Autor: Cara y contracara
Elevando la discusión:
Elevando la discusión: El último libro de Lea Ypi, la autora de Libre, esa fascinante reflexión sobre el derrumbe del comunismo en Albania y lo que vino después, es un ejercicio sobre la complejidad de la vida. Nada nunca es tan simple como parece.
Y, especialmente en este caso, como revela la fotografía que motiva el libro, donde se ve a su abuela en Italia, en 1941, mientras Europa era asolada por la Segunda Guerra Mundial y que, tras aparecer sorpresivamente en las redes sociales, motivó acusaciones de "espía comunista" y "colaboradora fascista". Pero más allá de la historia, el libro es una valiosa contribución a los tiempos actuales, más propios de los blancos y negros que de los matices. Reflexión válida por acá, en épocas pendulares y con cambio de mando de por medio. Tiempos donde pasamos de la acción a la reacción, como si de la ley de Newton se tratara. Porque, como dice Max Colodro, "lo que se inicia" con el nuevo gobierno "no tendrá nada de sorpresivo". Es, apunta, "lo mismo que vivimos, pero a la inversa". Y con libreto conocido.
Aquellos que hasta el miércoles, escribe, se atribuían la normalización del país "estarán ahora trabajando por la desnormalización". Y lo harán "con paciencia religiosa, paso a paso, alimentando cada frustración con bronca y resentimiento". Según él, "esa amalgama de pulsiones que tienen la capacidad de neutralizar cuando son gobierno, ahora la volverán a desatar". Todo ello, como agrega Ricardo González, en un país donde la polarización persiste y la confianza es frágil.
Y si de confianza se trata, "es probable", según Cristián Valdivieso, "que Kast tenga una luna de miel más larga que la que tuvo Boric". Después de todo, dice, "hay agotamiento con el estilo" del gobierno del ahora expresidente y "cansancio con una política que ha vivido el último tiempo en campaña permanente". Pero, apunta, "si la dinámica de la confrontación se instala demasiado pronto", el nuevo mandatario "corre el riesgo de tensionar el clima político". Y, en ese escenario, "si el orden en la calle no se percibe, si el crecimiento no se siente y si la gestión logra no ser distintiva, el malestar puede emerger". En Chile, dice, "la alternancia es menos ideológica que pragmática y emocional". Y eso, el nuevo gobierno, "debiera tenerlo presente". Pero si ese es el escenario que enfrentará el nuevo gobierno, según Valdivieso, el que se le avecina al exoficialismo no es menos complejo. El poder desgasta, pero no tenerlo desgasta más, decía Giulio Andreotti. Habrá que ver si esa máxima se aplica en este caso. Lo cierto, según Cristóbal Osorio, es que la nueva oposición "debe empezar por establecer con claridad sus líneas rojas". Y en eso puede sacar lecciones de quienes hoy gobiernan.
Cuando la derecha estuvo más replegada (durante el estallido social), dice, instaló "las líneas rojas de la ilegitimidad de la protesta cuando hay violencia y la vigencia del modelo económico, y sobre ellas levantó las banderas que la llevaron de vuelta a La Moneda". 2 El mundo ya no es lo que era Vivimos en el mundo de Philip K Dick, comentaba hace unos días Emmanuel Carrère, autor de una gran biografía del inspirador de esa cinta memorable que es Blade Runner. Y eso, porque el mundo se volvió una distopía atravesada por el desorden mundial y los avances de la IA. Pero dicho eso, en este mundo, también las sentencias bíblicas parecen a veces resurgir y, como apunta Ascanio Cavallo, es lo que está sucediendo por estos días en Irán.
Somos testigos, dice, de una guerra existencial, donde "la ley del talión" pasa a ser "la única" y "la última ley". Porque lo que busca Israel es "una neutralización total y de largo plazo de Irán", el mismo régimen que en sus primeros años declaró que "uno de sus objetivos era la aniquilación del Estado de Israel". Ojo por ojo, diente por diente. En eso estamos. Y es bueno también tenerlo presente, dirán algunos, en medio de las disputas entre Estados Unidos y China por el cable submarino.
