Autor: JOSÉ TOMÁS TENORIO LABRA Corresponsal en España
Tensiones por Groenlandia abren grietas en una OTAN muy presionada por Trump
Tensiones por Groenlandia abren grietas en una OTAN muy presionada por Trump Si ya en 2025 los aliados europeos de la OTAN encontraron grandes dificultades para mantener cerca a Donald Trump, el recién iniciado 2026 asoma como un año mucho más complejo.
El renovado interés del Presidente de EE.UU. por Groenlandia, y su negativa a descartar una intervención militar para quedarse con el territorio que pertenece a Dinamarca, genera cada vez más inquietud al otro lado del Atlántico, en donde los líderes del continente temen una crisis que fracture los cimientos de la alianza.
“Si Estados Unidos decide atacar militarmente a otro país de la OTAN, entonces todo se detiene, incluida la OTAN y, por lo tanto, la seguridad que se ha establecido desde el final de la Segunda Guerra Mundial”. De esa forma, la Primera Ministra danesa, Mette Frederiksen, respondió el lunes a los intereses de EE.UU. en la isla de 2,5 millones de km cuadrados y rica en minerales y tierras raras.
Desde entonces, distintas voces dentro de Dinamarca y Groenlandia, y los gobiernos de Alemania, Italia, Francia, Reino Unido, Polonia y España las seis mayores potencias militares europeas de la OTAN han expresado su preocupación por las presiones de EE.UU. sobre Copenhague, y particularmente por la crisis que supondría una agresión llevada a cabo por el mayor miembro de la OTAN sobre otro aliado, algo inédito en su historia.
En ese sentido, ayer la jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), la estonia Kaja Kallas, advirtió que si bien Europa siempre ha sido un “aliado fuerte” de EE.UU., las acciones de Washington en torno a Groenlandia “no ayudan a lograr la estabilidad”. Amenaza que no se disipa Pese a que Dinamarca es junto a EE.UU. uno de los 12 miembros que fundaron la OTAN en 1949, Washington no ha dado señales de querer bajar el tono respecto a Groenlandia, que según Trump es “vital para la seguridad nacional” de su país.
El propio mandatario se negó en los últimos días a descartar el uso de la fuerza militar como método para quedarse con la isla, y el martes la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, señaló al respecto que “utilizar las Fuerzas Armadas de EE. UU. siempre es una opción a disposición del comandante en jefe”. Ayer, el vicepresidente J.D.
Vance añadió aún más presión, al afirmar que Europa debe tomarse “en serio al Presidente de Estados Unidos” respecto a Groenlandia, y que su país “tendrá que tomar medidas al respecto” si Europa “no se toma en serio la seguridad de ese territorio”. “Trump está obviamente hablando en serio” respecto a sus ambiciones sobre Groenlandia, afirma Jamie Shea, exportavoz Dinamarca es junto a EE.UU. uno de los 12 miembros fundadores de la OTAN. de la OTAN y profesor de Estudios de Seguridad y Estrategia en la Universidad de Exeter, quien estima que para Dinamarca y el resto de los aliados el entrar en un conflicto directo con EE.UU. por el territorio “significaría el fin de la OTAN y del apoyo de EE.UU. a Ucrania”, un punto clave para la defensa europea en los últimos años, frente a la amenaza de Rusia en el este.
“Si llegase la hora más oscura y Estados Unidos utilizase la fuerza militar para anexar Groenlandia, la esencia del Artículo 5 (de la Alianza) y la defensa colectiva dentro de la OTAN perderían su significado”, advirtió a su vez un reporte publicado esta semana por el Atlantic Council, centro de estudios con base en EE.UU. y cuya misión es promover las relaciones transatlánticas SSERPDETAICOSSAEHT entre Washington y Europa.
Para el resto de la OTAN, y principalmente los aliados europeos, el escenario de una acción militar estadounidense en territorio de uno de los miembros del bloque sería, a su vez, casi imposible de enfrentar: el continente no solo depende fuertemente de EE.UU. para su defensa en términos de capacidad de fuego, sino que también se apoya en habilitadores estratégicos que provee Washington en las áreas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, capacidades cibernéticas y de transporte de tropas.
Y aunque tras el retorno de Trump a la Casa Blanca los líderes europeos han puesto en marcha diversos planes de miles de millones de dólares para el rearme continental, con el fin de reducir su dependencia de EE.UU., diversas estimaciones apuntan a que una verdadera reducción de esa dependencia podría tomar años o incluso décadas, mientras Europa sigue enfrentando problemas como una decaída industria de la defensa, escasez de recursos críticos para la defensa y falta de mano de obra especializada y de efectivos en las Fuerzas Armadas en varios países.
El diálogo, una solución más viable Frente a ese escenario, miembros de los gobiernos de Dinamarca y Groenlandia se mostraron ayer optimistas por la reunión anunciada para la próxima semana por el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, para abordar los intereses de Washington en el territorio, y calificaron el encuentro como una oportunidad para un “diálogo necesario” y para lograr una “desescalada” en el asunto. “Mientras se mueve con cuidado, Europa debe encontrar maneras de ser convincente y disuadir la acción estadounidense”, señala Shea. “La administración Trump está dividida y no tiene claro el camino a seguir (con Groenlandia). Rubio apunta a comprarla. Otros solo hablan de que EE.UU. refuerce su presencia y aumente su influencia. Esto podría dar espacio a la diplomacia europea para sugerir otras opciones”, agrega el experto. MIEMBRO FUNDADOR Autor: JOSÉ TOMÁS TENORIO LABRA Corresponsal en España. Aliados europeos advierten que una acción militar que Washington no descarta puede acabar con la alianza. Ante interés del republicano por la isla: MIEMBRO FUNDADOR GROENLANDIA es vista por Trump como una isla clave para “la seguridad nacional” de EE.UU.