Autor: Por Francisco Corvalán
Señales, gestos y simbolismos del cambio de mando
Señales, gestos y simbolismos del cambio de mando CAMBIO 1 cambio de mando presidencial entre Gabriel Boric y José Antonio Kast dejó escenas cargadas de señales no verbales: gestos, distancias, colores y códigos de vestimenta que, según expertos en comunicación y semiótica, revelan dos estilos políticos muy distintos en el momento de la sucesión presidencial. El paso de una era a otra. Desde temprano, el contraste comenzó a delinearse en La Moneda. Boric mantuvo la estética que lo caracterizó durante su mandato: traje azul, camisa blanca y sin corbata, con el pelo peinado hacia un lado, prácticamente idéntico a su retrato oficial. Antes de abandonar Palacio descendió por la escalera que conecta su oficina con el Patio de Los Naranjos y, al llegar ahí, se detuvo para mirar la sede presidencial por última vez. En el mismo lugar también realizó una breve reverencia hacia sus ministros antes de ubicarse al centro para la última fotografía oficial de su gabinete. Luego se acercó a los periodistas presentes y bromeó con ellos, en un gesto que mantuvo el tono informal que marcó gran parte de su mandato. La salida de La Moneda reforzó ese registro. Boric abandonó el edificio acompañado de su pareja, Paula Carrasco, y de su hija Violeta. Funcionarios del Palacio se acercaron a despedirlo entre aplausos, mientras él correspondía con abrazos y saludos. Minutos después, en la Plaza de la Constitución, recibió los honores militares con la mano sobre el pecho. Para el director de Publicidad de la U.
Central, Álvaro Medina, ese gesto tiene un significado simbólico que ha ganado presencia en la política chilena reciente. "La mano en el corazón tiene que ver con dar la sensación de emotividad, de cercanía, de sentir algo en lo profundo", explica. La despedida continuó fuera del protocolo habitual. Antes de partir hacia Valparaíso, Boric se asomó por la escotilla del techo del vehículo que lo trasladaba para despedirse de las personas reunidas en las afueras de La Moneda. Según Medina, ese tipo de gestos refuerzan una dimensión emocional en la comunicación política. "Se privilegió al menos simbólicamente mostrar las emociones, manifestarlas", señala. El contraste comenzó a aparecer con mayor nitidez en el Congreso.
José Antonio Kast, quien si de señales se trata había renunciado esa misma mañana al Partido Republicano buscando un gesto de amplitud, llegó con traje oscuro, camisa blanca y corbata azul, además de una piocha con la bandera chilena en la solapa. La elección del vestuario no pasó inadvertida. Para Medina, el uso o no uso de corbata es uno de los signos más evidentes de la jornada. Según el académico, durante el mandato de Boric la ausencia de ese elemento fue parte de una señal política. Fue el "gobierno sin corbata". El regreso de dicha prenda "simbolizaba una marca del nuevo gobierno. Implica el uso de ciertas formas republicanas", alude. El director de la Escuela de Diseño de la U. Mayor, Jhonatan Romero, comenta que el color de la corbata también tiene implicancias visuales. El azul de Kast es el mismo tono que aparece en su fotografía oficial. Para Romero, ese detalle se conecta con asociaciones culturales que influyen en la percepción pública y que se asocia con la calma y la tranquilidad. Proxémica y salida de escena Pero el lenguaje no verbal no se limita al vestuario. Durante el cambio de mando la diferencia entre ambos mandatarios también se reflejó en la forma de interactuar con las personas presentes. En términos de comunicación, esa dimensión se analiza a través de la proxémica, disciplina que estudia la distancia interpersonal.
Romero advierte que allí apareció una diferencia clara entre ambos. "Kast saluda de forma más bien fría y distante, con un apretón de manos sin mayor contacto". En cambio, dice que Boric mostró una interacción más cercana con quienes lo rodeaban. El ingreso al Salón de Honor reflejó ese contraste. Boric avanzó por el corredor central saludando a diversas autoridades con gestos afectuosos. Abrazó a las ex primeras damas Cecilia Morel y Marta Larraechea, y saludó con cercanía al expresidente Eduardo Frei y a la presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich. Durante esos momentos, desde las tribunas se escucharon brevemente gritos de apoyo: "Boric, amigo, el pueblo está contigo". El saludo que hubo entre los mandatarios entrante y saliente también fue significativo.
Boric dio el apretón con su mano derecha, mientras que con la otra tomó el brazo de Kast. "Es un gesto bastante usual, que es poner la otra mano sobre el saludo o tomar del hombro", explica Romero. Ese tipo de contacto genera mayor cercanía entre las personas, y por otra parte es una muestra de poder sobre el contexto. La ergonomía de este saludo y sus interpretaciones políticas fueron estudiadas luego de que el presidente norteamericano, Donald Trump, remarcara este gesto frente a sus pares. En esta ocasión, un papel fue secretamente entregado por Boric a Kast en dicho saludo. La ceremonia continuó con la secuencia protocolar.
Tras el "sí, juro" del presidente entrante, su antecesor entregó la banda presidencial a la presidenta del Senado, Paulina Núñez, quien luego invistió al nuevo mandatario, aunque con una banda distinta que incluye el escudo nacional en el centro, la misma utilizada en su fotografía oficial. Una vez finalizado el acto, Boric se retiró del Salón de Honor entre aplausos. Afuera del Congreso volvió a aparecer el registro más cercano que caracterizó su jornada: tomó a su hija en brazos y saludó a quienes lo esperaban en el exterior. El cierre también tuvo una señal simbólica. Boric se quitó su chaqueta y salió de escena conduciendo él mismo el automóvil de su pareja.
Para Romero, ese gesto conecta con la imagen que el ahora exmandatario buscó proyectar durante su gobierno. "Se fue del Congreso apropiándose de este concepto de 'ciudadano Boric', totalmente despojado de la investidura", concluye.. LTDE MANDO Edición papel digital Autor: Por Francisco Corvalán. La comunicación no verbal marcó la jornada de transición entre Gabriel Boric y José Antonio Kast. Expertos en comunicación y semiótica explican que la ceremonia expuso dos estilos políticos distintos: uno más emocional y cercano, y otro que buscó reforzar el orden y la formalidad republicana. LTDE MANDO Edición papel digital La ceremonia en el Congreso estuvo cargada de acciones simbólicas que mostraron dominio del contexto.