Autor: Patricio Rivera Olguín, académico Unap
Columnas de Opinión: Violencia en las escuelas
Columnas de Opinión: Violencia en las escuelas La bibliografía y los estudios recientes sobre la violencia han aumentado, y se trata de un fenómeno lamentable que ha crecido, amenazando a las escuelas. Va desde hechos violentos concretos, con resultados lamentables, hasta amenazas de seguidores, imitadores y otros para la suspensión de clases. Sin embargo, todo hecho o intención es preocupante y es un problema de la sociedad que se expresa en la escuela. Se puede concretar en esta como reacción a la misma sociedad y a la escuela en sí, dados los hechos lamentables en Calama y, últimamente, en Turquía y Estados Unidos. Si bien existe una política educativa que afronta el problema, este repercute directamente en las escuelas y cada escuela es distinta frente a ello. Se agrega la Ley de Convivencia Escolar, que estaba desde hace dos años en tramitación en el Congreso, y las últimas medidas del actual gobierno, como Aulas Protegidas. Los hechos trágicos de Calama han dado paso a otras agresiones de estudiantes en diferentes puntos del país, que se suman a otras de años anteriores, tanto hacia directivos, docentes, apoderados y estudiantes. Actualmente, ha surgido otro evento, que es la amenaza, y esta causa la alerta actual que se manifiesta en preocupación y angustia, principalmente en los hogares de los estudiantes.
La amenaza de violencia individual, que se manifestaba y se concretaba con el bullying, da paso a la amenaza colectiva hacia la institución escolar y se manifiesta en la palabra "tiroteo", la que aparece principalmente en paredes y baños, como también en redes sociales. Hasta la fecha se registran 700 amenazas a nivel nacional y 40 en la Región de Tarapacá. Estas afectan tanto a colegios públicos, particulares subvencionados y partiB culares. Ahora, la problemática no es total, es asimétrica. Cada colegio es distinto dentro del universo de colegios regionales y nacionales. No llega a todos; la mayoría, si se revisa, no tiene estas amenazas y, ante eso, es importante la reflexión de la comunidad escolar, como también los protocolos que existen y otros mecanismos en curso.
Más ante ello, no solo la sociedad, sino también la clase política, deben condenar la violencia, porque la reacción debe ser total ante un fenómeno en ascenso que, si se relativiza y normaliza, amenaza la institución misma y hacia toda autoridad e institución. La sociedad debe restituir la legitimidad de la autoridad docente, como figura de respeto, al igual que el respeto al estudiante, asistente de la educación, apoderado(a) y directivo, como a toda persona. La amenaza violenta es hacia la escuela, que sobrevive por siglos, porque aglutina en una identidad y pertenencia a quienes son parte de esta, y es la permanencia de lo societal. Los hechos trágicos de Calama, han dado paso a agresiones de estudiantes en diferentes puntos del país". Autor: Patricio Rivera Olguín, académico Unap. COMENTARIOS Los hechos trágicos de Calama, han dado paso a agresiones de estudiantes en diferentes puntos del país".