Editorial: Vuelos interregionales
Editorial: Vuelos interregionales urante más de una década, Tarapacá ha pagado en silenD cio el costo de una decisión tomada lejos de sus fronteras: la eliminación de los vuelos interregionales en el norte. Esa medida, amparada en razones de mercado, dejó consecuencias profundas en la economía, el turismo, el comercio y el acceso a la salud especializada. Mientras las aerolíneas hablan de "sostenibilidad" de las rutas, la región sigue pagando el precio de una desconexión que reduce oportunidades y acentúa desigualdades. No es casual que Iquique, pese a disponer de uno de los aeropuertos más grandes y recientemente modernizados del país, apenas figure en el cuarto lugar del tráfico aéreo desde Santiago. Su oferta hacia otros destinos es mínima: no hay vuelos a Arica ni a Antofagasta, y las conexiones internacionales han sido esporádicas en la última década. Una infraestructu ra de la magnitud del Diego Aracena pierde sentido si su variedad de rutas no responden a una macrozona que es un corredor económico y social, de los más importantes del territorio nacional. La ausencia de vuelos interregionales se traduce en una pérdida de competitividad y en un problema de equidad. Mientras el centro del país goza de opciones múltiples para movilizar personas, servicios y carga, las regiones extremas enfrentan largas distancias, mayores costos y una dependencia excesiva de Santiago. El resultado es un centralismo que no solo concentra decisiones, sino también oportunidades. Tarapacá, con su puerto, zona franca y posición estratégica, podría ser un nodo natural de integración, si existiera una visión país que entendiera la conectividad como motor de desarrollo, no como gasto prescindible. La falta de vuelos interregionales genera situaciones absurdas: un paciente de Tarapacá con atención médica en Antofagasta debe viajar primero a Santiago o soportar más de diez horas de ruta. Tarapacá no puede seguir actuando como región de segunda mientras el norte permanece fragmentado. La conectividad aérea no es un lujo ni una simple ecuación comercial, es una decisión estratégica de desarrollo y, ante todo, una cuestión de equidad y dignidad territorial.
La conectividad aérea no es un lujo ni una simple ecuación comercial, es una decisión estratégica de desarrollo".. EDITORIAL La conectividad aérea no es un lujo ni una simple ecuación comercial, es una decisión estratégica de desarrollo".