Nuevas miradas al archipiélago de CHILOE en el bicentenario de su independencia
Nuevas miradas al archipiélago de CHILOE en el bicentenario de su independencia un palimpsesto en constante mutación, donde la arquitectura en madera y las prácticas colectivas conviven con las tensiones de la modernidad y el cambio climático.
Esa identidad se construye desde la resiliencia y el sincretismo, actuando como un collage que articula lo antiguo con lo nuevo". Eso sí, expresa, que los cambios, en los últimos 50 años, "han sido muy intensos para Chiloé y lo importante es no perder la identidad". Para este arquitecto, quien está radicado en Chiloé desde 1977, hoy se aprecia una puesta en valor y que antes los habitantes de los palafitos no aquilataron en plenitud. "Antes el mar era para las chancheras, para la leña, para guardar la ropa, para botar cachureos. Lo que importaba era la fachada que miraba hacia la calle y al paso del tren. Pero ha habido un cambio cultural que supone valorar estar en la primera línea de un paisaje vivo", manifiesta.
También señala que hace medio siglo "vivir en un palafito era casi mal visto, era como estar en la otredad, pero eso ha cambiando notoriamente con la instalación de Chiloé como destino turístico, con la llegada de nuevos vecinos y la inauguración de cafés, pequeños hospedajes y hoteles.
Hace 50 años los palafitos eran para la foto, uno no tenía la oportunidad de vivir la experiencia de habitar en un espacio que es absolutamente alucinante y que supone mirar el mar por la ventana y ver en la tarde cómo se recoge el paisaje o sentir el sonido del Martín Pescador que te despierta en la mañana", cierra Rojas. María Francisca Bórquez Siegel, directora ejecutiva de la Fundación Minga Bicentenario, es la autora --junto a Francisco Javier De la Calle Ysern-del capítulo "El cabildo en Chiloé. Una expresión de patrimonio religioso comunitario". Como ella misma explica, el cabildo es un conjunto de fieles devotos que organizan festividades en honor a santos o al Nazareno. Su existencia es parte fundamental de cómo se ha estructurado la religiosidad en el archipiélago, formando parte de su identidad y de su patrimonio cultural. En la comuna de Quinchao varios cabildos siguen activos, como los de Cahuach y Achao. "Son organizaciones comunitarias. Hoy hay varias comunidades donde cada una de ellas toma el cabildo y lo adapta a sus propias tradiciones", dice.
María Francisca Bórquez aclara que esta actividad nace principalmente por una promesa, por una ayuda que se le pide al Nazareno o un santo, "y una persona se compromete a que, si su petición es respondida, va a formar parte del cabildo y va a sacar adelante una fiesta.
No son cargos que se asumen tan voluntariamente y requieren mucha fe". Giovanna Bacchiddu, académica de la Escuela de Antropología de la Pontificia Universidad Católica de Chile, desarrolló el capítulo "Cambios y continuidades en el paisaje cultural chilote: una mirada desde la comunidad isleña" y habla de las formas de relacionarse de los individuos, la ritualidad, los intercambios y las costumbres. "Como cuento en mi artículo, ese intercambio de reciprocidad constante es lo que caracteriza la cotidianeidad en Chiloé. Una reciprocidad completamente balanceada, es decir, si a una persona la reciben en una casa, tiene que devolver con el mismo tratamiento. Hay una forma de reciprocidad que es absolutamente interactiva". Bacchiddu cree que con la llegada de la modernidad y el mall, hay valores que permanecen. "Hasta hace años existía el trueque. Hoy, con mayor poder de compra, se va al mall. Hay cosas que van cambiando, pero insisto que los pilares importantes de la cultura chilota, como la minga y el trabajo colectivorecíproco, no han cambiado", concluye.
S e suele destacar la anexión de Chiloé como el proceso final de la independencia chilena, sellado con el Tratado de Tantauco el 19 de enero de 1826, que incorporó solemnemente el archipiélago a la República de Chile el 22 de enero de ese año, marcando el fin definitivo del dominio español en el territorio y culminando así las llamadas Campañas de Chiloé.
Como parte de la conmemoración del bicentenario de este hito histórico, se acaba de presentar, en la Biblioteca Municipal de Castro y en el Liceo Bicentenario Insular de Achao, el libro "Paisaje Cultural de Chiloé" (Eugenio Garcés, Ximena Arizaga y Macarena Cortés, editores). Se trata de un completo volumen publicado por Ediciones UC y el Centro del Patrimonio UC que contempla dieciséis artículos, organizados en cuatro secciones --aproximaciones históricas, territorio y maritorio, arquitecturas patrimoniales y expresiones comunitarias-y con plumas de gran prestigio, entre otras, de monseñor Juan Luis Ysern de Arce, obispo emérito de la Diócesis de Ancud; el historiador Rodrigo Moreno Jeria, vicedecano de la Facultad de Artes Liberales de la Universidad Adolfo Ibáñez, y los premios nacionales de Arquitectura Fernando Pérez Oyarzún y Edward Rojas.
