Autor: Belén Reyes Ruiz cronica@australvaldivia.cl
"Volar fue una forma de sostenerme, de hacer una pausa en medio del dolor ... "
E ENTREVISTA.
XIMENA SCHMIDT PÉREZ, Perito agrícola y piloto: Su rol como directora en el Club Aéreo de Valdivia · Ximena Beatriz Schmidt Pérez se convirtió en la primera mujer en 30 años en completar la instrucción de vuelo en el Club Aéreo de Valdivia, permanecer como socia y asumir el cargo de directora de Material de Vuelo, un rol de alta responsabilidad que implica supervisar que los aviones estén en perfectas condiciones mecánicas y documentales, coordinar mantenciones con centros especializados, adquirir repuestos y garantizar la seguridad de cada vuelo para todos los pilotos del club.
Aunque su labor como directora ya es exigente y central, Schmidt también se dedica voluntariamente a la gestión de relaciones públicas del club, como lo hizo durante la visita de la Escuadrilla de Alta Acrobacia "Halcones" el pasado 13 de enero, que cautivó a la ciudad con sus maniobras aéreas y acrobacias durante la jornada de exhibición. Junto a otros socios coordinó la logística, recibió a los invitados y gestionó la prensa, asegurando el éxito de la actividad. La jornada contó con una masiva asistencia de público, convirtiendo la visita en un espectáculo memorable y un hito del verano valdiviano 2026.
SCHMIDT REACTIVÓ SU INTERÉS POR VOLAR GRACIAS A UNA CONVERSACIÓN CASUAL CON UN AMIGO. "Volar fue una forma de sostenerme, de hacer una pausa en medio del dolor. .. " 11 de abril de 2022, Ximena Beatriz Schmidt E Pérez despegó sola por primera vez desde la pista del Club Aéreo de Valdivia. Arriba, el silencio del cielo; abajo, su hija, amigas y socios del club esperándola para cumplir con una tradición que marca a todo piloto: el bautizo. Al aterrizar, llegaron los abrazos, las risas y el aceite del motor derramado sobre ella como rito de paso. No era solo un vuelo en solitario, era la concreción de un sueño que había esperado décadas para volver a tomar altura. Nacida en 1969, creció mirando el cielo con curiosidad.
Al salir del Colegio Alemán de La Unión quiso ingresar a la Fuerza Aérea, pero antes de llevar la postulación se enteró de que en esos años las mujeres no podían volar, por lo que desistió y siguió otro camino. Estudió en Osorno, se tituló como perito agrícola, trabajó por años en un mundo mayoritariamente masculino, se estableció en Valdivia desde 1990, crió a su hija y acompañó a sus padres hasta sus fallecimientos. La vida avanzó entre responsabilidades laborales, maternidad y cuidado familiar, mientras la idea de volar quedaba guardada, sin desaparecer del todo. Hasta que, muchos años después, una conversación casual con un amigo y un avión cruzando el cielo reactivaron ese anhelo dormido. En 2021, Ximena Schmidt decidió dar el paso y consultar por el curso de piloto en Valdivia.
Hoy es piloto formada en el Club Aéreo de la ciudad, socia activa y directora de Material de Vuelo, convirtiéndose en la primera mujer en más de 30 años en completar el proceso de instrucción, integrar el club y asumir un cargo directivo en la institución. Cuando terminó el colegio pensó en ingresar a la Fuerza Aérea. ¿Qué significaba, en ese momento, la idea de volar? -Desde muy pequeña sentí una atracción especial por los aviones. Me encantaba volar de manera comercial y, sobre todo, esa sensación del despegue que a muchas personas les provoca miedo, pero que a mí siempre me generó emoción. Cada vez que escuchaba el ruido de un motor miraba al cielo y pensaba quién iría arriba, cómo se sentiría estar ahí.
