Editorial: Casen: desafíos de la caída de la pobreza
Editorial: Casen: desafíos de la caída de la pobreza Lagos que, estadísticamente, dejaron de ser pobres entre 2022 y 2024.
La Encuesta Casen entregó un respiro: la pobreza por ingresos cayó del 21,4% al 16,5%, situando a la zona en un pie mejor que el promedio nacional y liderando la recuperación en la macrozona sur, lejos del dramático 28% de La Araucanía. Este descenso no es magia, es política pública y reactivación. El aumento del sueldo mínimo, la Pensión Garantizada Universal (PGU) y la inyección de subsidios directos actuaron como un torniquete efectivo para detener la crisis pospandemia. Hay más dinero en los bolsillos de las familias que hace dos años. El dato es innegable y meritorio. Sin embargo, el triunfalismo debe detenerse en la puerta de entrada de los hogares. Que un vecino tenga los pesos justos para cubrir la canasta básica no significa que su calidad de vida esté resuelta. La pobreza multidimensional, esa que mide si hay acceso a salud, educación o si la vivienda es digna, sigue golpeando al 16,3% de la población regional. Aquí la billetera no basta. De nada sirve superar la línea de la pobreza si conseguir una hora médica es una odisea o si el barrio carece de Internet, una variable que la Casen 2024 acierta en incorporar. Ahí radica la grieta que la estadística no alcanza a cubrir y que dirigentes como Javier Uribe, de Alerce Norte, denuncian con crudeza: la desconexión. Cuando un líder vecinal afirma que el municipio tiene "botado" a su sector y que la información de los beneficios no llega, el éxito macroeconómico pierde sentido en el territorio. El mismo seremi de Desarrollo Social reconoce la falta de articulación intersectorial. Resulta insólito que, existiendo los recursos y los programas -como los $4 mil millones de Chile Cuida-, el eslabón final entre el Estado y el ciudadano se corte por falta de gestión municipal o burocracia. La región celebra que miles de familias respiren más tranquilas a fin de mes. Pero la tarea ahora cambia de foco: el desafio ya no es solo transferir dinero, sino garantizar servicios y presencia. La pobreza se combate con ingresos, pero la dignidad se asegura con gestión. C uarenta y tres mil trescientas ocho personas. Esa es la magnitud del avance. La cifra equivale a llenar cuatro veces el Estadio Chinquihue. Esa es la cantidad de habitantes de la Región de Los. Unos 43 mil habitantes salieron de esa condición en la región, pero la desconexión territorial amenaza sostenibilidad del avance. E Editorial