Autor: Neimar Claret Andrade
Aner Padilla: “Nadie es profeta en su tierra”
Aner Padilla reconoció que, como ha recibido ayuda de otras personas en momentos muy difíciles, ahora siente la necesidad de ayudar a otros, como una forma de retribuir a la gente por la ayuda recibida.
“Eso es lo que yo siento —acotó— que es la solidaridad, es decir, la solidaridad es parte de la vida; en esta época hay muchas mezquindad a veces con razón y a veces sin razón, pero es parte de que la gente quiere que todo se lo den, nadie da nada”. Y El ex magistrado Aner Padilla Zapata, tras 37 años de servicio judicial, se retiró hace casi dos años, aunque se mantiene activo en el Cuerpo de Bomberos, porque, asegura, que estas actividades le dan energía. Está casado con Elizabeth Flores Bachmann y tiene dos hijos José Andrés (abogado) y Alejandro Ismael (ingeniero constructor), que ya lo hicieron abuelo. Tras obtener su título de abogado, abrió una oficina en Victoria y luego fungió como abogado de la Municipalidad de Traiguén para, posteriormente ingresar al Poder Judicial.
Recientemente el exmagistrado de la Corte de Apelaciones de Temuco, Aner Padilla Buzada fue reconocido como hijo ilustre de la capital regional, aún y cuando es natural de Victoria, al igual que su padre y sus hijos. Todos son bomberos voluntarios e incluso, nuestro entrevistado es el actual director de la 13” Compañía de Bomberos que se ocupa de proteger al Cerro Nielol.
Cuando quisimos conocer sus impresiones tras esta distinción, lo primero que dijo fue “nadie es profeta en su tierra” y agregó que él nunca buscó tal reconocimiento, nunca pensó que podría ser una realidad, sino que las ganas de ayudar vienen de familia, pues su padre, Aner Padilla Zapata, entre otras cosas, fundó el Cuerpo de Bomberos de Victoria en 1948, mientras que su madre, Adiva Buzada, fue la fundadora de la Cruz Roja en la misma comuna.
“En esas circunstancias en difícil sustraerse de ese pasado, de los ejemplos de tus padres”. “Mi papá —indicó— siempre estuvo preocupado de las instituciones, por hacer cosas y ese es un don que no todo el mundo tiene, que nace de la palabra solidaridad, entonces yo, no obstante tener un cargo público en el que se tienen muchas restricciones, pero eso no quita que se pueda participar en actividades dentro de lo permitido y dentro de lo permitido, obviamente, que yo puedo ser bombero o hacer clases en la universidad”. Aner Padilla, quien hoy cuenta con 72 años de edad y que es hoy todo un ejemplo para la comunidad, aparte de su fructífera carrera judicial (“eso de ser juez es complicado”, reconoció), también ha sido dirigente deportivo, no sólo en Temuco, sino que también en Victoria.
“Yo acá en Temuco —en donde está residenciado— fui dirigente de Deportes Temuco, en la época de Germán Becker; la docencia universitaria siempre ha sido mi pasión —da clases de Derecho Civil en la Universidad Mayor— y los bomberos y “tengo cuerda para rato”. “Mientras uno tenga el deseo de hacer las cosas — recalcó— el deseo de servir, obviamente que las puede hacer”. Al ser consultado sobre lo que le diría a quienes tienen ganas de hacer cosas por la comunidad, pero no se deciden a hacerlo, manifestó que “yo les diría que en este mundo tan egoísta donde nadie se preocupa por los demás, participar en instituciones de bien o de servicio, es lo mejor que puede hacer un ciudadano, porque no es una época en la que haya solidaridad, por ejemplo, porque la gente reclama, pero cuando llega el momento de hacer las cosas, no las hace. La solidaridad, en mi caso, la llevo en la sangre”. El exmagistrado de la Corte de Apelaciones fue distinguido como ciudadano ilustre de Temuco, aunque es oriundo de Victoria