Autor: GABRIEL BALDANZI EPIDEMIÓLOGO MOLECULAR
Impacto de antibióticos puede durar hasta ocho años en los intestinos
Impacto de antibióticos puede durar hasta ocho años en los intestinos T antibióticos omar puede afectar a la comunidad bacteriana del intestino -el microbiomadurante bastante tiempo, pero, según un nuevo estudio, el impacto de algunos de estos fármacos puede durar hasta ocho años.
La investigación, liderada por científicos de la U. de Uppsala, Suecia, y publicada en Nature, se basó en el análisis del microbioma intestinal de 14.979 personas: unas habían tomado antibióticos y otras no, en ocho años. Aunque los antibióticos protegen de las infecciones graves, su abuso eleva el riesgo de algunas afecciones, como la diabetes tipo 2 y las infecciones gastrointestinales. Los científicos piensan que los cambios en el microbioma causados por estos fármacos podrían estar detrás de estas patologías. Aunque se sabe que los antibióticos impactan a corto plazo en el microbioma, apenas se ha estudiado su efecto a largo plazo.
El análisis de casi 15 mil suecos reveló fuertes vínculos entre el uso de antibióticos y la composición del microbioma intestinal, incluida la diversidad de especies bacterianas de cada persona. "Podemos ver que el uso de antibióticos de hace cuatro a ocho años está vinculado con la composición del microbioma intestinal de una persona hoy en día. Incluso un solo ciclo de tratamiento con ciertos tipos de antibióticos deja rastros", afirmó uno de los autores de la investigación, Gabriel Baldanzi.
REGISTRO DE PASTILLAS El estudio fue posible gracias al registro exhaustivo de medicamentos recetados de Suecia, que contiene información sobre todos los antibióticos dispensados en farmacias: "El uso de antibióticos se toma muy en serio, y el país ya cuenta con una gestión estricta de los mismos", aseguró el académico.
El estudio descubrió que los resultados diferían según el tipo de antibiótico utilizado: las asociaciones más fuertes se observaron con la clindamicina, las fluoroquinolonas y la flucloxacilina, mientras que la penicilina V -el antibiótico más recetado para el tratamiento de infecciones fuera de los hospitales en Sueciase relacionó con cambios pequeños y de corta duración en el microbioma. "El fuerte vínculo entre la flucloxacilina de espectro reducido y el microbioma intestinal fue inesperado, y nos gustaría ver este hallazgo confirmado en otros estudios", comentó otra de las autoras, Tove Fall.
La docente de Epidemiología Molecular agregó que los hallazgos pueden ayudar en futuras recomendaciones sobre el uso de estos fármacos, "especialmente al elegir entre dos antibióticos igualmente efectivos, uno de los cuales tiene un impacto más débil en el microbioma". Dado que el estudio sólo tuvo en cuenta las recetas de los últimos ocho años, los científicos apuntaron a que hacer un estudio con un periodo de seguimiento más largo podría proporcionar más información.
Además, el microbioma intestinal se muestreó sólo una vez por participante, por eso, actualmente, se está recolectando una segunda muestra de casi la mitad de las personas. "Esto nos permitirá obtener una comprensión mejor del tiempo de recuperación, e identificar qué microbiomas intestinales son más susceptibles a la alteración tras el tratamiento con antibióticos", dijo Fall. Agencia EFE El uso de antibióticos se toma muy en serio, y Suecia cuenta con una gestión estricta de los mismos. OCHO AÑOS fue el tiempo de la muestra de personas que habían consumido estos fármacos. DIABETES TIPO 2 podría ser efecto del exceso de antiobióticos, al igual que problemas intestinales. Autor: GABRIEL BALDANZI EPIDEMIÓLOGO MOLECULAR. La diversidad de las bacterias al interior del cuerpo de 15.000 personas se vio afectada, según estudio realizado en Suecia. Agencia EFE El uso de antibióticos se toma muy en serio, y Suecia cuenta con una gestión estricta de los mismos. OCHO AÑOS fue el tiempo de la muestra de personas que habían consumido estos fármacos. DIABETES TIPO 2 podría ser efecto del exceso de antiobióticos, al igual que problemas intestinales. El consumo masivo de antiobióticos ha generado la aparición de bacterias resistentes a ellos.