MONKUL DESENCHUFADO
MONKUL DESENCHUFADO DIARIO DE VIAJES NATURALEZA.
POR Sebastián Montalva Wainer EN LA COSTA DE LA ARAUCANÍA, EL HUMEDAL DE MONKUL ES UNO DE LOS ÍCONOS DEL CIRCUITO CARAHUE NAVEGABLE, UNA RUTA EN TORNO AL RÍO IMPERIAL QUE CONECTA LOS PRINCIPALES ATRACTIVOS TURÍSTICOS DE UNA ZONA AÚN POCO VISITADA, PERO QUE AL MISMO TIEMPO PERMITE DESCONECTARSE ENTRE AVES, CULTURA MAPUCHE Y MUCHA LUKNOMEDLADEMUH A uno le pueden decir que el terremoto de 1960 fue tremendo.
Puede leer libros al respecto o ver fotos del desastre que quedó en buena parte del sur de Chile, pero otra cosa es comprender realmente la magnitud de lo que allí ocurrió estando de pie en el lugar mismo de los hechos. O en uno de ellos, al menos. Eso pasa en el humedal de Monkul, un lugar ubicado justo en la desembocadura del río Imperial que hasta antes de 1960 no existía.
Al menos, no con la misma forma que se ve ahora: una extensa planicie de juncos y pastizales verdes y amarillos que se pierde en el horizonte y que está atravesada por un curso de agua que avanza serpenteante hasta desembocar en el Pacífico, tal como si se tratase del delta del río Nilo.
Ese paisaje inundado consecuencia impresionante del terremoto, cuya fuerza telúrica abrió la tierra y modificó completamente la geografía de toda esta zona es el que se puede observar desde uno de los miradores creados por la Comunidad Mateo Nahuelpán, una agrupación liderada por mujeres mapuches que lleva varios años trabajando por la conservación de este lugar y sus dunas aledañas a través de experiencias de turismo sostenible.
Hoy, en el lugar hay dos cabañas bien equipadas, servicio de gastronomía mapuche, rutas de navegación en kayak, trekking y cabalgatas, señalética con paneles informativos sobre flora y fauna, e incluso un festival de avistamiento de aves que ya lleva cuatro versiones (el más reciente se realizó en enero pasado), y que se explica por la categoría que ostenta desde 2020, cuando Monkul fue declarado Sitio Ramsar, precisamente por su importancia como ecosistema de alta biodiversidad. Es el primero de la Región de La Araucanía. Para llegar hasta el humedal de Monkul primero hay que pasar por Carahue, que está 56 kilómetros al sur de Temuco. Desde allí, avanzando por la Ruta S-36, hay 29 kilómetros más hasta el sector del Balseo Monkul, que cruza en forma gratuita hacia el otro lado del río, donde están las dunas de Monkul.
Como se trata de un lugar alejado, es preferible coordinar la visita con la propia comunidad, que como decíamos está a cargo de mujeres mapuches tan energéticas como el lugar mismo: de hecho, según explica Estela Nahuelpán, presidenta de la comunidad, las dunas de Monkul tienen una alta significación espiritual para ellos, pues allí se resguardan memorias familiares y se realizan ceremonias ancestrales que mantienen viva la conexión con la tierra.
Así que, una vez al otro lado del río, conviene subir hasta las dunas y apreciar la belleza del paisaje, donde de pronto aparece el mar extenso, ventoso y solitario y, hacia el fondo, se ve la planicie que lo flanquea, con cerritos verdes que parecen islas. Sin duda, se trata de un sitio muy especial, silencioso y solitario, pero que hoy enfrenta varias amenazas, como el ingreso de vehículos motorizados, el ganado suelto, la caza ilegal y los basurales clandestinos. Por lo mismo, la comunidad impulsa un proyecto que busca obtener la concesión gratuita de estas dunas, justamente para proteger su equilibrio ecológico.
Tras las dunas, se debe avanzar por un camino de tierra que poco a poco se va acercando al humedal y a los terrenos de la comunidad, pasando por los mismos campos que sedujeron a personalidades de la región como el fallecido biólogo Manuel Gedda, uno de los creadores de la serie Al Sur del Mundo, quien tenía una casa en este mismo lugar, alejada de todo.
Finalmente, se llega hasta las cabañas de Ekos de Monkul, donde Juanita Nahuelpán, hermana de Estela, puede recibir a los visitantes en una ruca mapuche y ofrecer preparaciones típicas de la gastronomía lafkenche, con las infaltables sopaipillas y café de trigo, elaboradas con productos locales y muy buena mano (Juanita además es banquetera). Cálidas y bien equipadas, las cabañas son la base para explorar el humedal, ya sea a través de paseos en bote o en kayak para observar aves, o cabalgatas hacia sitios ceremoniales como Kilantu Winkul o la solitaria playa Los Obispos, llamada así por dos formaciones rocosas que de alguna forma representaría sus figuras. D MÁS INFORMACIÓN: En las cuentas de Instagram @monkul_humedal y @ekosdelmonkul y en el sitio web CarahueNavegable. cl OREDUCSEOCSICNARF. El humedal es navegable. Monkul es sitio Ramsar desde 2020. El río Imperial en su camino al mar.