Autor: JUAN RODRÍGUEZ M.
Amor a la sabiduría: el testimonio de cinco filósofos chilenos
En La vocación filosófica (UDP), Iván Jaksic rescata las entrevistas que hizo en los años ochenta a Humberto Giannini, Gastón Gómez Lasa, Juan Rivano, Félix Schwartzmann y Juan de Dios Vial; todos ya fallecidos. Cuentan cómo llegaron a la filosofía y se muestra cómo los impactó la política de los sesenta y setenta; son historias personales que hablan de Chile. On chilenos y contemporáneos.
Félix Schwartzmann nació en 1913 y murió en 2014; siempre vaciló entre la poesía, la filosofía y la novela; un día se sintió tan definitivamente deprimido por el liceo que se fue de su casa, al sur de Chile, a Ostiones; abandonó los estudios, pero eligió la filosofía y fue autodidacta.
Humberio Giannini nació en 1927 y muri en 2014; repitió de curso en el liceo, discutió consu padre y decidió hacerse marinero; navegó durante dos años y se acercó a la filosofía mientras miraba el mar y las estrellas, Gastón Gómez Lasa nació en 1926 y murió en 2019; un profesor lo había “rajado” en el liceo, y en verano, mientras preparaba el examen que debía dar en marzo, vendió su bicicleta y se compró una historia de la filosofía en la que descubrió el pensamiento griego y un inicio.
Juan de Dios Vial Larraín nació en 1924 y murió en 2019; se aburría en el colegio, no soportaba la rutina de misa, estudio, clase, salida, tarea y vuelta al día siguiente; se peleó con el profesor de filosofía, lo sacaron del colegio; en su casa leía la revista “Estudios” y esolo llevó alas ideas.
Juan Rivano nació en 1926 y murió en 2015; tras la muerte de su madre y la separación de su familia hubo mucha orfandad en su vida, a los 19 había leído a Platón con mucho entusiasmo, pero en vez de estar en la universidad trabajaba arrastrando canastos por las calles de Santiago; a los 23 años pudo estudiar matemáticas y filosofía. Los cinco llegaron a ser filósofos, colegas, profesores, entre otros sitios, del Departamento de Filosofía de la Universidad de Chile en el antiguo Instituto Pedagógico.
Schwartzmann se dedicó a la epistemología y a la antropología filosófica; Giannini se ocupó del lenguaje y de la convivencia humana; Gómez Lasa estudió a Platón y la filosofía antigua; Vial escribió sobre me Aristóteles y Descartes, y Rivano fue lógico y teórico social.
Iván Jaksic (1954) fue alumno de ellos, estudiaba filosofía, pero trasel golpe de Estado de 1973 partió al exilio y se formó como historiador en Estados Unidos; cuando preparaba su tesis doctoral sobre el papel de los filósofos en el proceso de reforma universi taria, Jaksic empezó a conversar con los que habían sido sus profesores. Han pasado más de treinta años de aquellas entrevistas.
Hoy, Jaksic es director del programa de la Universidad de Stanford en Chile y premio nacional de Historia, escribió libros como Rebeldes académicos: la filosofía chilena desde la Independencia hasta LA VOCACIÓN FILOSÓFICA Iván Jaksic Ediciones UDP, 2021,161 páginas, $14.000. ENTREVISTAS ENTREVISTA Una generación que se hizo a sí misma Nacional de Historia.
Eran seres humanos complejidades y dotes enfrentaron un momento educacional que no les llenaba por completo o que incluso les frustraba”. Lograron abrir un espacio en la década de 1950, pero a corto andar, en los sesenta, los sobrepasó la polarización política”. 1989 y Andrés Bello: la pasión por el orden, y ahora reúne aquellas conversaciones en el volumen La vocación filosófica, recién publicado por Ediciones UDP. Como anexo, Jaksic incluye una entrevista a Jorge Millas realizada probablemente por Martín Cerda, que se publicó en 1983 en la revista Huelén. Una clave del libro es la tensión entre la filosofía como vocación, como camino propio, y la especialización académica. También el desencuentro que, en mayor o menor medida, todos los entrevistados tuvieron con la educación escolar y universitaria. “Pienso a partir de las entrevistas que eran seres humanos cuyas complejidades y dotes enfrentaron un momento educacional que no les llenaba por completo o que incluso les frustraba. Pero el instinto que les inclinaba a la filosofía ya estaba presente.
La educación formal inclinó aún más la balanza en esa dirección”, dice Jaksic. —¿ En qué país desarrollan su vocación estos filósofos? —Era un país, cuando ellos nacieron, de tres millones de habitantes, tres y medio, y sumamente pobre.
El ciclo del salitre ya se había agotado, y de cualquier forma nunca benefició a la gran mayoría de la población, y lo que tehemos en cambio es una crisis económica de primera magnitud, que culmina con la Gran Depresión (1929). Ellos nacen en ese país pobre, con tremendos con= flictos políticos; es la época del agotamiento del denominado parlamentarismo, y empieza esta especie de populismo de Arturo Alessandri, que en el fondo es más un presidencialismo, pero con la injerencia muy fuerte de los militares. Ellos crecen en este mundo pobre, de conflictos.
