Autor: LUCAS LETELIER
LA DESCONOCIDA HISTORIA DE JUAN MOUAT, EL PIONERO DE LOS OBSERVATORIOS EN CHILE
LA DESCONOCIDA HISTORIA DE JUAN MOUAT, EL PIONERO DE LOS OBSERVATORIOS EN CHILE PAÍS INNOVADOR Chile Periodista científico. Mucho antes de los modernos espejos de Atacama capaces de observar galaxias formadas tras el Big Bang, la astronomía en Chile despertó en una colina de Valparaíso. En 1834, el relojero escocés John Norbert Mouat, conocido como Juan Mouat, desafió los límites de la época al instalar el primer telescopio en territorio nacional. “Hoy pensamos en observatorios como ALMA, pero olvidamos que las raíces de todo esto nacen en la V Región”, comenta Jaime Giannelloni, astrónomo de la Fundación Parque de la Ciencia de Santo Domingo. Desde las ruinas del Castillo San José, en el cerro Cordillera, Mouat instaló un telescopio de tránsito para medir el paso de las estrellas por el meridiano. El propósito de esto solo sería el sustento técnico de una innovación mayor: la famosa time ball o bola de tiempo, que instaló en el jardín de su observatorio. Se trataba de una esfera (la sexta en su tipo en el mundo), que colocó en un mástil de unos 12 metros.
A cierta hora del día, la bola se elevaba en la parte más alta del mástil para ser vista por los capitanes de los barcos; luego, esta se dejaba caer, permitiendo que ajustaran sus cronómetros con extremada precisión. Esto resultaba tremendamente útil, ya que ASOCIACIÓN CHILENA DE PERIODISTAS Y PROFESIONALES PARA LA COMUNICACIÓN DE LA CIENCIA medir el tiempo podía ser un factor de vida o muerte para la navegación.
“Uno de los principales legados de Mouat fue la medición del mediodía solar para establecer los parámetros de navegación de los barcos”, explica Gonzalo Contreras, secretario de la Sociedad Astronómica de Valparaíso y Viña del Mar. Una función similar a la del GPS en nuestra vida diaria. Mouat también fue un empresario audaz y figura clave en la modernización del Chile decimonónico La misma precisión que aplicaba a la relojería la trasladó a sus emprendimientos. Su visión no conocía fronteras, y transformó Valparaíso en un polo de innovación. Sin embargo, paradójicamente, su ambición por querer cambiar el país lo llevó a pasar sus últimos días en bancarrota y el olvido. Pese a esto, mientras grandes observatorios como ALMA, Paranal o Las Campanas buscan llevar al límite nuestra comprensión del universo, el nombre de Juan Mouat siempre será recordado como un susurro nostálgico en Valparaíso.
Su legado, olvidado por muchos, fue fundamental para que nuestra nación construyera su propia identidad científica, y a su vez, nos deja una lección fundamental: a veces, los pioneros deben perderlo todo para que un país pueda ganarlo todo. La Asociación Chilena de Periodistas y Profesionales para la Comunicación de la Ciencia (Achipec) cumple 50 años desde su fundación, el 3 de agosto de 1976. Para celebrarlo, en alianza con Innovación de “El Mercurio”, sus socios presentan este espacio para destacar 50 avances que se han generado en nuestro país. El legado de Juan Mouat, que está encarnado por la casa de paredes rojas que aún subsiste y donde instaló el telescopio, fue fundamental para que nuestra nación construyera su propia identidad científica. Autor: LUCAS LETELIER.