego concentra el 82% de ataques a cabezas de producción Autor: Lucas Ulloa Intveen. Casi 5.000 animales en 13 años: Sag confirma que perros asilvestrados son el principal depredador del ganado magallánico Autor: Lucas Ulloa Intveen.