No era algo muy racional, era más bien una curiosidad profunda, casi instintiva, que estuvo presente desde la juventud, incluso cuando en La Unión no era tan habitual ver aviones pasar. ¿Cómo fue enterarse de que, en esa época, las mujeres no podían volar aviones en la institución? Fui a hacer las consultas junto a mi mamá, sin siquiera postular formalmente porque quería saber si existía la opción real de volar. No iba con la idea de insistir, ni de pelear; nada. Solo quería entender si ese sueño tenía alguna posibilidad concreta. Ahí me explicaron que en ese tiempo las mujeres solo podían cumplir funciones de apoyo en tierra, pero no pilotar aviones. Para mí fue claro: si no podía volar, entonces no era una opción. No sentí rabia, más bien una especie de resignación. En ese momento uno asumía esas limitaciones sin cuestionarlas tanto, era lo que había. Hoy se ve distinto, pero en ese entonces simplemente seguí adelante por otro camino.
AFRICA'S WILDLIFE 11 Después de eso se desempeño en el área silvoagropecuaria y formó una familia. ¿ Cómo recuerda esa etapa de su vida? Estudié en Osorno, en el Instituto Agrario Adolfo Matthei, y me titulé como perito agrícola. bres, en empresas forestales, Desde ahí siempre trabafech1 del área silvoagropecuaria y ambientes muy masculinos, también en telecomunicacio nes. Después me casé, tuve a con muchos compañeros hommi hija y gran parte de mi energía estuvo puesta en trabajar, criarla y sacarla adelante. Más tarde, también en cuidar y acompañar a mis padres cuando ya estaban mayores. Fue una etapa intensa, de mucha responsabilidad, donde ese sueño de volar quedó guardado. No olvidado, pero sí postergado. En 2021 una conversación casual reactivó ese sueño. .. Fue algo totalmente fortuito. Estábamos conversando en el trabajo y pasó un avión dejando la estela blanca en el cielo.
Comenté "qué ganas de volar". y un amigo piloto me preguntó Su rol como directora en el Club Aéreo de Valdivia · Ximena Beatriz Schmidt Pérez se convirtió en la primera mujer en 30 años en completar la instrucción de vuelo en el Club Aéreo de Valdivia, permanecer como socia y asumir el cargo de directora de Material de Vuelo, un rol de alta responsabilidad que implica supervisar que los aviones estén en perfectas condiciones mecánicas y documentales, coordinar mantenciones con centros especializados, adquirir repuestos y garantizar la seguridad de cada vuelo para todos los pilotos del club.
Aunque su labor como directora ya es exigente y central, Schmidt también se dedica voluntariamente a la gestión de relaciones públicas del club, como lo hizo durante la visita de la Escuadrilla de Alta Acrobacia "Halcones" el pasado 13 de enero, que cautivó a la ciudad con sus maniobras aéreas y acrobacias durante la jornada de exhibición. Junto a otros socios coordinó la logística, recibió a los invitados y gestionó la prensa, asegurando el éxito de la actividad. La jornada contó con una masiva asistencia de público, convirtiendo la visita en un espectáculo memorable y un hito del verano valdiviano 2026. Autor: Belén Reyes Ruiz cronica@australvaldivia.cl. "Volar fue una forma de sostenerme, de hacer una pausa en medio del dolor. .. " por qué no hacía el curso en el club. Yo ya tenía más de 50 años, mi hija estaba criada, no tenía problemas de salud y sentía que mi vida estaba bastante ordenada. Ese comentario me quedó dando vueltas. Llamé casi sin pensarlo mucho, me enviaron los requisitos y empecé a hacerme los exámenes médicos, convencida de que algo iba a salir mal. Pero no, todos salieron bien, yen ese momento sentí que ya no había excusas.
Dentro de su proceso de instrucción, ¿cuándo y cómo fue su primer vuelo en solitario? -Fue el 1 de abril de 2022, esa fecha la tengo totalmente grabada y no se me va a olvidar nunca. Uno sabe que ese momento se acerca, lo intuye, pero ese día no lo tenía tan claro. Igual andaba con ropa de cambio en el auto, porque me habían dicho que ya se aproximaba. Cuando el instructor considera que estás preparada, simplemente te dice "ya, ahora te vas sola". Ahí haces tres circuitos: despegue y aterrizaje, despegue y aterrizaje. Mientras tanto, sin que tú lo sepas, llaman a tu familia, a tus amigos, y cuando vuelves a la pista están todos esperándote. En mi caso estaban mi hija, amigas y muchos socios del club. Se hace el bautizo, que es una tradición: te reciben con abrazos, risas y te tiran aceite de motor. Fue muy emocionante, hubo un asado, mucha alegría.
