Autor: JAIME RETAMAL SALAZAR Académico Usach
Microviolencia escolar
Microviolencia escolar Señor Director: La microviolencia escolar fue definida por Debarbieux (1996), inspirado por los trabajos de Roché (1993), como “incivilité”, es decir, como una larga gama de hechos que pueden ir desde las groserías hasta el vandalismo, pero que en lo fundamental parecen anodinas, pues se refieren y desafían a los códigos de la “cortesía”. Emergen como “amenazas contra el orden establecido, como transgresión de los códigos elementales de la vida en sociedad, del código de las buenas maneras” (Roché, 1993,109); se relacionan con todo aquello que causa desorden, ruido, mala educación (“impolitesse”); se trata, al fin, de todos aquellos comportamientos que “no son necesariamente ilegales, en el sentido jurídico, pero que son infracciones al orden conocido y reconocido en la vida cotidiana” (Debarbieux, 1996,42). Debarbieux llama también a esta microviolencia el “enlace oculto” o “faltante” que permite explicar los sentimientos de inseguridad en una vida cotidiana escolar degradada efectivamente, pero que no necesariamente es reflejo de delitos, violencia y crimen brutal. Mucha razón tiene J. J. Brunner al resaltarla este domingo. Se le llamó la “opresión cotidiana”. Autor: JAIME RETAMAL SALAZAR Académico Usach.