Ximena Arizaga, doctora en Arquitectura y Estudios Urbanos de la Pontificia Universidad Católica de Chile, comenta a "Artes y Letras" que estamos ante un libro que comprende muchos capítulos y miradas, "pero todos se congregan en esta idea de Chiloé como paisaje cultural y buscan transmitir la riqueza de un paisaje que no solo está arraigado en lo monumental, en las iglesias que conocemos y que fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, sino que también lo está en una geografía particular, en sus comunidades, tradiciones, artes y oficios". Para Arizaga, hoy el archipiélago enfrenta un desafío de conservación que no puede estar reducido solo a los templos, "tiene que ser comprendido como una acción que conserve el paisaje, las prácticas de ganadería y religiosas", sostiene.
Por su parte, el arquitecto Emilio De la Cerda, exsubsecretario del Patrimonio Cultural y actual director de Patrimonio Cultural UC, participó en el comité editorial de este trabajo y escribió el prólogo, en que recuerda que en el año 2000, durante la sesión N 24 del Comité de Patrimonio Mundial en que se inscriben catorce templos chilotes como sitios de patrimonio mundial Unesco, el foco estuvo concentrado en gran medida en el valor arquitectónico, tipológico y constructivo de la así llamada escuela chilota de arquitectura religiosa en madera y a los templos se los elogió como "ejemplos excepcionales de la exitosa fusión entre las tradiciones culturales europeas e indígenas, para producir una forma única de arquitectura en madera". De la Cerda se explaya en el término paisaje cultural --desarrollado ampliamente por el editor Eugenio Garcés-y advierte que en estricto rigor es autoría del geógrafo estadounidense Carl Sauer (1889-1975), pero recién, en la década del 90 del siglo pasado, se empieza a acuñar en términos culturales. "Eugenio viene hace rato tratando de meter el concepto de paisaje cultural y lo ha estudiado de manera bien profunda.
El concepto tiene que ver con el enfoque de paisaje no solo como límite, sino como un entorno ligado a las formas de vida y a las formas en las que las comunidades se relacionan con la naturaleza.
El paisaje cultural es un entorno natural moldeado por una presencia humana y eso significa tener una mirada más amplia para abordar el patrimonio y, en el caso de Chiloé, evitar desconexiones como ocurrió con el levantamiento del mall de Castro. Lo concreto es que cuando se protegieron las iglesias, no se protegió el entorno", apunta.
El arquitecto afirma que el archipiélago ha sido muy estudiado desde la academia, con estudios pioneros tanto de la Universidad de Chile como de la Universidad Católica, con la cartografía y publicaciones del padre Gabriel Guarda, "pero la mirada más interdisciplinaría, la mirada de patrimonio material e inmaterial y las prácticas religiosas quedaron un poco relegadas porque tomó posesión una observación más experta.
La tensión que se empieza a instalar entre lo material, lo inmaterial y lo territorial es uno de los grandes desafíos de Chiloé y creo que este libro viene a abordar todos estos tópicos desde una mirada mucho más completa", acota.
Emilio De la Cerda concluye que esta publicación es valiosa porque "desarrolla todos estos pequeños nudos críticos y, en el marco de la conmemoración de los 200 años, es una oportunidad de recapitular, proyectar y mirar hacia delante". Una paisaje mutante Edward Rojas, Premio Nacional de Arquitectura 2016 y quien presentó el libro el pasado jueves en la Biblioteca Municipal de Castro, participó --en coautoría con la historiadora Bárbara Elmúdesi Krögh-en la redacción del capítulo "El anfibio habitar de un barrio de palafitos de Castro". En conversación con "Artes y Letras", detalla que este aporte es una suerte de actualización del libro que ambos publicaron, hace aproximadamente una década, bajo el nombre "Palafitos de Castro: de lo vernacular a lo contemporáneo". Añade que se trata de una continuidad de su mirada en torno a esta arquitectura tan particular, donde "los palafitos y el propio paisaje son un paisaje mutante, que tienen que ver con ajustes y transformaciones. Concluyo que el paisaje cultural del archipiélago es un patrimonio vivo y anfibio donde la geografía se funde con una memoria histórica milenaria.
Es PUBLICACIÓN Diversas aproximaciones: Nuevas miradas al archipiélago de CHILOÉ en el bicentenario de su independencia MAUREEN LENNON ZANINOVIC "Paisaje Cultural de Chiloé" recoge la icónica arquitectura de la isla, costumbres y prácticas de religiosidad popular. "Es una oportunidad de recapitular, proyectar y mirar hacia delante", sostiene el arquitecto Emilio De la Cerda. Vistas exteriores de la iglesia de Caguach con el Nazareno y sus porteadores. Fuente: Garcés, E., 2024. EDICIONES UC "PAISAJE CULTURAL DE CHILOÉ" Eugenio Garcés, Ximena Arizaga y Macarena Cortés (editores) Ediciones UC 2025,436 páginas. $30.000 Patrimonio.