Columnas de Opinión: Rebelde sin causa
Columnas de Opinión: Rebelde sin causa E n 1955 Nicholas Ray filmó "Rebelde sin causa", película que retrata la angustia, incomprensión y rebelión adolescente en los EE.UU. tras la Segunda Guerra Mundial y su extensión hasta la guerra de Corea. Todo empeorará a partir de Vietnam. El guión es una adaptación de "El hipnoanálisis de un psicópata criminal", escrito en 1944 por el psiquiatra Robert M. Lindner. Vale decir, hace 82 años la semilla de la actual violencia escolar en el mundo ya estaba presente. Y en vez de ser controlada, se expandió a la masacre de Columbine, a Minnesota, y a los atentados criminales en la Universidad del Norte de Illinois y la Universidad de Oikos, en Oakland, California. Ahora un estudiante asesina a una inspectora y deja heridos en un colegio de Calama. Matanzas similares en Turquía.
En todos los casos confluye un conflicto generacional: la ausencia de figuras adultas sólidas y la desconexión emocional, lo cual conduce a los adolescentes o adultos jóvenes a buscar sus propias reglas en un entorno hostil.
Para enfrentar el fenómeno algunos empujan la idea de instalar detectores de arco, scanners, hisopos y paletas como una solución inmediata ante la violencia, pero los expertos nos alertan: la solución no ataca el problema, apenas lo maquilla.
Según los expertos el problema en los colegios no nace ahí, ni es correcto hablar de violencia escolar: la dificultad nace en la denuncia de la película "Rebelde sin causa" y es un dilema social más profunLinterna de Papel por Humberto Araya, escritor y cronista do. Proviene de la violencia hogareña, de los entornos vulnerables y del abandono emocional. Y algo provocado por el celular: la ausencia de sociedad, de contacto humano. Agrava el asunto que los sistemas de control parecen aportar una sensación de vigilancia permanente y los colegios entran más a oler como centros de control policial antes que a escuelas. Si bien un detector capta un cuchillo, jamás detecta una depresión, abandono o trauma. No mide la ansiedad, no contiene la rabia incubada ni reemplaza el apoyo sicológico ausente en el medio. Si apostar por los detectores es políticamente rentable porque parece que estamos haciendo algo, que hay acción, socialmente la medida es débil y todo el problema original sigue intacto.
Menos vistosa, más cara y más compleja es la medida de invertir en salud mental, en las escuelas para padres, en equipos de apoyo, en el trabajo con las familias y atacar las causas antes que exploten en el aula como bullying físico, digital, social, racial, de género o generacional.
Hoy la UNESCO proclama la necesidad de un enfoque holístico y pide mayor protección de los estudiantes contra ataques físicos, verbales, por las redes y psicológicos, especialmente ante el aumento de la discriminación y la violencia relacionadas con la identidad sexual. Y pide mejorar las competencias de los equipos educativos al crear redes de apoyo a través de maestros capacitados, psicólogos, terapeutas y un buen servicio social. 03.