No era solo haber volado sola, era cerrar un proceso largo y decir "sí, esto lo logré". Lamentablemente el proceso de instrucción coincidió con la enfermedad y fallecimiento de sus padres. ¿ Qué significó seguir volando en ese periodo? -Fue un proceso muy duro emocionalmente. Mi papá se enfermó y falleció primero, y después mi mamá quedó muy delicada, así que fueron años bien complejos. Yo estaba haciendo el curso, pero a la vez tenía que estar muy presente con ellos, acompañarlos, preocuparme de todo. Por eso tuve que ir parando, retomando, y el curso se extendió más de lo normal. No era que no quisiera avanzar, era que la vida estaba pasando por otro lado en ese momento. Aun así, nunca pensé en dejarlo. Volar en medio de todo eso fue un espacio muy especial para mí. Cuando estás en el aire la tierra se vuelve pequeña, el tiempo cambia de ritmo. Yo lo asocio a un estado meditativo, de mucha paz. Fue una forma de sostenerme, de hacer una pausa en medio del dolor. Desde ese lugar que tomo el vuelo en su vida, ¿qué se siente surcar los cielos de Valdivia y del sur? -Es realmente maravilloso. Volar en Valdivia y en el sur no deja de sorprender. Desde arriba se ve el verde profundo, el agua por todos lados, los ríos, los humedales, los lagos. ValaNAde33 una ciudad de agua y eso desde el aire se nota mucho más. Tú ves el Santuario de la Naturaleza, los antiguos cercos que quedaron bajo el agua después del terremoto de 1960, los ríos que se ramifican, los cerros llenos de vegetación. Hacia el sur pasa lo mismo, el lago Ranco, Puyehue, Llanquihue, toda la zona de la cordillera es impresionante. Incluso pilotos del norte cuando vienen quedan maravillados con el verde. Uno podrá quejarse de la lluvia en invierno, pero gracias a eso tenemos estos paisajes. Volar te da una perspectiva distinta, te hace valorar el territorio de otra manera. CLUB AÉREO Y una vez en tierra, ¿cómo es integrar el Club Aéreo de Valdivia y hacer vida ahi? -Ha sido una experiencia muy bonita. En el club hay mucha camaradería, mucha vida de comunidad. Acá no importan las profesiones ni los cargos que uno tenga afuera, no existeeso. Aquí no eres el doctor, el abogado o el ingeniero, acá somos pilotos, alumnos, socios, y nos tratamos de tú a tú. Hay gente de todas las edades y de todos los ámbitos, y eso es muy enriquecedor. Yo vengo mucho al club, me gusta estar, conversar, ver en qué puedo ayudar. Hay socios que somos bien fanáticos de la vida de club, tomarse un café, hablar de aviones, de la vida. Se genera una familia, una red. Además, hay mucha relación con otros clubes, vienen pilotos de otras ciudades, se comparte, se aprende. Es un espacio muy humano, muy generoso, y yo me he sentido muy bien acogida desde el primer día.
