Autor: Juan Andrés Varas Braun Vicerrector USS sede Valdivia
Columnas de Opinión: Producción regional de conocimiento
Columnas de Opinión: Producción regional de conocimiento a Universidad San Sebastián (USS), pese a tener hoy presencia en Santiago, fue fundada en 1989 en Concepción, Región del Biobío. Ese dato, aparentemente menor, defiL ne en realidad una filosofía institucional que ha resistido décadas de presiones económicas, tendencias centralizadoras y el permanente atractivo gravitacional de la capital.
Hoy, con más de 36 años de trayectoria, la USS mantiene sedes regionales en Concepción, Valdivia y Puerto Montt, apostando con ello por algo que pocas instituciones de educación superior se han atrevido a sostener con coherencia: que el conocimiento también puede ser regional. Chile es uno de los países más centralizados del mundo. Santiago concentra poder político, financiero, cultural y, por supuesto, educativo. Esta realidad no es casual; es el resultado acumulado de decisiones institucionales que, una a una, fueron desplazando recursos y oportunidades hacia la capital.
En el ámbito universitario, esa tendencia ha sido especialmente visible: diversas instituciones que alguna vez tuvieron presencia en regiones han optado por replegarse a Santiago, argumentando eficiencia administrativa, optimización de recursos o búsqueda de excelencia académica. El resultado es predecible: jóvenes que deben emigrar para acceder a una educación de calidad, familias fragmentadas, territorios descapitalizados y comunidades que ven partir a sus talentos sin posibilidad de retenerlos. Frente a esa realidad, la USS hace una apuesta audaz. Mantener sedes en Biobío, Los Ríos y Los Lagos no solo genera empleos y actividad productiva; también impulsa investigación de calidad, innovación y proyectos con impacto directo en las comunidades. Esto no es simplemente una decisión logística; es una declaración de principios. Es reconocer que Concepción, Valdivia y Puerto Montt son ciudades que constituyen polos de desarrollo con identidades propias, necesidades específicas y un potencial que solo puede activarse si existe capital humano formado en el territorio. No es un gesto simbólico, es una decisión estratégica que impacta directamente en la descentralización del conocimiento. La evidencia es clara: las regiones que logran retener y formar profesionales locales exhiben mejores indicadores de desarrollo económico, mayor dinamismo emprendedor y comunidades más cohesionadas.
Un joven que estudia en su ciudad tiene más probabilidades de construir su proyecto de vida allí, de emprender, de contribuir al ámbito productivo local, arraigo que reduce la fuga de talento y promueve que los futuros profesionales se vinculen con las necesidades locales, fortaleciendo el tejido social y económico de cada territorio. Autor: Juan Andrés Varas Braun Vicerrector USS sede Valdivia. C Columna