Autor: FRANCISCA ORELLANA
Se remató la parcela donde el narco Pablo Escobar planto araucarias chilenas
Se remató la parcela donde el narco Pablo Escobar planto araucarias chilenas C on una subasta pública, Colombia remató una propiedad de Pablo Escobar Gaviria, cabecilla del extinto Cartel de Medellín, que incluye una mansión en ruinas de 7.000 metros cuadrados construidos. La Manuela (así se llama la finca donde se ubica) se transformó en un símbolo del poder del crimen organizado y centro turístico del pueblo de Guatapé, en Antioquia. En sus jardines hay decenas de árboles exóticos, entre los cuales hay varias araucarias que el capo narco importó directamente desde nuestro país. La Sociedad de Activos Especiales (SAE) de Colombia, entidad que se encarga de administrar bienes de origen ilícito, subastó en unos US$2.100.000 la finca, cuya extensión es de ocho hectáreas. Escobar encargó una mansión de dos pisos con una megapiscina, una casa para huéspedes, caballerizas, cancha de fútbol y tenis, entre otros atributos. Lo hizo en honor a su hija menor y se ubica a orillas de la represa El Peñol, al noroccidente del país.
Daniel Escobar, sobrino nieto de Pablo Escobar y propietario de La Última Caleta, un hotel que instaló al frente de esta finca, dijo a "Infobae" que se remató a un precio muy por debajo de lo que realmente costaba y que de haber sabido que se iba a subastar, hubiera participado de la puja. "Yo la hubiera comprado, su valor de venta fue un regalo más que una venta real", se quejó. El SAE informó que el lugar tiene un alto atractivo patrimonial y ambiental porque posee numerosos árboles exóticos. "Fueron importados desde distintos países, de África y Europa, así como, puntualmente, de Chile y Estados Unidos. También se encuentran ejemplares de magnolias y tulipanes únicos en la región. Este valor patrimonial y ambiental fue clave para atraer el interés de oferentes en una subasta pública altamente competitiva", declaró la presidenta de la SAE, Amelia Pérez. En el jardín también hay alcornoques, originarios del Mediterráneo, cuya corteza se utiliza como materia prima para hacer los corchos de los vinos.
Pablo Lacoste, doctor en Estudios Americanos y académico del Instituto de Estudios Avanzados IDEA de la Universidad de Santiago, explica que para los narcos era importante hacer ostentación de sus riquezas, sus autos deportivos, haciendas e incluso de elementos exóticos como las plantas. "Es como seguir un poco lo que hizo Luis XIV en el Palacio de Versalles en el siglo XVII, mostró la magnificencia y la riqueza en el centro del poder. Ellos fueron imitando esa conducta. Y en ese contexto, traer plantas exóticas, como las araucaRRSS. rias chilenas, fue parte del encanto, de este poder de seducción que ejercían los narcotraficantes de la época", explica.
María Isabel Matas, arquitecta, máster en Diseño Urbano y académica de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Mayor, describe que las distintas casas de Pablo Escobar en Colombia no responden a un estilo arquitectónico en particular. "Tienen que ver más con la ostentación, con el símbolo de poder. La materialidad es más bien simple, pero tener araucarias de Chile y distintos tipos de paisajes, de animales de distintas partes del mundo, es una forma de mostrar que lo podía hacer", menciona. La Hacienda Nápoles, donde Escobar pasó la mayor parte del tiempo y se hizo conocida porque albergó hipopótamos, camellos y canguros, hoy está transformada en un parque de diversiones, acuático y zoológico.
La Manuela también se consideró un centro de operaciones ilícitas, pero el capo no alcanzó a vivir en ella porque en 1993, justo antes de que él se mudara, un grupo rival conocido como Los Pepes la atacó con explosivos y la destruyó.
Por eso la mansión está en ruinas hasta el día de hoy. "La historia que conozco de la finca es que 15 días antes de ser inaugurada ponen una bomba y nadie de la familia alcanza a ir a esta propiedad, en especial mi tío abuelo Pablo. Nunca estuvo en esta propiedad por la guerra que sufrió mi familia", contó Daniel Escobar.
Polo turístico Tras la muerte del narcotraficante, el lugar fue ocupado por un exmayordomo de Escobar, quien usó las instalaciones de forma ilegal por más de 30 años como bar, centro deportivo y ofreció recorridos turísticos, hasta que fue desalojado por la SAE.
Hoy, la Manuela está concesionada a una empresa de entretención y se siguen organizando tours para visitar las instalaciones por $50.000 colombianos por persona (unos US$13). Lacoste señala que no es casual que una vivienda narco se convierta en atractivo turístico: "Hay gente que se ve movilizada para conocer ese mundo tan extravagante.
Estos espacios ya dejaron de ser percibidos como un lugar demoníaco y se transforman en algo que atrae, así como en el Caribe hay visitantes a quienes les interesa el legado de los piratas o en Transilvania la gente quiere ver el castillo del conde Drácula.
Son lugares un poco extraños, distintos, pero que tienen gran capacidad de emocionar". Matas agrega que estas propiedades se ven como un patrimonio cultural con un pasado incómodo, pero que no se debe olvidar. "Hay algo parecido a una vergüenza incómoda, sabemos que está ahí y es mejor que esté ahí, que la mostremos y que no la olvidemos", resalta. SEA Autor: FRANCISCA ORELLANA. El jefe del Cartel de Medellín no alcanzó a vivir en ella: una banda rival puso una bomba en la mansión dos semanas antes de que el llegara. Estado colombiano consiguió más de US$2.100.000 por la finca La Manuela Escobar importó árboles y plantas de Africa, Europa, Chile y Estados Unidos como araucarias, magnolias y tulipanes. La finca está en un terreno de más de ocho hectáreas, junto a la represa El Peñol, en Antioquia.