Autor: Mario Rodríguez Órdenes
"Me dolía en el corazón ver el final de tan extraordinaria persona"
"Me dolía en el corazón ver el final de tan extraordinaria persona" 1 E noE B --.. ------: E n la década de los 90', siendo un joven periodista proveniente de la provincia, solicité una entrevista con Jorge Eduardo Rivera. Sentía curiosidad por ese hombre que había realizado una traducción fundamental de "Ser y tiempo" de Martin Heidegger, una obra clave de la filosofía contemporánea, que le valió reconocimiento internacional. Rivera (1927 2017) formó a generaciones de estudiantes, quienes lo recuerdan como un maestro excepcional. Durante nuestro encuentro, en la Universidad Católica, me impactó la sencillez de Jorge Eduardo Rivera, la calidez de su cercanía y su interés en explicar temas un tanto complejos. Lo vi solo en esa ocasión. Recientemente entrevisté a la filósofa María Teresa Stuven que junto a Miguel González acaban de publicar Textos póstumos (Ediciones UC 2025) de Jorge Eduardo Rivera.
María Teresa, ¿cómo surge la publicación de Textos Póstumos? "Cuando murió el profesor Jorge Eduardo Rivera, su hermana, con quien él vivía, me pidió que yo me hiciera cargo de su biblioteca y de los múltiples artículos, ensayos y apuntes de clase que el profesor tenía. Su biblioteca con textos especialmente valiosos fue donada al Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Chile en conjunto con algunos de sus escritos.
Estos fueron guardados en la sala del Doctorado de Filosofía, la cual, en honor suyo, recibió el nombre de 'Profesor Jorge Eduardo Rivera'. Pero quedaron muchos textos manuscritos que permanecieron sin catalogar, los cuales conservé en mi poder, según su voluntad, hasta ver qué se podía hacer con ellos. De estos escogimos solo algunos para ser publicados en la Editorial de la Universidad. Estos fueron elegidos por el profesor Miguel González, muy estimado y cercano al profesor, y por mí.
Fue muy difícil la elección, porque había demasiado material valiosísimo que no pudo ser incluido para no alargar demasiado el libro que fue publicado recientemente bajo el título de 'Textos póstumos'. No pudimos incluir muchos comentarios originales y apuntes sobre el conocimiento connatural, sobre las distintas obras de Santo Tomás, sobre el filósofo Xavier Zubiri, con quien Rivera trabajó en un seminario personal en la casa de Zubiri en Madrid, sobre Husserl y Heidegger.
Espero que puedan ser publicados a futuro". Entiendo que la PUC se propuso crear un archivo para preservar el legado de Jorge Eduardo. .. "Una buena noticia que honra hoy a Jorge Eduardo Rivera es que, a Autor: Mario Rodríguez Órdenes. "Textos póstumos", de Jorge Eduardo Rivera, reúne textos inéditos de uno de los filósofos más influyentes del pensamiento chileno contemporáneo.
La cuidada edición de María Teresa Stuven y Miguel González es también una muestra de fidelidad María Teresa Stuven en Colonia, Alemania, en el archivo de la filósofa Edith Stein. "Me dolía en el corazón ver el final de tan extraordinaria persona" COLECCIÓN ALAMEDA Jorge Eduardo Rivera TEXTOS PÓSTUMOS Miguel González María Teresa Stuven Editores EDICIONES UC través de las gestiones del director de Patrimonio de la Universidad y de la dirección de la Biblioteca de Humanidades, se propuso crear un Archivo Rivera con el objeto de que su obra pudiera permanecer en un lugar seguro para ser preservada y consultada. Agradezco el enorme privilegio de haber cooperado en la ordenación y compaginación de manuscritos dispersos en este Archivo. Ello me ha hecho apreciar aún más la diligencia y profundidad de sus trabajos. Este archivo será pronto presentado y conservado en la PUC". ¿Cuál fue su relación con Jorge Eduardo? "Fui coinvestigadora en sus proyectos. Tras coincidir en un congreso sobre 'El valor de la verdad' en la Universidad de Granada, cuyo ponente principal era Rivera, me planteó trabajar con él en las tareas que estaba realizando. No podía creer tanto privilegio, no me sentía merecedora. Rivera era conocido internacionalmente como un filósofo de primera categoría. Impactaba en él la profundidad de su pensamiento y la brillantez para exponer. Su eximio conocimiento del pensamiento de Heidegger y de tantos otros. Gracias a él fui contratada por el Decano del Instituto de Filosofía como coinvestigadora y luego docente.
Así entonces, comenzamos trabajando sobre 'El concepto de la angustia' de Kierkegaard y seguimos con una lectura minuciosa sobre la obra 'Ser y tiempo' de Heidegger, que resultó en tres volúmenes publicados por la editorial de la PUC. Rivera había realizado la traducción del alemán de Sein und Zeit, siendo confiado para esa labor por el mismo Heidegger, a quien conoció personalmente.