Hoy es Directora de Material de Vuelo del Club Aéreo. ¿ Qué implica esa responsabilidad? -Soy la responsable de que los aviones estén en condiciones de volar, tanto en lo mecánico como en toda la parte de documentación. Me preocupo de coordinar las mantenciones, la compra de repuestos, el trabajo con los centros de mantenimiento y también de revisar las observaciones que los mismos pilotos levantan antes de cada vuelo. Si algo no está en regla, el avión simplemente queda en tierra, no hay discusión. Es una tarea de mucha responsabilidad, porque finalmente estás velando por la seguridad de todos. A mí me gusta mucho, porque soy ordenada, me gustan los fierros, los manuales, entender cómo funcionan las cosas. Es un cargo que exige dedicación, y compromiso permanente. Además de eso es la única mujer piloto del club en más de 30 años. ¿Cómo toma ese lugar? -La verdad es que al principio no lo dimensioné. Fueron socios antiguos los que me lo comentaron, y ahí tomé conciencia de lo que significaba. No lo vivo como una bandera ni como algo que quiera resaltar todo el tiempo, pero sí creo que es importante. Muchas veces se piensa que la sensibilidad de las mujeres es fragilidad, y para mí es todo lo contrario, es una fortaleza. Tenemos motricidad fina, capacidad de concentración, empatía, y eso también aporta en espacios como este. Ojalá más mujeres se atrevan, porque uno puede desarrollarse en el ámbito que quiera, incluso cuando cree que ya pasó el momento. Después de cumplir este sueño, ¿qué viene ahora? -Seguir volando, seguir aprendiendo. En la aviación uno nunca puede dejar de estudiar. Me gustaría conocer más pistas, volar a nuevos destinos, compartir con otros pilotos y seguir aportando al club. Y, sobre todo, disfrutar.
Si algo aprendí con este proceso es que los sueños no se vencen, solo se postergan, y cuando vuelven a tocar la puerta hay que atreverse a abrirla. 03 6 Desde muy pequeña sentí una atracción especial por los aviones. Me encantaba volar. .. esa sensación del despegue que a muchas personas les provoca miedo, pero que a mí siempre me generó emoción.
Cada vez que escuchaba un motor miraba al cielo y pensaba cómo se sentiría estar ahí arriba". 6 Fui a hacer las consultas (A la FACH) junto a mi mamá solo para saber si existía la opción real de volar. Ahí me explicaron que en ese tiempo las mujeres solo podían cumplir funciones de apoyo en tierra, pero no pilotar aviones. Para mí fue claro: si no podía volar, entonces no era una opción". 66 Mi papá se enfermó y falleció primero, y después mi mamá quedó muy delicada, así que fueron años bien complejos. Volar, en medio de todo eso, fue un espacio muy especial para mí. Cuando estás en el aire, la tierra se vuelve pequeña, el tiempo cambia de ritmo.
Yo lo asocio a un estado meditativo, de paz". 66 Ojalá más mujeres se atrevan, porque uno puede desarrollarse en el ámbito que quiera, incluso cuando cree que ya pasó el momento (. .. ) Si algo aprendí con este proceso es que los sueños no se vencen, solo se postergan, y cuando vuelven a tocar la puerta hay que atreverse a abrirla". Autor: Belén Reyes Ruiz cronica@australvaldivia.cl. 6 Desde muy pequeña sentí una atracción especial por los aviones. Me encantaba volar. .. esa sensación del despegue que a muchas personas les provoca miedo, pero que a mí siempre me generó emoción.
Cada vez que escuchaba un motor miraba al cielo y pensaba cómo se sentiría estar ahí arriba". 6 Fui a hacer las consultas (A la FACH) junto a mi mamá solo para saber si existía la opción real de volar. Ahí me explicaron que en ese tiempo las mujeres solo podían cumplir funciones de apoyo en tierra, pero no pilotar aviones. Para mí fue claro: si no podía volar, entonces no era una opción". 66 Mi papá se enfermó y falleció primero, y después mi mamá quedó muy delicada, así que fueron años bien complejos. Volar, en medio de todo eso, fue un espacio muy especial para mí. Cuando estás en el aire, la tierra se vuelve pequeña, el tiempo cambia de ritmo.
Yo lo asocio a un estado meditativo, de paz". 66 Ojalá más mujeres se atrevan, porque uno puede desarrollarse en el ámbito que quiera, incluso cuando cree que ya pasó el momento (. .. ) Si algo aprendí con este proceso es que los sueños no se vencen, solo se postergan, y cuando vuelven a tocar la puerta hay que atreverse a abrirla". SCHMIDT ES DIRECTORA DE MATERIAL DE VUELO, RESPONSABLE DE LA SEGURIDAD DE LAS AERONAVES, MANTENCIONES, Y DOCUMENTACIÓN.