Editorial: El frío también desnuda nuestras deudas
Editorial: El frío también desnuda nuestras deudas I a activación del primer Código Azul en Chillán no solo anuncia la llegada del invierno. También vuelve a recordarnos algo incómodoy es que en Ñuble todavía hay personas para quienes sobrevivir una noche fría deL pende de un operativo de emergencia. Cuando la temperatura baja a cero grados, el Estado reacciona. Se habilitan rutas móviles, se coordinan albergues, se entrega abrigo y alimentación. Todo eso es necesario y urgente. Pero también revela una realidad más profunda: hay ciudadanos cuya vida queda suspendida cada invierno entre la solidaridad pública y la resistencia física. El Código Azul cumple un rol vital. Sería injusto minimizar el trabajo de funcionarios, voluntarios y equipos territoriales que recorren la ciudad durante la madrugada buscando a quienes necesitan ayuda.
Sin embargo, cada activación también debiera abrir una pregunta incómoda para Chillán y para el país: ¿ por qué seguimos enfrentando la situación de calle únicamente desde la lógica de la contingencia?Porque el frío extremo no crea la vulnerabilidad; solo la hace visible. Detrás de cada persona que necesita ser trasladada a un albergue hay historias de abandono, salud mental, adicciones, desempleo, rupturas familiares y precariedad acumulada. Problemas que no desaparecen cuando vuelve la primavera. La ciudadanía tiene un papel importante. Llamar al Fono Calle o alertar sobre alguien en riesgo puede literalmente salvar vidas. Pero la solidaridad no puede limitarse a los días de heladas. Una comunidad madura se mide también por cómo integra a quienes quedaron fuera del sistema antes de que llegue la emergencia. Ñuble enfrenta un invierno que promete ser duro. Y aunque el Código Azul sea una herramienta indispensable, el verdadero desafío sigue siendo construir una ciudad donde nadie dependa de una aler ta ur mática para recibir dignidad. Ñuble enfrenta un invierno que promete ser duro.. Crece la urgencia de mirar la situación de calle no como una emergencia estacional. E Editorial Ñuble enfrenta un invierno que promete ser duro.