La traducción existente de José Gaos era muy difícil de entender y no era fiel al escrito de Heidegger". María Teresa, sus primeros estudios en la PUC estuvieron relacionados con la Pedagogía en Castellano. ¿ Cómo se inclina por la filosofía? "En mi familia consideraron peligroso que yo estudiara Filosofía porque podía alterar mis valores tradicionales y mi modo de pensar.
Entonces elegí Castellano, pero a menos del mes, me cambié a Filosofía, con la venia del Decano de esa época, el Padre Alcimo de Meringo". ¿Qué explica ese viraje? "Mis inquietudes existenciales me acompañaron desde muy niña: la existencia de Dios, la libertad, la relación con los otros, el sentido de la vida, la muerte, la justicia, la moral, etcétera. No había otro camino para mí. Esas inquietudes continúan dándome vueltas y presentes hasta hoy". ¿Cómo llegó a Valparaíso? "Estudié filosofía en Santiago donde he vivido siempre. A raíz del trabajo de mi marido llegué temporalmente a Valparaíso y a su Universidad Católica. Allí fue mi primer conocimiento del Profesor Rivera. Asistí a los seminarios vespertinos que realizaba acerca de 'Ser y tiempo' en su casa.
En la Universidad Católica de Valparaíso, igualmente me matriculé en diferentes cursos, a la vez que comencé mi carrera académica, como ayudante y luego instructor de las cátedras de los Profesores Rafael Gandolfo y Juan Antonio Widow". ¿Cómo surge su entusiasmo con los seminarios vespertinos que dictaba el profesor Rivera sobre Heidegger? "Mi entusiasmo por Heidegger no fue solamente por el importante y destacado pensamiento del filósofo de Friburgo, el cual ya había conocido algo en los seminarios de Rivera y en el congreso que aludí. Fue a raíz de una inquietud que no me abandonaba acerca del significado de la muerte. Ello constituyó un motivo esencial para profundizar en el pensamiento de Heidegger con el mayor conocedor de su pensamiento: Jorge Eduardo Rivera. Me interesaba porque él era, además de filósofo, un cristiano de una fe y convicción vital.
Así para mi entusiasmo y mi problemática, discutimos mucho sobre la vida eterna". Rivera era muy profundo. .. "El me repetía, conociendo a fondo el pensamiento de Heidegger: 'El que cree en mí no morirá jamás' y yo, escéptica, lo interpelaba. Me respondía: 'Si aspiras a lo más alto y lo hay no pierdes nada, ganas; pero si no lo haces y la vida eterna existe, lo pierdes todo'. Hasta hoy eso no me deja indiferente. Me toca en lo profundo de mi existir. Sucede que él no veía contradicción ente la fe y la razón. Pero mi trabajo con él significó mucho más. Influyó en mi pedagogía con los alumnos, me atreví a trasmitir el pensamiento filosófico con pasión como lo hacía él.
Ese conocimiento y la pasión con que lo transmitía traía como consecuencia que sus salas de clase se llenaban hasta tal punto que alumnos de todas las carreras de la Universidad, tanto en Santiago como en Valparaíso, no daban abasto y los alumnos solían sentarse en el suelo". Los últimos años María Teresa, ¿cómo fueron los últimos años de Jorge Eduardo? "Los últimos años del insigne filósofo chileno, 'Maestro' como le dicen muchos, fueron muy tristes.
Perdió sus capacidades, enfermó de un cáncer sin vuelta, y aun cuando él quería permanecer en su departamento o en casa de su hermana Virginia en Santiago, fue trasladado a Viña del Mar, muy solitario y perdido". ¿Solía visitarlo? "Yo lo visité varias veces con una tristeza y pena para mí difíciles de soportar. Me dolía en el corazón ver el final de tan extraordinaria persona. Cuando murió partí inmediatamente a Viña del Mar y pude observar un rostro de mucha paz. Murió durmiendo. Dicen que es la muerte de los santos". ¿Marcó generaciones? "Hasta el día de hoy él es el MAESTRO (con mayúscula) a quien quisiera emular. Todo lo que yo pueda hacer por preservar su obra es poco. Él vive no solamente en mí, sino en muchos filósofos, académicos de distintas universidades del país que lo consideran también su MAESTRO.
Yo no puedo dejar de sentir y decirme constantemente: Gracias a la vida, a Dios por haber aprendido tanto de Jorge Eduardo Rivera, por haber sido cercana en una profunda amistad con uno de los más grandes de quienes nos dedicamos a la filosofía en Chile". Autor: Mario Rodríguez Órdenes.