Porque lo que ese episodio ha dejado claro, apunta Pablo Ortúzar, es que "nos ha hecho ver como un país bananero y débil frente a las dos mayores potencias mundiales". Culpa, dice, de que "el gobierno de Boric se comprometió con los chinos a hacer algo que sabían o debían saber que les traería problemas con EE.UU. ". Y eso se complica aún más cuando olvidamos que "esos dos hegemones están en plena disputa global" y "la mejor oportunidad para mantenernos a flote es mostrar seriedad en los procedimientos y unidad de propósito". "Todo lo que ha faltado", dice. Conviene no olvidar, como escribe César Barros, que se está jugando un juego mucho mayor.
Estados Unidos, dice, no dejará "impunemente que China los derrote en el campo de la tecnología de las telecomunicaciones y del control del 'big data"". Estamos, asegura, en "una nueva 'guerra fría', donde los temas de Irán, Venezuela, e incluso Ucrania, son solo peones de un juego de ajedrez infinitamente mayor". Y frente a ese escenario, "Chile no puede ignorar cuál es este 'big game'". "En esa guerra", apunta, "nada es 'poco importante', y nosotros somos menos que un peón en este partido entre dos potencias", y "quienes se sienten como si Santiago o Punta Arenas fueran el ombligo del mundo yerran, y esos errores se pagan". Como escribe Jim Sciutto en The Return of the Great Powers, volvieron las grandes potencias y la gran pregunta es si seremos capaces de evitar una nueva guerra mundial.
Pero a la espera de que se aclare esa interrogante, es importante tener claro, como apunta Rodrigo NEWSLETTER DE OPINIÓN Suscríbase al newsletter de Opinión, Elevando la discusión, los debates que marcaron la semana, para conocer los temas que fijaron agenda y las columnas de la semana. latercera. com Yáñez, que por acá no rigen las mismas lógicas que en Washington o Beijing.
Y ello, dice, "significa balancear nuestras relaciones con las grandes potencias en función de nuestros propios objetivos". "Para Chile", agrega, "la diversificación y el cuidado de nuestros acuerdos comerciales" es también "un asunto de seguridad nacional". Y para eso hay que construir "una seguridad económica" sin "mirar con nostalgia las reglas y lógicas de un mundo que ya no existe". 3 Un asunto de tendencias "Pinta tu aldea y pintarás el mundo", decía Tolstoi. Y algo de eso hay en estos tiempos. No somos ajenos a las tendencias mundiales. El péndulo se mueve en el mundo entero y aquí estamos con el gobierno más de derecha desde el retorno a la democracia, tras dejar atrás al más de izquierda.
Dos mundos que, como revelaron los últimos episodios desatados por el cable chino, según Óscar Contardo, son incapaces de sobreponerse al escenario de las minucias y la mezquindad", las que usan "para disparar contra el adversario (. .. ) desatendiéndose de lo que está en juego (. .. ), estrujando los tropiezos ajenos sin atender al cuadro completo". Pero más allá de ello, para Juan Luis Ossa "hay razones para estar optimista frente a lo que se inicia", porque, dice, "a pesar de los desaguisados de los últimos días, el Presidente Kast llega en buen pie a La Moneda gracias al apoyo masivo que le dieron los chilenos en la segunda vuelta". Y si bien los desafíos son varios y la luna de miel será corta, dice, "el hastío con la política tiene al menos un efecto estabilizador: después de años de tensión, es improbable que prospere cualquier intento de trasladar nuevamente el conflicto a la calle". Y eso, si bien no garantiza el éxito, sí ofrece una oportunidad, apunta, "en la medida en que Kast entienda que gobernar no es prolongar la campaña, sino ampliar la gobernabilidad". Habrá que ver. Como también queda por ver cómo responde el exoficialismo a la nueva realidad.
Y eso, dice Natalia Piergentili, parte "de una pregunta inevitable que enfrenta al gobierno saliente: ¿ Qué queda de su identidad política después de haber gobernado?". Y volviendo a lo de la aldea, lo cierto es que no es un problema exclusivo de la centroizquierda chilena.
Pero por acá, dice Piergentili, "los primeros años del nuevo gobierno probablemente serán el escenario donde esa definición comience a resolverse". Y el desafío, agrega, "no es disputar etiquetas o reconstruir nostalgias, sino decidir qué relato político puede ordenar un espacio donde conviven tradiciones distintas". Un asunto de identidad. .. o identidades. Por Juan Paulo Iglesias Autor: Cara y contracara. Los debates que marcaron la semana Por Juan Paulo Iglesias