El modo Chicacherry
El modo Chicacherry LA COLUMNA DE JOE BLACK Mientras algunas personas compraron un balde grande de cabritas para observar el desempeño del nuevo gobierno y hacer apuestas traviesas (cuándo termina la luna de miel, cuánto durará tal o cual ministro) yo me he divertido observando a la nueva oposición. La mayoría de los exoficialistas que acompañaron a Gabriel Boric optaron por hacer un razonable duelo reflexivo para analizar cómo debían comportarse ahora. Después de la derrota electoral y cultural que sufrieron. Posiblemente la mayor debacle política que haya sufrido la izquierda chilena en 90 años. Pero hubo otros que decidieron ganarle-el-quien-vive a todos sus pares y empezar a hacer oposición con todo, dándolo todo. Los más acelerados fueron los integrantes de la dupla Cicardini y Manouchehri, compuesta por la senadora socialista Daniella Cicardini y el diputado socialista Daniel Manouchehri. Ambos son pintosos, ambiciosos, osados y tienen un romance. Podrían ser como los “Bonnie and Clyde” chilenos, pero sería una analogía imprecisa. Yo más bien prefiero definirlos como la dupla “Chicacherry”. La voz “Chica” proviene de la pronunciación correcta de la primera parte del apellido de origen italiano Cicardini. Y la expresión “Cherry” es una adaptación de la parte final del apellido Manouchehri. Y la contracción “Chicacherry” alude al modelo de oposición que inauguraron durante la primera quincena de gobierno de José Antonio Kast: fijándose solamente en la “cosa chica” o haciendo cherry picking. El primero fue el diputado Manoucherry, al que se le ocurrió ocupar el escaso tiempo de la Contraloría denunciando a la Primera Dama por servirles comida sin guantes de látex a funcionarios de La Moneda.
Una acción fiscalizadora que nadie tomó en serio y que en realidad provocó un efecto del tipo “trágametierra”. Y rápidamente se le sumó la senadora Chicardini, que tuvo la “pequeñez” de pedirle la renuncia al ministro de Hacienda cuando este intentaba que el Congreso aprobase un paquete de medidas como bajar el precio de la parafina. Es más, la senadora Chicardini fue la única de la bancada socialista en votar igual que el PC y el FA. No por nada la presidenta de su partido, Paulina Vodanovic, se vio obligada a quitarle el piso públicamente a su colega. Es que yo creo que la dupla Chicacherry se apuró mucho. En su afán de quedar puestos rápidamente en la pole position como se dice en automovilismo de la carrera por la popularidad de la izquierda, se pasaron varios pueblos.
Yo entiendo que su instinto los haya impulsado a lanzar una “oposición de emergencia” frente a l “ g o b i e r n o d e emergencia”. Comprendo que frente a la resaca octubrista del Frente Amplio y a la típica y aburrida estrategia del Partido Comunista de agitar la calle como hicieron esta semana, la dupla Chicacherry intentó sorprender con movidas más histriónicas. Pero no resultó. Es que yo creo que los chilenos ya quedamos inmunizados frente a la política farandulera. Después de un estallido y de una pandemia ya no queremos ni más virus ni más virulencia. Los Chicacherry van a tener que cambiar la performance si quieren seguir en carrera.. Daniella Cicardini y el diputado socialista Daniel Manouchehri son pintosos, ambiciosos, osados y tienen un romance. Podrían ser como los “Bonnie and Clyde” chilenos, pero sería una analogía imprecisa. Yo más bien prefiero definirlos como la dupla “Chicacherry”.