CARTAS: Convivencia escolar
CARTAS: Convivencia escolar e La nueva Ley de Convivencia Escolar y los hechos en Calama han reactivado el debate sobre la seguridad enlas escuelas. Aunque se proponen medidas como detectores de metales, surge una duda razonable: ¿ estamos llegando tarde? Laley incorpora exigencias de equios de convivencia, planes de ges¡ ón y espacios de participación. También abre la puerta a herramientas de detección de armas. El riesgo es que el foco se desplace desde la construcción de comunidades educativas hacia la lógica del control. Lo sabemos; nilo punitivo, nila vigilancia, nila desconfianza por símismas son capaces de sostener entornos educativos que prevengan la violencia. Por su parte el sistema da señales contradictorias. Las escuelas operan bajo más de 3 mil obligaciones normativas, muchas aplicadas desde la fiscalización y la sanción.
Eso se agrava en el caos de los Liceos Técnicos de administración delegada (SAD), quea pesar de su vulnerabilidad, no cuenta conrecursos provenientes de los programas de integración escolar (PIE) nide la Subvención Escolar Preferencial (SEP). El resultado son comunidades sobrecargadas, sin recurmunidades sobrecargadas, sin recurmunidades sobrecargadas, sin recursos, con necesidades urgentes y sin tiempo para construir soluciones propias. Fortalecer la protección delos estudiantes no implica endurecer los mecanismos de control, sino avanzar hacia prácticas que legitimena las escuelas, fortalezcan su relación con las familias y potencien sus capacidades pedagógicas. Hay que cambiar el foco: menos reacción tardía y más prevención activa. Si la respuesta son detectores de metales, probablemente estamos llegando tarde tanto con la pregunta, como con la respuesta. José Manuel Fernández Solar Alza de los combustibles en el mercado de transportes e El alza en los precios de los combustibles está afectando directamentela disponibilidad de viajes en las aplicaciones de transporte. Al subir los costos, los conductores ven reducidos sus ingresos; lo que se traduce en menos vehículos operando. La respuesta natural de parte de los conductores que permanecen activos sería la de desplazarse hacia zonas de menor sensibilidad al precio. Esto reduce de manera importante.