Y además viene la Guerra Civil Española, que les impacta mucho, sobre todo a alguien como Jorge Millas; y la Segunda Guerra Mundial, que significa que algunas relaciones personales se establecen con los inmigran= tes, llegan profesores de filosofía de gran calibre, entre españoles y europeos del Este.
Todo ese mundo incide; la sumatoria de cosas que ellos vivieron en ese país tan pequeño y pobre no podían dejar de impactar en lo personal. —¿ Responde a ese contexto el desencuentro con la educación? —Sí, en particular porque durante toda la época parlamentaria, la época del salitre, posterior ala Guerra del Pacífico, entra con muchísima fuerza el positivismo. Y con el positivismo vienen ciertas ideas educacionales que dejan de lado, en gran medida, lo humanístico y enfatizan no diría yo ciertas disciplinas, sino que un cierto modelo humano. El Liceo de Aplicación, dondeestudió Félix Schwartzmann, es el mejor ejemplo, del cual escribió Carlos Sepúlveda Leyton su novela La fábrica. Una forma de concebir el desarrollo humano que era entre conductista y muy inclinada hacia una idea de la ciencia. Ese modelo, que había sido sustentado por un ciclo económico, se agotóenlosaños20. Y lo que tenemoses un debate educacional, es la época de Amanda Labarca, de Francisco Encina, quienes hablan de nuestra inferioridad económica. Hay una tremenda crítica en contra del sistema educacional, la empleomanía. Todo eso genera en esa juventud una desilusión, una falta de inspiración en sus maestros, en los horizontes, que no están claros para nada.
La división más profunda Gómez Lasa, Rivano, Schwartzmann y Vial, además de entrar a la filosofía a partir de experiencias vitales, una vez allí encontraron una línea de investigación filosófica asentada sobre una realidad nacional o una historia”, leemos.
No había una tradición filosófica académica; al contrario, a partir de estos cinco filósofos, y otros como Millas, Carla Cordua y Roberto Torretti, se empieza a gestar en Chile una tradición, una filosofía chilena, o al menos una comunidad de problemas e intereses. Peroel período que va de la reforma uni versitaria de los años sesenta al golpe de Estado y la dictadura arrasó con ese impulso. Las pugnas en el Instituto Pedagógico quebraron al Departamento de Filosofía. Giannini y otros crearon en 1972 la sede nor te, en parte para huir de los enfrentamientos y poder dedicarse alos estudios. Ya habían hecho lo propio Torretti, Cordua y otros cuando crearon el Departamento de Estudios Humanísticos en la Facultad de Ingeniería.
Tras el golpe, Rivano, que permaneció en el Pedagógico, fue secuestrado, exiliado y se radicó en Suecia; a Gómez Lasa lo exoneraron y se trasladó a la Universidad Austral; otro tanto ocurrió con Millas; Giannini y Sehwartmann siguieron en la Chile, aunque al primero le disolvieron la sede norte; y Vial fue designado rector en 1987. —¿ Qué significó ese período para estos filósofos? —A esa generación le tocó vivir el surgimiento de nuevas corrientes filosóficas luego del declive del positivismo. Es decir, era un momento creativo, pero al mismo tiempo sin anclajes nacionales. Por eso sentían un peso enorme, ya que estaban abriendo caminos sin mayores guías, sin maestros presentes, más bien con lecturas y en medio de una institucionalidad académica que todavía no decantaba. El que se interesaba por la filosofía no tenía más opciones que la pedagogía. Pero las inquietudes de esta generación iban más allá de ella. Lograron abrir un espacio en la década de 1950, pero a corto andar, en los sesenta, los sobrepasó la polarización política, la que llegó hasta sus mismas aulas. En ese momento se produjo la divi sión más profunda que ha vivido la comunidad filosófica, sin por ello dejar de ser riquísima, como ha testimoniado Giannini. Lo que sí vivieron en común fue el aislamiento al que se vieron sometidos durante la dictadura. Ese fue el momento en que los entrevisté.
Se palpa el desgarro, la soledad, la sensación de una vida universitaria truncada. —Rivano cuenta que él insistía mucho con sus alumnos sobre “la importancia de tener un maestro que le hable a uno”, no quedarse solo con los textos.
Usted fue alumno de él y detodos los filósofos alos que entrevistó. ¿A quiénes reconoce como sus maestros? ¿ A quiénes recuerda con más estima? —Recuerdo con particular afecto a Humberto Giannini, de quien soy sucesor, con muchoorgullo, enelsillón 12 de la Academia de la Lengua. Pero quien fue mi verdadero maestro, en el sentido que expresa Rivano, de “hablarle auno”, es precisamente él. Me guio pacientemente por el camino de la teoría del conocimiento, a sabiendas de que mi cabeza dura estaba más adaptada a una visión mecánica del universo. Incluso en prisión, y después en el exilio, se preocupó de mi formación. Estuve con él en sus últimas horas (en Suecia), y allí me dio una última lección, la del buen morir.