Delirios peligrosos
Delirios peligrosos REFLEXIONES Para Donald Trump el viejo dicho es permanentemente válido: lo que importa es que hablen de uno. Bien o mal. En su caso, las voces se multiplican. Hay quienes expresan dudas acerca de su salud física. Otros cuestionan su capacidad mental. Sus partidarios lo apoyan sin vacilaciones. No así sus adversarios. Pero todos hablan de él. Parece estar perdiendo fuerza en los votantes. Ello explicaría suviolenta arremetida en su discurso sobre el Estado de la Unión.
Según el corresponsal de El País, "exigió de manera autoritaria a todos los legisladores que se pusieran en pie siestaban de acuerdo con la frase de que el primer deber del Gobierno estadounidense es proteger a los ciudadanos estadounidenses y no a los extranjeros ilegales". Increpó duramente a los demócratas que se quedaron sentados.
El mensaje estuvo plagado de excesos típicos de la oratoria de Trump, por ejemplo su proclama de que EE.UU. es "la nación más increíble y excepcionalque jamás haya existido sobre la faz de la Tierra". Tras un año y un mes de la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca, Estados Unidos está profundamente dividido. En este momento podría perder la mayoría que tiene en ambas Cámaras del Congreso. Pero de aquí a noviembre, fecha de las elecciones de medio término, todo puede pasar. El proceso ya está en marcha. Esta semana (3 de marzo) es la primaria en Carolina del Norte la primera de ellas. La siguiente, California, será en junio y luego Arizona en julio. Aunque legalmente no tiene posibilidad constitucionalalguna, Trump no ha abandonado su sueño de una tercera elección. Pero, por ahora, lo más apremiante es la renovación de la Cámara de Representantes y de un tercio del Senado. La posibilidad de una derrota republicana lo ha puesto en alerta. Como parte de su estrategia ha empezado por poner en duda la limpieza del proceso, pese a que se considera que un fraude electoral es prácticamente imposible. Su estrategia es enfatizar sus éxitos, verdaderos o imaginados. Normalmente exagera, pero también miente. Y, por supuesto, jamás se modera: "Nuestra nación ha regresado, más grande, mejor, más rica y más fuerte que nunca", sentenció al principio de su mensaje. La única vez que cuidó sus palabras fue cuando se refirió a la decisión de la Corte Suprema de quitarle el piso a su estrategia arancelaria con la que ha desafiado a la economía mundial. Se limitó a calificarla de "desafortunada". En una revisión cuidadosa del discurso se advierten exageraciones, errores o falsedades. Por ejemplo, es imposible que el precio de los medicamentos baje un 500 o 600 por ciento, como afirmó. Matemáticamente, el máximo posible es un ciento por ciento No es efectivo que heredó "una nación en crisis, con una economía estancada y una inflación récord. .. ". Lo rebaten las estadísticas. No parece posible que "el sistema de aranceles reemplace con el tiempo el sistema de impuestos", pese que ha sido la base de su política económica internacional, precisamente, la herramienta que rechazó la Corte Suprema. No es cierto que haya destruido "el arsenal nuclear iraní en la Operación Martillo de Medianoche". Es parte de las complejas negociaciones que aún mantiene.
Y nunca ha sido suficientemente aclarada su afirmación, reiterada una vez más, de que "en mis primeros diez meses puse fin a ocho guerras". Como diría Aldous Huxley, el de Trump "es un mundo feliz". .. a su medida.. Por Abraham Santibáñez, Premio Nacional de Periodismo. SEBASTIÁN BELTRÁN GAETE / AGENCIAUNO